Escucho que van a llegar malos tiempos aquí, a España. La gente comenta que de un día para otro no podremos disponer del dinero que tengamos depositado en el banco. Que cuando menos lo esperemos España será Corralillo. Y nos darán nuestro dinero con cuenta gotas. Y que España se colapsará al momento.
Será toda España un mar de rabia: gente gritando en la calle, largas colas en la puerta de los bancos y mucho mal humor en todos los cuerpos.
Escucho cómo algunas personas dicen que van a sacar todo su dinero. Pero también escucho a otras personas que ya han sacado todo su dinero del banco y viven con miedo dentro de sus casas por si alguien les roba.
Y es que vamos y venimos del trabajo que hoy nos ocupa, sin saber que un día toda la mierda acumulada nos puede explotar en la cara. Hay gente que ya hace sus maletas y toma rumbo a otro país, donde piensa o cree que todo será diferente.
Y yo tengo la sensación de que vivimos (por imaginar que no quede) sentados en la orilla de una playa esperando la ola letal, ese maremoto que nos termine destrozando.
La gente ya no grita sus miedos. Estamos paralizados ante un peligro que posiblemente nos lleve tiempo acechando. Y mientras, escuchamos a políticos hablar sin parar pero haciendo poco, la monarquía está también en el punto de mira y al fin están saliendo a la luz muchas tramas que desconocíamos.
Yo me quedo con una frase que últimamente digo mucho: «Ni el que es bueno es tan bueno, ni el que es malo es tan malo».
Así que abrir bien los ojos, no nos dejemos saquear la dignidad, porque puede que sea lo único que el día que todo estalle, que llegue esa gran ola a España o lo de Corralillo… nos quede.
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