Tras el informe que la UDEF ha entregado al juez Pablo Ruz, parece que todo empieza a aclararse. Se trata de algo que muchos intuíamos, pero sin pruebas. Desde antes o después se termina pillando a los tramposos, aunque el problema sea que como hacen las leyes, hacen también las trampas y, el sentir general es que muchos se van a ir de rositas, porque -una vez más- los delitos han prescrito.
Y lo que intuíamos ha quedado meridianamente claro en el informe de la UDEF. Las grandes empresas han conseguido megacontratos de las administraciones públicas (Estado, comunidad o ayuntamiento) a base de «donar» fondos a los partidos.
En el caso que ahora se aborda, conectado directamente con la red Gürtel, y todo el entramado de sociedades, papeles con contabilidad B, extesoreros vividores y demás gentecilla, resulta que prestigiosas empresas del ámbito nacional e internacional han pagado favores, a base de donaciones por contratos de obra pública. Principalmente las constructoras, empresas ubicadas estratégicamente en los aeropuertos, o hasta grandes distribuidoras que han avanzado como la luz en ese decenio investigado por la Policía Nacional.
Ya tenemos nombres y apellidos de los donantes. Tenemos el nombre del mediador, que dividía cantidades para hacerlas lícitas y no sobrepasar esos 60.000 euros de límite legal, porque muchas de las empresas donaron desde más de un millón de euros a cientos de miles.
Solo falta que ahora los políticos implicados y conocedores de lo ilícito den la cara. Cosa difícil, si se piensa, porque de nuevo están apolotronados en el poder. Si habla de muchos cargos que antes ocuparon altos cargos en el poder. Ministros, dirección del PP… pero todos lanzan balones fuera como si con ellos no fuera la cosa. Seguro que ahora, además de Bárcenas, estarán buscando algún otro chivo expiatorio que, tal vez, ya ni esté en el partido.
Todo se entrecruza. Del informe de la UDEF al informe que acaba de hacer público el Barómetro de Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Algunas de las grandes empresas que fueron «dontantes» del PP, también se encuentran en la red de los paraísos fiscales. Y luego nos persiguen al céntimo al resto de los trabajadores que no donamos porque nos dedicamos más a hacer equilibrios para llegar a fin de mes.
Con el informe sobre RSC de las 35 empresas del Ibex descubrimos, además, que no existe la transparencia y que en algunos tramos del camino se mezcla la corrupción. ¿No es casualidad que el 7% de los consejores de estas empresas hayan sido políticos, ocupando desde el cetro ministerial, pasando por secretarías de Estado? Hasta en eso sigue habiendo «donaciones».
Hace falta una limpieza total y que todos aprendan que el político que esté corrompido, o el partido que obtenga dinero a base de favores… democráticamente no tiene nada que hacer. Tanto que se les llena la boca de la palabra democracia, muchos deseamos que el rodillo de la democracia les ponga en el lugar que les corresponde…
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