Y es que después de decir que el fin de los estímulos está aún lejano, de subrayar que su retirada podría suponer un daño para la recuperación económica y de asegurar que mientras el mercado de trabajo no se estabilice los estímulos seguirán vigentes, Bernanke admitió que «en las próximas semanas» podría discutirse en la Fed quitar gas a las inyecciones, que son de 85.000 millones de dólares cada mes.
Este comentario puso al mercado en guardia y borró la sonrisa de la cara de todos los operadores que habían escuchado todo lo anterior, aunque fuera desarrollado en el habitual lenguaje críptico del que hacen uso los gobernadores de bancos centrales. El fin de los estímulos está más cerca de lo que Bernanke quiere reconocer, fue el pensamiento unánime, y el mercado abandonó las alegrías y se pasó con armas y bagajes al desánimo.
Una pena, porque hasta ese momento los índices acumulaban magras ganancias y la caída es más que eso, ya que deja unas velas feísimas en los tres índices de referencia de Wall Street.
Y es que para agravar un poco más la cosa, las actas de la última reunión de la Fed revelaron a las claras que cada vez son más los integrantes del Comité de Mercados Abiertos que son partidarios de empezar a articular la retirada de los programas de compras de bonos. Justo lo que le faltaba al mercado.
A partir de ahí, ya se pueden imaginar. las pérdidas fueron agrandándose a media que iban saliendo nuevos análisis e interpretaciones de las palabras de Bernanke. Al punto de que ya hay analistas que ven a Bernanke fuera de la Fed en agosto, sustituido por Janet Yellen, actual vicepresidente de la institución. Estos análisis parten de la base de que Obama no renovará el mandato de Bernanke, un republicano, y que favorecerá el acceso de una mujer a uno de los puestos clave del país.
Puede ser ciencia ficción o tener alguna base, lo que yo particularmente dudo, pero el caso es que hoy todos los comentarios negativos respecto a la Fed y Bernanke eran bien acogidos en las filas bajistas y dejaban cada vez más sitiados a los alcistas, que se vieron si fuerzas para intentar recuperar.
Técnicamente, además, el retroceso de hoy se produce en la zona en la que el S&P 500 tenía la proyección del 161,8% de Fibonacci, lo que puede dar alas a los que piensan en un tramo a la baja durante unos días. Para mayor abundancia, tanto el Dow como el S&P 500 se encuentran en las partes altas de los canales en los que vienen desenvolviéndose, lo que encaja también con un retroceso.
En fin, que uno no sabe si Bernanke sirvió de excusa para que se cumplieran todos los condicionantes técnicos o si sin Bernanke hubiera sucedido lo mismo. Y lo peor es que nunca lo sabremos.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,52%, el S&P 500 un 0,83% y el Nasdaq Composite un 1,11%.
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