Congreso de los Diputados ¿club privado o cámara de representación?

30/05/2013

Carmela Díaz.

Los representantes de la soberanía del pueblo español en la Cámara Baja, conocidos comúnmente como sus señorías, parece que son aficionados a los Gin-Tonic de a tres euritos la copa. ¿Y quién no? ¿Pero cuál es el problema? ¿Tanto revuelo por esto? No lo han analizado detenidamente: igual peonzos perdidos legislan y gobiernan mejor o puede que gobiernan y legislan pésimo porque están peonzos.

Tomen con humor lo de la subvención de los combinados de sus representantes. Una sugerencia, para que les resulte todavía más gracioso el asunto: dividan lo que pagan en impuestos entre tres eurillos y obtendrán como resultado un arsenal de copazos. ¡Qué viva el vino! Es posible que en estos tiempos tan complicados ustedes no tengan ni para una caña, pero disfruten desde la distancia de las que los diputados degustan brindando a su salud. ¡Además, debemos darles las gracias porque hacen patria consumiendo Larios! Con el suplicio que debe resultar para los sibaritas de la Carrera de San Jerónimo rebajar el listón del G-Vine con Fever Tree o del Hendricks con Q-Tónica sin los correspondientes acompañamientos florales y frutales: pepinos, bayas de eneldo, pétalos de rosa, cardamomo, pink pepper

cafeteriaY luego nos extraña que no quieren abandonar los escaños ni con agua caliente, que cuando un tipo entra en política ya no abandone el tiovivo en décadas: sueldo razonable, dietas múltiples, subvenciones para vivienda -aunque tengan tropecientas propiedades en Madrid- transporte, comunicaciones, equipos tecnológicos de última generación, máximas pensiones con mínimos años de cotización, borracheras low cost… ¡Ostras! Y los sobresueldos, no olvidemos los sobresueldos, ensobrados o no, que eso va a gusto del receptor: nóminas en A, sobres en B, dineros varios en C, comisiones en D, subvenciones en F… Sean sinceros malandrines, si tuviesen un trabajo como ese, no con uñas y dientes, hasta con minas antipersona se aferraban a él, leñe. ¡No, nooooo, noooooo nos moverán! Comparen con el expendedor de sandwichitos pastosos o la máquina de café aguado que tienen en sus empresas y sean comprensivos: se comportarían igual que ellos.

Pero el problema no es el precio, vamos a hondar un poquito más. ¿Cuántas compañías conocen en las que sirvan licores durante las horas laborales? ¿Cuántas permiten el consumo de bebidas alcohólicas en el centro de trabajo?  Hete aquí el quid de la cuestión: en horas laborales está prohibido dispensar bebidas alcohólicas para prevenir riesgos; se supone que el Congreso de los Diputados es el centro de trabajo donde se aprobó la Ley que impide beber alcohol en los restantes centros de trabajo. ¿Será que sus señorías no consideran el Congreso como centro de trabajo sino como club privado? Un microcosmos exclusivo, sofisticado y elegante donde hacer negocios y mantener un estatus, un nano espacio en el que compartir agradables veladas aromatizadas por unos buenos Gin; en cuyo caso, están acatando su Ley al pie de la letra…

Nos encontramos ante un tema que se presta a demagogias, ironías, sornas y hasta a cachondeo, pero cuando se está recortando en sanidad y educación, cuando el paro supera los seis millones de españoles, cuando se intuyen recortes en las antaño sagradas pensiones, los cubatitas de Rajoy, Rubalcaba y compañía, son la guinda de un pastel envenado. Escasean las vacunas para nuestros hijos en los centros de salud, imponen pagar un euro por receta para las medicinas de nuestros mayores, pero con las cosas del beber, del tapear y con los caprichos de sus señorías no se juega ¡Faltaría más!

Twitter: @CarmelaDf

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