Hace bien poco les contaba que los índices fuertes eran el Dax y el FTSE y ha llegado el momento de ir cambiando el discurso. Aunque me peses, y me pesa, el Ibex se ha convertido en el índice fuerte de Europa. Pues vaya fortaleza, me dirán ustedes. Y llevarán razón. Así de mal está Europa desde que Londres y Fráncfort han decidido iniciar el camino de la corrección en sus precios.
Cierto es que el selectivo español se vio obligado por las circunstancias a corregir a toda prisa y con desorden, pero no es menos cierto que una vez pasada la última crisis de deuda, los valores líderes del mercado español se ha puesto a tirar. Baste como muestra el hecho de que en el resto del mundo la banca anda renqueante, lo que no tiene nada que ver con el momento que atraviesa el sector financiero español en Bolsa. En cierto modo es como si ya hubieran pasado su particular Rubicón, que les han dado mucho y muy fuerte, y ahora se pueden permitir sacar músculo, aunque ayer no fuera el día más propicio para el Santander, por ejemplo. Si no fuera por la duda que me queda acerca de cuándo llegará la siguiente “crisis de deuda” (y me temo que pronto, que el euro ha vuelto a los 1,34 dólares), me lanzaría a la piscina.
En estas circunstancias, qué quieren que les diga. Si el Ibex y el Mibtel son los índices más fuertes de Europa es para ponerse a temblar, pero es lo que hay. Quizá destacar el loable intento del CAC francés de “independizarse” del destino del Dax y el Footsie, pero al final quedó en eso, en intento.
¿Y por qué caen los índices fuertes? Como diría uno que yo me sé, por su propio peso. Han subido contra viento y marea, han salido de un auténtico ojo de huracán y ahora necesitan un descanso y puede que más largo de lo que muchos desean. Junto a eso, los resultados empresariales no están siendo especialmente brillantes o no terminan de satisfacer a unos analistas cada vez más exigentes y, para colmo, el sector del “retail”, que se había mostrado uno de los más firmes pilares de las alzas bursátiles, parece haber pinchado en las ventas navideñas, con lo que eso pesa en las cotizaciones y muy especialmente en el mercado británico.
Por su parte, los valores del sector del automóvil también parecen estar pendientes de una parada para coger oxígeno a la espera de cómo se desarrolla el primer mes del año, con lo que tenemos otro de los sectores clave de las subidas en “stand by”. Si no toman el relevo otros, en especial el sector financiero, puede que volvamos a los temores.
En este estado de cosas, lo mejor es dejar de mirar las cotizaciones, ajustar los stops y mirar dentro de una semanita o dos cómo va la cosa, porque si no lo hacen tendrán más días como el de hoy, en el que FTSE nos ha dejado a todos paralizados con una nueva bajada del 1,82%, el Dax ha recortado un 0,84% y el CAC, que trató de resistir, ha terminado cediendo un 0,30%. Sólo el Ibex se ha salvado de la quema a pesar de hacer recortado al cierre la ganancia superior al punto que llevaba a las dos de la tarde para quedarse en un avance del 0,76%.
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