Así se desinfla una subida

07/03/2011

Miguel Larrañaga. 07-03-2011

Vaya día hemos tenido en las Bolsas europeas. Si a alguien le gustan las emociones fuertes, hoy habrá disfrutado. Todo comenzó hacia abajo y, como de costumbre, una sorpresiva vuelta nos orientó hacia el norte para comenzar una escalada que se truncó con el arranque de Wall Street, que amagó hacia arriba y se hundió a los pocos minutos arrastrando lo poco de quedaba de los mercados europeos. Es lo que suele pasar cuando a una subida no se le ve convicción, que basta un soplo para destrozarla.

¿La razón? Curioso, pero ahora a los mercados les ha dado por mirar hacia Libia y al resto de los países petroleros en los que se agrava la tensión social. Ahora resulta que la OTAN ya está preparando una posible actuación en Libia y que los periódicos lanzan la idea de que los sublevados contra Gadafi piden una intervención internacional (no es esa la sensación que yo tengo a través de Twitter, pero puede que sea yo el confundido). ¿Y por qué miran ahora? Más que sencillo, porque va en serio, muy en serio. A media hora del cierre europeo, el petróleo cotizaba en Londres por encima de los 117 dólares por barril y disparaba todas las alarmas. Fue subir el petróleo y caer las Bolsas y con el miedo en etado puro creciendo por todas partes, el oro también se diaparó. Vamos, que un ataque de pánico en toda regla.

Y mira que a lo largo de la mañana había pasado cosas suficientes como para hubir el mercado. Desde la nueva rebaja del «rating» griego, que propició ataques contra la deuda periférica (el bono español se salvó esta vez) y contra los grandes bancos (en nuestro país se ensañaron en Santander y BBVA), a un ciberataque masivo, sorpresivo y, lo que es peor, exitoso contra los ordenadores del ministerio francés de Economía. Y no es que el petróleo no presionara a primera hora, es que presionó más al final, como si hubiera esperado a los yankees.

En estas circunstancias, todo lo que sea no desclabrarse ya puede considerarse un éxito y eso fue precisamente lo que intentaron los índices europeos. Unos con más saña y otros con menos, pero lo intentaron. El más endeble de ayer resultó el CAC, que estuvo toda la sesión rarito. Debe ser que le sentó fatal el ataque cibernético o que, en su línea, ayer tocaba «estar perro». Perdió al final un 0,74% y dio una sensación bastante lamentable.

Más resistencia opusieron el Dax y el FTSE. El ïndice británico fue el que «mandó» en la primera parte de la sesión y el Dax tomó el relevo poco antes de la apertura en Wall Street. Y se fueron de la manita al abismo con demasiada facilidad. Cierto es que el abismo tampoco fue para tanto, pero parecieron conformarse con lo que venía, que no era poco, la verdad.b Al cierre, el Dax perdió un 0,24% y el FTSE un 0,28%

¿Y el Ibex? Pues nuestro selectivo sacó su vena quijotesca y aunque le costó Dios y ayuda salir al alza en el primer tramo de la jornada, lo cierto es que luchó con todo lo que pudo cuando las cosas se pusieron muy crudas. Curisoamente, su mejor aliado en esta quijotesca aventura fueel Mibtel italiano, otro índice de los que suelo decir siempre que es mejor no mirarlos siquiera. Ambos se empecinaron en resistir y el Ibex estuvo a punto de conseguirlo. Al cierre perdía tan solo un 0,03%.

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