Lo que tenía que haber sido una fiesta alcista quedó truncado de inicio por causa de una nueva rebaja del «rating» portugués por parte de los innombrables habituales. Señores, ya sabemos que los portugueses están fastidiados y no hace falta que vengan ustedes a recordarlo cada dos o tres días. Pero ellos insisten en cogérsela ahora con papel de fumar y más que advertir al mercado de lo que deben se dedican a esparcir el temor y a provocar un rescate que podría haberse evitado si todos (y ahí incluyo a los políticos portugueses hubieran actuado de otra forma).
De todas formas, ya saben ustedes que ando conla mosca detrás de la oreja con estas crisis de deuda y que la postuguesa vuelva a arreciar cuando el euro se cotiza a 1,42 dólares no hace sino aumentar mis sospechas. Pero como estoy lanzado voy a expresar abiertamente mi pronóstico: esta vez no caerá el euro. En todo caso, no subirá pero Bernanke ha aprendido la lección y se apresurará a emitar dólares a toda máquina porque, además, es posible que este recurso se le acabe pronto.
Y una vez dicho todo esto me gustaría entonar un «mea culpa» con el Dax. Hoy ha vuelto a ser ese índice líder que Europa necesita, más aún porque el que lo tenía más fácil, el FTSE por no compartir moneda con Portugal, no estuvo a la altura. Mucho me temo que la banca británica está tan entrampada en Portugal como la española y eso pesa en el índice británico.
Eso sí, todo a su debida escala, porque al pobre Ibex español le han dado hasta en el carné de identidad. Nuestro selectivo se ha convertido en el mejor pimpampum de la historia. Ya han aprendido que dándole a los bancos le dan a todo y es sencillo a más no poder. El juego se llama vendo acciones de los principales bancos en el contado y me pongo corto en el futuro. Eso que a ustedes les espanta y les parece complicado a los gestores de hedge funds les parece un juego de niños y no duden que están jugando fuerte a ello en el intradiario.
Reseñar finalmente que la lamentable apertura en Wall Street dio paso a una reacción fulgurante (ya va siendo un clásico) que ayudó a que los índices europeos limaran las pérdidas y que los que realmente tenían fuerzas volvieran al terreno positivo. Entre ellos, obviamente, no se encontraba el pobre Ibex de nuestras entretelas y nuestras desdichas, que se dejó un 0,72%. Algún día me tendrán que explicar cómo ha sido esta subasta de cierre, porque minutos antes el Ibex se dejaba solo un 0,5%. Misterios tiene la vida.
Por lo que se refiere al resto de índices, destacar que el paso a positivo en el Dax duró lo que un pastel a la puerta de un colegio pero logró cerrar sin cambios, un 0,0%, que miren ustedes que es complicado ser tan exacto. Aún así no hay que restarle un ápice de mérito al índice alemán, que tiró desesperadamente en cuanto pudo para dejar las cosas en un nivel más razonable. A refufo fue el CAC parisino, que empezó la jornada mucho peor pero que fue mejorando a lo largo de la sesión hasta dejar las pérdidas en un mínimo 0,03%. Por su parte, el Footsie se dejó un 0,16% pero volvió a salvar al cierre el nivel de los 6.000 puntos.
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