En las jornadas sobre ‘el reposicionamiento del sistema financiero’ los representantes de los bancos lo han dejado muy claro. La crisis por la que atraviesan las cajas de ahorros está siendo una oportunidad para los bancos a la hora de recuperar parte de la cuota de mercado que habían perdido en los años anteriores por el empuje de las cajas.
Ángel Cano, consejero delegado del BBVA o Jaime Guardiola, máximo ejecutivo del Sabadell lo dijeron meridianamente. Preguntado el primero por su interés por la CAM respondió que el banco no la ha estudiado, y que no tiene prisa en hacerlo, y que por lo tanto no tiene criterio alguno pero que en todo caso dependerá de que una operación de ese tipo cree valor para el banco. “Y eso depende del precio final”, terminó.
Guardiola, por su parte, señaló en su intervención que el Sabadell había ganado cuota de mercado en 2010 no solo por la integración del Banco Guipuzcoano sino también porque habían desarrollado una amplia política comercial aprovechando que otras entidades están ocupadas en otras tareas. Y lo va a seguir haciendo en este ejercicio: la disminución de oficinas que va a tener lugar, según los planes pactados por varios grupos de cajas, y la reducción del balance de varias entidades suponen una oportunidad para el resto. Pero también dejó abierta la puerta a crecimientos no orgánicos en los que “el Sabadell tiene mucha experiencia demostrada”, dijo.
Antes, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, había explicado la situación actual de la economía señalando que el PIB crecerá este año “en torno al 1%”, aunque mantuvo que el objetivo del Gobierno es el 1,3% pero reconoció que el paro, aunque se cree empleo en la segunda mitad del ejercicio, seguirá siendo un problema y empeorará en este año. No quiso cuantificarlo porque iba a hacerlo horas más tarde la vicepresidenta económica, Elena Salgado. Campa recordó que el objetivo básico del Gobierno es reducir el déficit público a los niveles comprometidos con la Unión Europea, 6% en este ejercicio, y destacó el comportamiento de las empresas españolas que son, junto con las alemanas, las únicas que han ganado cuota en sus exportaciones durante los años de la crisis.
Para el BBVA, la economía no tirará con fuerza hasta que el diferencial de la deuda española, que se traslada a todos los que buscan financiación en los mercados, no se reduzca hasta los 80 puntos básicos o incluso menos, algo que también señalaron los demás intervinientes.
Donde hubo una unanimidad fue en la necesidad de que termine cuanto antes la ‘guerra del pasivo’ que parece haberse vuelto a declarar en el sistema financiero. El consejero delegado del Sabadell señaló que parecía que, al menos los bancos, estaban logrando dar la vuelta a la caída de márgenes gracias a una “repreciación más rápida de los activos que de los pasivos” y que una nueva guerra por la captación de depósitos podía dar al traste con esa recuperación.
Cano, por su parte, dijo que esperaba que acabe pronto la guerra de depósitos y que en todo caso “este año está siendo menos dura porque las cuentas de resultados no soportan más”. El director general de la BBK, Ignacio Sánchez-Asiaín, volvió a pedir que las ayudas públicas no se utilicen para deteriorar la competencia entre bancos y cajas. Y Rodrigo Rato declaró que “no se debería seguir con un coste del pasivo tan alto” parodiando un chiste al decir estar seguro de que si un alemán, un francés y un inglés estuvieran en un avión y supieran “lo que bancos y cajas pagan a los españoles por su depósitos” se tirarían en paracaídas sobre España para hacerse clientes de ellos.
Rodrigo Rato, presidente de Bankia, la entidad que engloba a siete cajas de ahorros (Cajamadrid, Bancaja, Laietana, Rioja, Canarias, Segovia y Ávila) explicó el proyecto del nuevo banco pero inicialmente señaló que todas las crisis habían sido el marco de procesos de concentración financiera y que no todas las fusiones que se fueron intentando en otros momentos se resolvieron positivamente. Por eso, dijo, “la estadística enseña que en esta ocasión” también habrá fusiones fallidas. Para Rato, lo mismo que para Cano, es prácticamente seguro que habrá una segunda vuelta de fusiones.
Como si estuviera ante potenciales inversores, Rato desgranó las ventajas del nuevo banco y advirtió que, durante bastante tiempo “Bankia solo hará una salida a bolsa. No habrá una segunda” dejando claro que esa será la oportunidad de comprar acciones de la entidad.
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