Primer requisito para poder acceder a este curso: tener mucho dinero. Segundo requisito: tener mucho dinero, no tienen por qué ser miles de millones. Con uno basta. Tercer requisito: seguir teniendo mucho dinero, por lo menos para pagar el curso, cuyo precio está casi tan bien guardado como la fórmula de la Coca Cola.
Leopoldo Abadía Jr, hijo del famoso economista del mismo nombre, es el alma máter de estas personalísimas formaciones (las clases son unipersonales) pensadas para hijos de papá, retoños de empresarios o simplemente, acaudalados jóvenes que han desertado de Universidades, másters o escuelas de negocio. ¿Objetivo? Sacar lo mejor de ellos. “Normalmente son personas con un padre brillante y en algunos casos, muy brillante. Y el brillo de sus padres hace que ellos se sientan totalmente apagados”, cuenta Abadía.
Él es el coordinador de esta especialísima formación, denominada Programa de Formación Individual, FPI, y también el tutor de los alumnos. Del aprendizaje de las distintas materias se encarga una selección de exclusivos profesores, la mayoría de ellos, en activo en altos puestos en grandes empresas. ¿Nombres de los maestros? Otro gran secreto, tanto como el de los alumnos (202 hasta ahora).
Por las manos de Abadía han pasado hijos de empresarios, directivos de empresas, gente pública, deportistas de élite, toreros… “Llegan a mi cuando todo lo demás falla: han pasado por tutores, psicólogos, psiquiatras, distintos métodos de enseñanza… Cuando me ven suelen pensar “a ver qué circo me ha preparado ahora mi padre”, comenta. ¿Qué se les enseña en estas clases particulares de lujo que tanto pueden impartirse en la casa de la playa como en el albergue del esquí? De todo un poco, con una formación que se adapta como un guante: contabilidad, finanzas, comercial, marketing, recursos humanos e incluso, protocolo. A muchos les faltan cosas básicas como el saber elegir bien el atuendo cuando se va a una reunión de trabajo, ser puntuales o incluso, ponerse la mano delante de la boca si bostezan. “Son chicos que tienen mucho dinero pero no tienen hábitos, nunca se les ha puesto límites porque habitualmente los progenitores no han estado, se han dedicado a trabajar”, aclara.
El FPI dura entre nueve meses y año y medio. Dice su inventor que funciona siempre, a lo largo de todos estos años sólo un alumno abandonó. Intentamos de nuevo la pregunta, ¿cuánto cuesta? “El programa cuesta mucho dinero, pero no es caro. El precio nunca es fijo, es personal e intransferible. Eso sí, es cerrado e incluye todo, y cuando digo todo es todo”, finaliza Abadía. En el todo está, por ejemplo, que el profesor tenga que desplazarse en avión hasta un lugar remoto para impartir su hora de clase. Poderoso caballero es don dinero…
Más información: www.escuelaparamillonarios.es
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