Algo raro pasa últimamente en Wall Street, más concretamente en el mercado de futuros sobre la gasolina y el petróleo. Pero lo de hoy ha pasado todos los límites, al punto que la sesión del futuro sobre gasolina tuvo que ser parada durante cinco minutos por una abrupta caída. Les contaré primero les pondré un gráfico, luego les contaré los hechos y al final les diré lo que pienso.
Los futuros sobre gasolina llevan una temporada demostrando un comportamiento muy volátil, tanto al alza como a la baja y en los últimos días marca la pauta de lo que ocurre con el precio del petróleo, que le sigue como un corderito. En este contexto, el precio comenzó en 3,37 dólares galón y cuando iba por los 3,12 se suspendió la cotización. La caída era del 7,5% y se activaron las alarmas. Fue la gasolina el detonante, pero se suspendió la negociación de la gasolina, del petróleo y del gasóleo de calefacción.
Tras reanudarse la sesión, el precio siguió una pauta más normalizada, bajó un poco más y terminó intentando remontar posiciones, para acabar con una caída del 7,6%. El petróleo, por su parte, concluyó la sesión bajando un 5,5%.
Ni qué decir tiene que los mercados de valores respondieron de inmediato. Primero haciendo caer el valor de las acciones petroleras y, tras conocerse que habían saltado los límites de alarma en la gasolina y se habían paralizado los tres mercados, haciendo caer absolutamente todo. Lo que ayer era blanco, hoy parecía todo negro.
Y ahora mi opinión. Leerán por todas partes que se han reavivado los temores a un repunte de los tipos en China y que es este factor el que está haciendo que caida el precio de los productos petrolíferos ante la previsión de una ralentización del crecimiento chino. También oirán que la subida del dólar es causada por el temor a la crisis griega, que debilita el euro.
No diré yo que se trata de mentiras pero sí diré, y bien alto, que no es toda la verdad. Ambas cosas pueden ser ciertas y además, la nueva fortaleza del dólar tiene que hacer caer por fuerza los precios de los productos cotizados en dólares en los mercados internacionales, como es el caso del petróleo y sus derivados. Pero no es menos cierto que el propietario del mercado de futuros, CME, ha elevado también las exigencias de garantías a los operadores en estos futuros, exactamente igual a lo que hizo con la plata hace una semana y, por lo que se ve, con resultados semejantes.
Ahora bien, para que CME suba las garantías exigidas es que está pasando algo. La plata estaba en máximos de 31 años y había sobrepasado todos los niveles de especulación predecibles y es lógico que ante un probable derrumbe por la burbuja que se estaba formando CME pida más respaldo para las inversiones.
Pues exactamente igual pasa con el petróleo, aunque en este caso el detonante es el binomio precio-volatilidad. Tan pronto está a 115 como vuelve a 100 y ahí sí que no hay más explicación posible que la acción de las «grandes fuerzas del mercado». Hablando mal y pronto, la especulación galopante de los más poderosos, que ahora suben el precio y ahora lo tiran.
La volatilidad de los mercados no suele gustar a nadie salvo a los especuladores con métodos pensados para actuar en estas circunstancias. Pero a quien menos gusta la volatilidad en la gasolina es a las propias petroleras, que tan pronto son aupadas al cielo como arrastradas a los infiernos. Tampoco gustan las subidas bruscas a los gobiernos, que viven de susto en susto con los datos de inflación y se sienten incapaces de hacer previsiones fiables de nada. Y no digamos a las aerolíneas, a los consumidores…
Curioso que se exijan más garantías cuando empiezan a aflorar campañas pidiendo a los estadounidenses que dejen de usar el coche si la gasolina pasa de determinado nivel. Curioso que se haga todo el esfuerzo posible por parar los precios justo en este momento aún sabiendo que el efecto colateral puede ser lo que ha ocurrido hoy (como ocurrió con la plata en su momento) y que todo termine por arrastrar a las Bolsas.
Vuelvo a lo que dije hace unos días. Si el problema es que baja el petróleo, entonces no tenemos problemas graves, salvo que termine desplomándose porque ha caido tanto el crecimiento económico que nadie consume, que entonces no tendríamos «un problema» sino «el problema».
Por todo esto me atrevo a decir que me ha gustado la sesión de las bolsas neoyorkinas hoy. Han caído como mandan los cánones, han rozado el pánico en un momento determinado, pero han conseguido contener la hemorragia con dignidad, lo que no quiere decir ni mucho menos que mañana no pueda haber un segundo episodio. Al cierre, el Dow Jones marcaba una caída del 1,02%, el S&P 500 del 1,11% y el Nasdaq Composite del 0,93%.

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