Si antes alabo al Ibex antes se encarga de dejarme con un palmo de narices. Nuestro selectivo es un desastre y yo no debí confiarme ayer pero ¡¡fue tan bonito ver al Ibex marcando el rumbo!! Claro, que en realidad hoy también lo ha marcado. El CAC, el Dax y el FTSE querían irse hacia arriba y nuestro Ibex empeñado en que para abajo. Y ganó de nuevo el Ibex. Está que se sale, aunque esta vez sea por la parte negativa.
¿Qué ocurrió? Pues un poco de todo. De una parte, los mercados andan pendientes de la reunión del Ecofín del próximo lunes. Buena parte del futuro de Grecia se juega ahí y dependiendo de cómo se resuelva el Ibex pasará mejor o peor el trago (y, de paso, el resto de índices europeos). De otro lado, al Ibex no le ha sentado nada bien que el Fondo Monetario Internacional le haya incluido en el «pelotón de los torpes».
Pero para colmo, lo que debía haber sido una gran noticia, que Alemania creció un 1,5% en el primer trimestre, se convirtió en un dardo envenenado ya que los mercados interpretaron de inmediato que la nueva subida de tipos de interés en Europa está cantada para el mes de julio. España creció solo un 0,3% y, dede luego, si a alguien le viene mal una subida de tipos es a nuestro país, así que tiene lógica que le dieran estopa a nuestro valores.
En primera línea, los bancos. Ya es tradicional y si estamos ante un Ecofin el lunes, pues leña al mono hasta que saque la lengua, aunque sea de trapo. Pero es que encima los beneficios de Telefónica han caido y el mercado ha castigado a la operadora. Sin bancos y sin Telefónica es inútil cualquier esfuerzo y así lo entendió el resto, con caídas en 33 de los 35 valores.
En el resto de Europa, pues caídas pero en tono menor. Me gustó especialmente el CAC, empeñado durante toda la jornada en salir adelante incluso en solitario si hacía falta. El índice francés terminó la jornada con un a modesta caída del 0,11%. En cambio, noté al Dax falto de fuerzas y necesitado de respiro. Perdió un 0,55% al cierre pese al extraordinario dato de PIB del país. Parece que tampoco gustan las expectativas de subidas de tipos allí. Por último, el FTSE cedió un razonable 0,32% y estuvo en la buena línea hasta la apertura de Wall Street, pero no a partir de ese momento.
Capítulo aparte para el Ibex. Cerró con pérdidas del 1,25% y lo que es peor: con la sensación de que ha bajado los brazos. Los inversores han huido de España y los que quedan están cortos. De momento no hy nada que hacer aquí.
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