Las viejas rutinas

23/12/2016

Maite Vázquez del Río.

Año tras año se repite. Paseo obligado felicitar a todos nuestro familiares, amigos, colegas, vecinos y, en definitiva, a quienes nos han acompañado durante los últimos doce meses.  Los mensajes de felicitaciones ya no van en Christmas de nuestro puño y letra sino a través del Whatshapp o cualquier app que nos sirva para comunicar cuanto antes nuestros grandes deseos. Alegría, celebración, colorido, comidas y cenas de Navidad, o la copa de Navidad… hasta llegar a la cena de Navidad, de Noche Vieja, las uvas y demás parafernalia. Todo para celebrar que un año más termina y debemos, necesitamos, desearnos suerte para que el que empieza sea mucho, pero que mucho mejor.

La lotería de Navidad es el pistoletazo de salida, aunque las tiendas, grandes superficies, comercios… lleven más de un mes (cada vez empiezan antes) llenando de luces de colores nuestras calles. Debo reconocer que como ahora son de LED brillan menos y hasta en los mercadillos de Navidad se nota, falta ese colorido exultante que nos despierta el ánimo navideño y que antaño nos hacía ir mirando entre los edificios y desplegando sonrisas por doquier.

Es hora de hacer balances, de echar de menos a quienes nos dejaron, a quienes se añora aún más por estas fechas; de ver el bloqueo o avance en cuestiones del corazón y también laborales y mirar con cada vez mayor descrédito como va el país, su economía y lo que se avecina a corto plazo.

Porque nuestros nuevos deseos, que siempre los hay, se dirigen al nuevo año. Propósitos de enmienda en ponernos al día físicamente o dejar algunos malos hábitos, como el tabaco o fijarnos nuevas metas y lograr por fin poner orden en nuestra casa o terminar proyectos que empezamos y dejamos aparcados.

Son las viejas rutinas de siempre. Y luego llega el año nuevo y con los ánimos cosechados en las últimas fiestas navideas intentamos cumplir los nuevos propósitos, aunque vayan pasando los días y empecemos aplazando el mejorar el estado físico porque hace frío, y el último cigarrillo nunca llega y esos proyectos desempolvados sigan en el montón de las cosas pendientes.

Pero tal vez en 2017 todo cambie. Feliz Navidad y todo lo mejor para 2017.

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