Cosas importantes de las que conviene hablar

06/01/2017

Francisco Canós.

¡2016 ha muerto, larga vida al 2017! Seguiremos hablando del tiempo, de los políticos, del fútbol, de la cuesta de enero… y de “y de lo mío, ¿que hay?”. Sin embargo, estos lugares comunes no nos pueden ocultar una gran verdad: estamos ante un auténtico cambio de ciclo histórico.

Los avances tecnológicos, los nuevos escenarios geopolíticos, las luchas de poder disfrazadas de religión, patria, o demás populismos; están conformando un tránsito de lo que éramos, a lo que vamos a ser. Me gustaría destacar ciertos ingredientes de este proceso que están conformando un nuevo escenario global:

Cyber-Seguridad
En el tiempo del big-data, el acceso a la información digital y su procesamiento adquiere una importancia capital. El espacio de nuestra intimidad se achica por cibermomentos. Existen dos vías para proteger nuestra intimidad. Una, la más radical, es dejar de acceder al sistema, a la red. Ser capaz de no conectarse a internet, no buscar con Google, no tener WhatsApp. Cerrar el Facebook, comprarse un Nokia de los antiguos, o incluso no tener ninguno. ¿Estamos dispuestos a ello? Aunque parezca mentira, hay gente que lo está haciendo; aunque me temo que no van a ser mayoría. La otra vía pasa por acceder al sistema, pero de forma segura. Bueno, deberíamos decir lo más segura posible, ya que, a partir de entrar en la red, no se puede hablar de una seguridad completa en ningún caso. Esta es la clave, y su gestión es la llamada Cyber-Seguridad. No se trata sólo de antivirus y similares. Se trata de encontrar vulnerabilidades en los sistemas de quien tiene información y a su vez, de una manera u otra, está conectado a la red. No estamos hablando sólo de seguridad individual, sino de grandes sectores que cumplen con los requisitos anteriores. Véase bancos, eléctricas, compañías de seguros, organismos públicos, compañías telefónicas, sistemas de control aéreo, etc. Quien sea capaz de explotar vulnerabilidades en la red de estos sectores, pondrá en situaciones difíciles no sólo a esas empresas sino a sus clientes, y en determinados escenarios a su propia seguridad. Quienes sean capaces de cerrar estas vulnerabilidades, aparte de ser muy demandados, se forrarán.

Terrorismo
¿Hay quién dude que este fenómeno va a marcar el devenir de este año? Se habla de estar ante una nueva forma de guerra. España inventó la forma de combatir aterrdenominada “guerrilla”. Frente a una confrontación formal en la que el otro tiene más medios y es más numeroso, se ataca dónde y cómo se puede, y se utiliza la geografía como aliado. Ahora se ha dado un paso más. No hay territorios formales, las armas no son fabricadas por los que las utilizan, sino en muchos casos incluso se utilizan contra los países que las fabrican. El conflicto se intenta llevar allá en donde más impacto anímico tiene. Los atentados en Francia, Bélgica, Alemania, Turquía, etc., tienen mucha más repercusión mediática y generan mucha más inquietud en la sociedad occidental que los recurrentes atentados que todos los días suceden en las zonas de conflicto de Medio Oriente y África.

Y todo eso, ¿para qué? ¿Es de verdad una guerra de religiones? ¿Es meramente una lucha por el poder? ¿Es una lucha entre pobres y ricos? Qué gran reto será alzarse por encima del dolor, el sufrimiento y el razonable deseo de devolver el golpe; para encontrar los verdaderos motivos de este terrorismo. Encontrarlos debiera ser el primer paso para solucionar de forma sostenible esta gran lacra del siglo XXI.

Energía
Decía el famoso adagio científico que “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. El siglo XXI es el siglo de la energía. O mejor dicho de la búsqueda de la energía sostenible y a ser posible limpia. La energía mueve el mundo, y quien la posea tendrá un tesoro. Que se lo digan a los países árabes productores de petróleo.
aeneLa energía no es solamente generar electricidad o tener petróleo. Ni tan siquiera ser capaz de generar pilas que almacenen más energía más rápidamente. Ni son las pilas de hidrogeno que se puedan cambiar en 5 minutos y generen energía emitiendo vapor de agua inocua. Es sobre todo lo que envuelve esto, es decir, todos los sectores, industrias, formas de entender la sociedad que van ligadas a la existencia de dicha energía y a su uso. Son los coches eléctricos, con enchufe o con otras fuentes de generación eléctrica (pilas de hidrógeno). Es el precio de la energía y las cosas que posibilita (si el petróleo es más caro el fracking tiene más sentido, si la energía limpia es barata más negocios pueden surgir ya que resulta más económico implementarlos). Pueden ser incluso el internet de las cosas que utilice el valor de la energía como medio de pago. ¿Qué cómo sería esto? ¿No se titulizan bonos, ladrillos o incluso cosas sin valor intrínseco (bit-coin)?

Block-Chain

Parece el Santo Grial del mundo disruptivo. Cosa que toca, cosa que pone en “disrupción”. Se echa a temblar la banca tradicional. Aparecen las llamadas empresas “Fintech”. Y no sólo las bancarias, también (y lo dice el BBVA) las energéticas, las telecos, la administración pública, la logística, el transporte, los medios de comunicación, etc.
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Y además tiene muchos nombres, “Block-Chain” “Distributed Ledger” (Cadena de bloques, Libro de cuentas Distribuido), etc., pero ¿qué es? ¿alguien lo sabe de verdad? Muy resumido es una base de datos contable de todas las transacciones que se hayan realizado (bloques) a lo largo del tiempo para un determinado activo, puestas una detrás de otra. Lo que le hace único es que esta información se comparte por todos los partícipes en el sistema (nodos). Como cada nueva transacción (bloque) se añade a la anterior se garantiza que nada pase sin que alguien en la red lo sepa (nodos) protegiendo la integridad de las transacciones.
Si seguimos el símil, los auditores son los partícipes (nodos), no los intermediarios (bancos), ni los reguladores, ni los estados. En fin, que cada cual vea las implicaciones.
Apasionante época llena de cambios, riesgos y oportunidades. El otro día, hablando con una mujer casi centenaria, no mencionó el dinero, ni las luchas de poder. Sólo le preocupaba la salud y la familia. Éstas son las cosas verdaderamente importantes de la vida, y espero que lo sigan siendo por mucho tiempo.

¡Feliz 2017! (la suma es de diez)

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