Mayor control sobre la renta

13/02/2017

Jorge López.

 

Tras un cierre de año en el que Estados Unidos dio el pistoletazo de salida al cambio en su política monetaria, abogando por subir los tipos de interés con el objetivo de prolongar dichas subidas a lo largo de 2017, ha parecido despertar la atención de los inversores del Viejo Continente, poniendo el foco de atención de éstos de nuevo en la renta fija.

Son ya varios los meses en los que hemos apreciado que la rentabilidad del bono alemán a 10 años va aumentando progresivamente. La consecuencia de estas subidas podemos atribuirlas principalmente a la percepción por parte de los inversores de la finalización del programa QE del Banco Central Europeo a finales de 2017.

Desde la puesta en marcha del QE, hemos asistido a una inundación de capital en los mercados de renta fija, desincentivando así la inversión en aquellos activos considerados como valores refugio, llegando éstos incluso a ofrecer, como el Bund 10Y, rentabilidades negativas a mediados de 2016, para derivar a los inversiones hacia activos de mayor riesgo (asociados a la renta variable) buscando como fin último el poder aumentar los niveles de inflación. Por lo que una vez finalizado dicho programa y retirado el estímulo, cabe esperar, como se aprecia en los últimos meses, que la TIR del Bund 10Y continúe su escalada alcista y despierte del letargo.

Sin olvidarnos tampoco,  que a lo largo de 2017 podamos ver cierta lateralidad en la TIR del bono alemán a 10 años, oscilando entre el rango de 0,25% y 0,45% provocado, en parte, por el incremento en la rentabilidad del Tnote americano próxima al 2,5% y la incertidumbre política ante las elecciones de Alemania y Francia, ya que un resultado inesperado podría provocar de nuevo la búsqueda de valores refugio y en consecuencia el bono podría marcar nuevos mínimos.

Aunque si miramos al futuro, el escenario más sensato para un horizonte temporal de largo plazo, es la continuidad en el incremento de la TIR del bund 10Y, rompiendo la tendencia bajista que ha seguido desde 2008 y confirmando ese cambio de tendencia de mediados de 2016.

Ahora bien, centrándonos en el corto y medio plazo, no podemos obviar que la prolongación del QE del Banco Central Europeo hasta final de año provocará que las rentabilidades sigan siendo muy bajas y por debajo de la inflación, con el objetivo de eliminar el atractivo de aquellos activos considerados como valores refugio entre los cuales se encuentra el bono alemán y de este modo desviar dichas inversiones hacia activos con más riesgo. Sin perder de vista que de darse un aumento de la inflación en Europa podría presionar la TIR de los bonos lo suficiente como para generar un fuerte impulso alcista.

El interés inversor se despertará de nuevo dentro del mercado americano, pero en activos más sólidos y menos volátiles ,–obviamos el interés ya existente dentro de la renta variable norteamericana- , principalmente en términos de rentabilidad nos encontraríamos con una gran afluencia de capital nominado en dólares dentro del mercado de renta fija norteamericano, lo que desataría un incremento solido de la apreciación del dólar.

Jorge López es analista de XTB

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