Es Grecia… y es España

20/05/2011

Miguel Larrañaga. 20-05-2011

Las Bolsas de la Eurozona se han desplomado mientras la británica ha sufrido pérdidas muy leves que serían compatibles con una «minicorrección» tras las subidas de los dos últimos días. Esta abismal diferecnia de comportamiento lleva a una conclusión clara: no es el mercado, es el euro.

Y, efectivamente, la moneda única se ha desplomado, lo que representa claramente que los inversores huyen de la Eurozona. ¿Por qué? Sencillo, lo de Grecia está cada vez menos claro y lo de España empieza a estar oscuro para ellos. Vamos por partes.

El lamentable folletín griego

Grecia y la reestructuración de su deuda viene siendo un folletín lamentable. La UE parece querer una cosa y el BCE otra y si Europa deja de tener una sola voz en este asunto, malo. Tan malo como que eso y solo eso ha servido de excusa a Fitch para rebajar el «rating» griego y hablar abiertamente de que está evaluando seriamente la posibilidad de un «default».

La realidad es que Grecia no está ni mejor ni peor que ayer, pero los mercados se mueven muy deprisa y las autoridades comunitarias son auténticos paquidermos que llegan tarde y mal a casi todas partes. Si además de lentas ahora parecen ir desunidas, apañados vamos.

Y la desconfianza en España

Y España. También España. Fuera de nuestras fronteras hay miedo a las elecciones municipales y autonómicas, mucho miedo. ¿Por qué? Sencillo. Temen que se destapen deudas ocultas y que los déficits autonómicos sean mucho más graves de lo declarado en algunas partes. En definitiva, dudan de nostros.

La pregunta es si tienen razón o motivos siquiera para poder plantearse cuestiones como esta. Si siquiera se lo plantean está clara la percepción que hay por ahí fuera: España no es de confiar. Si resulta que llegara a ser verdad les prometo que me busco la oficina de apátridas de inmediato y me uno a la acampada de Sol.

Lo que no les cuentan de la Acampada de Sol

Por cierto, no les he hablado de esto y no me resisto, que ya saben ustedes que soy bastante bocazas. No se crean nada de lo que les cuentan por ahí. He estado allí, he hablado con la gente y lo he visto con mis propios ojos. Hay mucha gente, muchísima gente, y la mayoría no son precisamente unos antisistema.

Otra cosa es que las reivindicaciones de los supuestos cabecillas sean absolutamente inasumibles como movimiento de protesta y deberían ser encauzadas como partido político, pero hay cada vez más gente harta de estos políticos que «no nos representan» (hago mía la expresión).

Recuerden que el Mayo del 68 francés no triunfó, pero sí cambió muchas cosas. Podríamos (ojalá) estar ante un fenómeno parecido que obligue a nuestros gobernantes a bajar a pie de calle al menos un ratito cada día y a reducir sus abundantes mamandurrias. Lo que resulta de auténtico cachondeo es ver a los partidos acusarse de quien sale o no beneficiado por la protesta y no preguntarse en ningún caso cómo se ha llegado a crear un caldo de cultivo suficiente para ella.

Muchos de los que cada día van a Sol a las ocho de la noche se contentarían con saber que alguien ha dejado de robar en algún lugar de España. Más de cien aspirantes a concejal o a diputado autonómico incluidos en las listas de los partidos aun estando encausados judicialmente son una prueba evidente de que algo no funciona.

Y mucho ojo, porque fuera lo ven mucho más claro que aquí dentro. Tan claro como que hace meses que no entra un euro a nuestra Bolsa procedente del exterior como no sea para abrir un corto. Tan claro como que tenemos empresas que de estar en cualquier otro lugar del mundo habría bofetadas por conseguir sus acciones y porque están aquí están lastradas.

En fin, no sigo por esta línea que me enciendo. Este compendio de cosas (la acampada de Sol no pero si la desconfianza en nuestro país) han provocado una caída de los índices europeos para concluir la semana y cuando parecía que los mercados querían irse arriba. A mí estos derrumbes me gustan muy poco, pero a veces quedan en nada.

En la Eurozona, el Dax retrocedió un preocupante 1,24%, el CAC francés un 0,92 y el Ibex un 1,45%, Fuera de ella, el FTSE apenas si bajó un 0,13%. La demostración de que esto del euro a veces tiene una «cara B» que nadie nos había contado.

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