El peligro de ganar

24/05/2011

Maite Vázquez del Río.

Que el PP ha barrido en los comicios autonómicos y locales nadie lo pone en duda. Los ciudadanos tenían cerca de cinco millones de razones para no votar al PSOE, además de despidos más baratos, un retraso en la edad de jubilación, dos millones de funcionarios con el sueldo recortado y más de ocho millones de pensionistas con su mensualidad congelada. El PSOE achaca todo a la crisis, que bien sabe que no detectó a tiempo, lo que restó meses para reaccionar.

Pero el 22-M ya ha pasado y los dirigentes populares se están poniendo nerviosos porque La Moncloa la ven muy cerca. Piden adelantar elecciones, amenazan con mociones de censura y aquellos que están a punto de instalarse en el poder hasta con auditar las cuentas públicas heredadas en busca de mayores déficit y deudas con las que poner más rojos a los socialistas. Sinceramente, craso error.

Las prisas nunca fueron buenas y en la situación económica en la que estamos mucho menos, por lo que los populares más parecen mirar por sus intereses que por el bien del país, porque si desde algunas instituciones (la última, Funcas, la fundación de la patronal de las cajas) ya han empezado a asegurar que las cuentas de autonomías y ayuntamientos no van a destapar una escandalera de déficit, flaco favor le hacen a España ponerle en el disparadero de los mercados como si la seriedad que requiere la situación hubiera llevado a hacer “trampas” como hizo Grecia. Así no se gana credibilidad, que es lo que más se necesita.

¿Qué pretenden hundir a España para luego convertirse en los salvadores imprescindibles? Hay que ser más serios en estas cuestiones porque lo que menos importa ahora es quién se sienta en el sillón presidencial. Si las encuestas ya han hecho una primera fotografía… que esperen. Hasta el diario económico Financial Times que lleva meses arremetiendo contra el Gobierno español en esta ocasión le da la “razón” a Zapatero en su negativa a adelantar las elecciones generales. Por algo será.

El diario británico analiza que de producirse  lo único que añadiría es “volatilidad política” a la situación, lo que “no haría ningún favor al país”, justo cuando el objetivo es tranquilizar a los mercados de que los posibles apuros de las finanzas públicas no necesitarán de un rescate ni de ayudas externas.

Y paradógicamente, ahora que Zapatero es leña del árbol caído, el Financial Times –ver para creer- aplaude lo bien que lo ha hecho para frenar el gasto público y reestructuras el sector bancario. Y va mucho más allá: “se merece otros diez meses para seguir adelante con esos programas”. Y pese al varapalo electoral considera que todas las autonomías necesitan el respaldo del Gobierno central para “vender bonos”, dado el papel de avalista del Estado, también para las cajas en pleno proceso de reestructuración. Luego es Zapatero quien sigue teniendo la sartén por el mango.

Por si fuera poco, al PP le pide claridad, dadas sus “evasivas” en materia de gasto público, y le recomienda que apoye el “giro de austeridad” dado por Zapatero a las cuentas públicas. Y en estos apoyos hasta debería secundar las reformas emprendidas para que España gane en credibilidad y comiencen a solucionarse los problemas de la economía. ¡¡¡Financial Times dixit!!!

No obstante a este análisis le faltan más argumentos para que no se adelanten las elecciones. Primero, porque supondrá paralizar el país durante más de tres meses, desde que se disuelvan las Cortes hasta seguir con los plazos fijados por la ley electoral.

Y ese tiempo es vital para que muchas reformas que aún no acaban de concretarse (negociación colectiva y reestructuración del sector bancario, las más urgentes) se cierren y empiecen a ponerse en marcha.

Pero también está por medio la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado del próximo año. Se trata de una de las piezas clave para situar a la economía española en la senda del crecimiento económico, la creación de empleo, la mejora de la competitividad, sin dejar de lado el objetivo de conseguir el objetivo de déficit público del 3% en 2013, es decir, un año después de esos presupuestos.

Si desde los escaños del PP se juega a torpedear toda iniciativa en la dirección que necesita el país,  otro flaco favor harán a España. Es tiempo de que las iniciativas de todos los partidos circulen por los escaños del Congreso, que se negocien y asuman por todos. Mejor dejar las confrontaciones y la crispación política para la campaña electoral.

Y en 2012, tal vez marzo, ya se verá qué deciden de nuevo las urnas. Pero el que juegue a ganar, sin poner la carne en el asador irá perdiendo ventaja. Los españoles hace tiempo que adquirieron la madurez democrática como para decidir si acampan en las plazas de las grandes ciudades o votan al que más ayude al país a salir adelante.

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