A Joan Rosell se le subleva la patronal catalana Pimec

24/05/2011

Joan Carles Valero. La patronal catalana Pimec de la pequeña y mediana empresa, es una china que permanece en el zapato de Joan Rosell desde hace más de siete años, cuando intentó en vano el primer proyecto de fusión con Fomento del Trabajo.

La patronal que preside Josep González desde hace doce años se ha sublevado contra la negociación colectiva que lleva a cabo el presidente de la CEOE y denuncia marginación de las pymes. A juicio de esta patronal situada en la órbita de CiU, la marginación se produce porque la confederación Cepyme que preside Jesús Terciado actúa “de forma subordinada” a las grandes corporaciones y no defiende los intereses de las más de 3,2 millones de pequeñas y medianas empresas españolas.

Este ataque desde la patronal de las pymes catalanas se produce el mismo día que Vicenç Mauri, hasta hoy vicepresidente de Pimec y presicente de Pimec Metal, abandona estos cargos para incorporarse como asesor del presidente de la Generalitat, Artur Mas, en temas empresariales. Las grietas en la representación patronal se produce por las “inquietudes y dudas” de que la negociación colectiva que dirige Rosell “se esté llevando a cabo de forma adecuada y obtenga buenos resultados”. A juicio de Pimec, entre los agentes sociales y económicos asistentes a las reuniones “no se aprecia que se haga oír la voz de las pymes, que son el 98% del tejido productivo de España”.

Pimec manifiesta su “preocupación” por el modo que la patronal de las pequeñas y medianas empresas de la CEOE, la Cepyme, está llevando las negociaciones, ya que a juicio de los catalanes “está actuando de forma subordinada” sin hacer visible en la mesa de negociación “irritación ni contundencia para tener voz propia”.

Para la patronal que preside Josep González, en un momento en que se está decidiendo aspectos fundamentales para las pymes, “es una discriminación y una desigualdad que se haga sin la presencia de alguien que represente y defienda directamente sus intereses y sus necesidades de forma independiente”. A juicio de Pimec, las grandes empresas tienen necesidades y afectaciones diferentes a las pymes y la negociación colectiva debe permitir una “concreción” de las reglas del juego de las relaciones laborales, así como medidas específicas para que las pymes tengan las mismas oportunidades adecuadas a su dimensión y teniendo en cuenta su diversidad.

Las necesidades de las pymes que defiende la patronal catalana en la mesa de la negociación colectiva pasan por desarrollar los marcos de la flexibilidad interna de las empresas y la posibilidad de que las pequeñas y medianas empresas puedan “inaplicar o descolgarse” de determinados aspectos de un convenio  -no sólo en materia de condiciones salariales- en caso de que se pueda ver afectada su viabilidad futura.

Pimec también enarbola el concepto de “ultractividad”, al opinar que es necesario eliminar la prórroga indefinida de los convenios una vez expirado el plazo para el que se firmaron, ya que en su opinión, “está permitiendo la perpetuidad de convenios que son necesario reformar inmediatamente a causa de la situación económica y de la demanda”. También es importante para esta patronal catalana no indexar salarios automáticamente a la inflación y tender a no incluir clausulas de revisión automática ni de retrospectiva a los salarios. Por último, Pimec reclama medidas para mitigar el absentismo laboral, mediante la concrección y su adaptación a la realidad de las pequeñas y medianas, ya que opina que este aspecto afecta especialmente a este tipo de empresas a causa de los escasos recursos humanos de que disponen.

Este pronunciamiento contra la negociación colectiva que lidera Rosell en la CEOE se produce el mismo día que el presidente de Pimec, Josep González, ha subrayado el orgullo que le produce que su segundo en la patronal, Vicenç Mauri,  pase a ocupar el cargo de asesor del presidente catalán Artur Mas. González, que impulsó la fusión entre Pimec y Sefes en 1997, se propone transformar el mapa patronal con el objetivo de que las pymes tengan una mayor representación y más peso. Sin embargo, no aspira a intentar de nuevo la fusión de Pimec con la otra patronal catalana, Fomento del Trabajo, después de tres intentos fracasados. Según González, la fusión con Fomento no es «un objetivo prioritario».

El último intento de fusión de las dos patronales catalanas fue abortado hace algo más de un año, después de que González y Joan Rosell, cuando el ahora presidente de la CEOE presidía Fomento del Trabajo, tuvieran listo un modelo en el que la representación de las pymes catalanas en la CEOE corría a cargo de Pimec a cambio de que ésta patronal se integrara en Fomento y, de hecho, se fusionara con Fepime, la organización de las pymes de la gran patronal en Cataluña. Algunas sectoriales y representantes de Fepime se resistieron a la fusión y los planes de González y Rosell quedaron para tiempos mejores.

La organización empresarial catalana recuerda su labor reivindicativa de la «importancia de las pymes y los autónomos en la sociedad catalana y española», y subraya su papel impulsor en la constitución y acción de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad. Entre los objetivos que se ha planteado Josep González, que en noviembre pasado fue reelegido para un cuatro mandato, destaca la necesidad de «influir para un cambio de modelo sostenible, que devuelva la competitividad a las empresas», y ampliar su presencia territorial y sectorial. Tal vez incluso «exportando» el modelo de Pimec al resto de España, ya que Cataluña es la única comunidad española con una organización empresarial específica e independiente para las pymes.

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