Este recorte de las previsiones obedece principalmente al encarecimiento de los precios del crudo, que ronda los 120 dólares por barril, aunque Bisigniani citó también la existencia de otros ‘shocks’ para la industria, como la crisis por el terremoto y desastre nuclear de Japón y la inestabilidad de Oriente Próximo.
«Durante la última década hemos visto de todo excepto beneficios sostenibles», lamentó Bisigniani, quien recordó que en 2010 la industria ganó 18.000 millones de dólares (12.294 millones de euros), aunque con un «patético margen» del 3,2%.
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