China es un país variopinto, con una economía capitalista “conducida” por el Gobierno; una clase pudiente amante del lujo, otra empobrecida en las zonas rurales… Se diría que todos los extremos conviven en esta tierra con 1.300 millones de habitantes. Pero, según afirman los expertos, el país ha emprendido el camino para convertirse en el próximo líder económico mundial: el florecimiento de la clase media, el plan Quinquenal del gobierno y los intentos de equilibrar su economía (alejándose de las exportaciones y centrándose en el consumo interno) convierten a China en el próximo El Dorado en el que invertir.
Siguiendo estas previsiones, Fidelity lanzó en febrero pasado Fidelity China Consumer Fund, primer fondo de inversión del mercado que apuesta por empresas de consumo. Contrariamente a otros existentes que cuentan en cartera con bancos u otras grandes industrias, éste se fija mayoritariamente en las compañías de productos que pueden estar al alcance de cualquier ciudadano de clase media. “Esperamos un crecimiento de sus tasas de consumo de un 15% anual en los próximos cinco años”, comenta Sebastián Velasco, director de Fidelity para España y Portugal. “Además, surgirán nuevas formas de consumo: el aumento de la renta (el salario mínimo ha crecido, según regiones, entre un 10% y un 20%) hará que la gente pueda destinar parte de su renta a consumo discrecional (coches, electrodomésticos…). También, que la asistencia sanitaria haya pasado a ser gratuita en algunos sitios supondrá un aumento del consumo en bienes. Aumentará el consumo en general, pero también el de artículos de lujo”, explica.
Los mayores crecimientos vendrán por parte de la clase media y de la clase media alta. De hecho, la aparición del consumo entre esta clase es el gran factor de crecimiento: en 2025 la clase media china estará formada por 600 millones de personas.
El fondo de Fidelity apuesta por empresas relacionadas con artículos básicos (la ropa, el calzado, la alimentación), el transporte, pero también las telecomunicaciones y los productos de lujo. Actualmente, el consumo supone alrededor del 35% del PIB de China, porcentaje que representa unos 2,1 billones de dólares y que podría crecer por valor de otros 1,6 billones en los próximos diez años.
¿Cuáles son los puntos fuertes de la economía china? “La inversión en infraestructuras (construirán por ejemplo 50 aeropuertos en los próximos cinco años) y las exportaciones”, continúa Velasco. ¿Los débiles? “Las desigualdades pero el gobierno está tomando medidas. También hay un riesgo de inflación, que podría ser una amenaza si llegara a descontrolarse”, añade.
Y, ¿qué puede suponer para Occidente que el modelo productivo chino bascule de exportaciones a consumo interno? “Ya no hay tantos productos chinos baratos. Eso tiene implicaciones interesantes, a partir de ahora veremos que las empresas europeas tendrán que empezar a pensar en dejar de producir barato allí para producir aquí cosas que puedan interesar en China”, finaliza.
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