Los alumnos del centro de estudios de educación infantil y primaria Màrius Torres de l´Hospitalet tendrán que ir el próximo año de uniforme. El noventa por ciento de los padres se mostraron favorables a esta propuesta en un centro que también el 90% del alumnado son inmigrantes y sus familias tienen un bajo poder adquisitivo. El precio del uniforme es de 60 euros. El centro, que estrena edificio, pretende con esta medida dignificar la escuela, mejorar su imagen y fomentar el espíritu de pertenencia a esta comunidad educativa, así como unificar a un alumnado proveniente de culturas y países muy diversos. De esta manera se ahorrarán otros conflictos, como es el uso del velo.
La mayoría de los padres no sólo han respaldado la medida, si no que coinciden en señalar que con esta decisión les evita el problema del vestuario de sus hijos. Aunque el centro no puede obligar a sus alumnos a llevar el uniforme, tanto la dirección como los progenitores consideran que esta decisión será seguida muy mayoritariamente.
El centro se convertirá en el primer centro público catalán que implante el uniforme, vestido que hasta ahora parecía reservado a los colegios de élite como signo de distinción social o a los centros de enseñanza religiosos.
Mientras la consejería de enseñanza valora positivamente esta medida, el ayuntamiento de la ciudad no ve con buenos ojos la imposición del uniforme porque esta medida restringe la libertad del alumnado de elegir la forma de vestir, además de asegurar que el municipio no podrá subvencionar el uniforme porque tiene otras prioridades, como es ayudar en la compra de los libros o en el comedor.
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