La desconfianza provoca que los hogares acumulen ya 93.000 millones de dinero en metálico

03/07/2011

Jorge Chamizo. La incertidumbre derivada de la larga crisis económica que vive el país ha provocado que los hogares españoles atesoren cada vez más dinero en efectivo. Nada menos que 93.000 millones de euros acumulaban a finales de 2010 en billetes y monedas.

El patrón de comportamiento de las familias ante la embestida de la crisis no puede ser más
conservador. Aumenta la acumulación de dinero en efectivo y en depósitos y baja el valor de
lo dispuesto en fondos y acciones. La incertidumbre y la desconfianza hacia algunas entidades
financieras han favorecido este fenómeno habitual en los periodos de crisis y han permitido
consolidar una tendencia que se inició en 2003, primer año disponible en la serie estadística
que ofrece el Banco de España, y que continuó en los años posteriores, cuando la creación de
riqueza permitía que crecieran con fuerza todos los activos financieros de que disponen los
hogares. Ahora sólo aumenta el efectivo y las cuentas y depósitos.

La cifra de dinero en metálico es superior en un 2,3% a la del cierre de 2009 y el 63% superior
a la contabilizada en el año 2003. Desde el inicio de la crisis financiera, en 2007, el incremento
del dinero en efectivo en manos de los hogares ha sido del 7%. Al mismo tiempo sigue
subiendo el dinero en cuentas, tanto a la vista como de ahorro, y en depósitos. En concreto,
los españoles tenemos ahorrado en este tipo de instrumentos 766.000 millones de euros, el
4% más que en 2009 y el 20% más respecto al saldo existente en 2007, cuando las familias
tenían invertido en depósitos y cuentas 641.000 millones. Se trata sin duda de la inversión
preferidas por los ciudadanos de este país, ya que esta partida representa el 43% de todo
el activo financiero de los hogares, en el que también computan las acciones cotizadas y no
cotizadas, los fondos de inversión o el ahorro a través de seguros.

De hecho, en 2010 continuó la sangría del patrimonio atesorado por los hogares en fondos
de inversión y cayó cerca del 7% el valor de las acciones, tanto cotizadas como no cotizadas.
Es llamativo el durísimo impacto de la crisis en el patrimonio en acciones de sociedades no
cotizadas, que de 2007 a 2010 cae un 40%. Las cotizadas se contablizan a precios de mercado
y por tanto este apunte contable se ve ligeramente beneficiado por el comportamiento del
mercado en 2010. Por su parte, las acciones no cotizadas se computan por su valor nominal.
Su descenso está condicionado por la pérdida de valor de muchos negocios y el cierre de
muchos otros.

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