Esperábamos una corrección, pero es en estos momentos cuando a los índices se les ven las vergüenzas, y al Ibex se le han visto de forma bastante detallada. Mientras sus homólogos europeos, fundamentalmente el Dax y el FTSE, presentaban batalla, el Ibex se alineaba directamente con el Mibtel italiano y su recorte no puede ser calificado de «mera corrección». A la espera de lo que pueda ocurrir mañana, el Ibex sigue dando muestras de debilidad cada vez que el viento se pone de cara.
La historia de hoy comenzó a la baja, pero pronto se vió que unos más que otros. Mientras el Dax y, sobre todo, el Footsie intentaban tirar del carro y a ratos lo conseguían, el CAC nadaba entre dos aguas y amenazaba con acalambrarse cada diez minutos. El Ibex, directamente, se acalambró a las primeras de cambio.
Puede que hoy hayan pesado las noticias que ayer no pesaron y que eso de que el problema griego está resuelto dista bastante de ser una verdad irrefutable. Pero también puede que después del subidón de la semana pasada muchos estuvieran ya deseosos de hacer caja, pero volvemos al principio: en unos mercados más que en otros, como parece evidente por el resultado final.
Al cierre, el Ibex perdió un considerable 1.32%, el CAC un 0,61%. Los mejores, sin duida alguna, el FTSE, que logró aguantar en ligeras ganancias y cerrar con un avance del 0,.11% y el Dax, que parece conservar mejor las energías para última hora pero al que esta vez no le fue suficiente, cerró con unas mínimas pérdidas del 0,05%.
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