Ni es admisible que haya empresas con los sueldos de sus directivos tan elevados, ni se puede exigir contención a los trabajadores cuando esos mismos ejecutivos tienen retribuciones “500 o 1000 veces superiores a los del trabajador con el salario más bajo dentro de la empresa”.
Así de contundente se expresó el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, en una jornada organizada este miércoles por UGT en los cursos de verano de la complutense en El Escorial. No se “mordió” la lengua el ministro a la hora de hablar claro cuando señaló que pertenece al pasado la política de “retribuciones que incentivaban la asunción de riesgos” en las estructuras financieras.
Para Valeriano Gómez es necesario que los poderes públicos encuentren los instrumentos precisos que “reduzcan los enormes abanicos salariales de las empresas” y no se refería solo a los bancos sino al conjunto de las entidades empresariales lo que a su juicio es «razonable en un momento de crisis».
Tipos más altos
Y un instrumento tradicional con el que cuentan los poderes públicos es la fiscalidad. En este sentido el ministro señaló que “debe haber posibilidad de fijar tramos impositivos más altos para las altas retribuciones, y esta es una reflexión que figura en todos los cuadernos de los países más desarrollados”.
Pero casi a la misma hora que el ministro de Trabajo hacía estas reflexiones, la vicepresidenta de Economía, Elena Salgado, se mostraba tajante y aseguraba en Onda Cero que gravar a «corto plazo» los sueldos millonarios de la banca no es «razonable». A su juicio una renta alta es igual, la perciba un trabajador de banca o uno de cualquier otro sector.
«Hemos hecho ya una reforma en el impuesto sobre la renta por lo que no es razonable hacer otra en el corto plazo», -dijo Salgado- que si apostó por controlar los incentivos de la banca para que no tengan «efectos perversos». En este sentido puso como ejemplo los bonus que conseguían los trabajadores de las sucursales antes de la crisis por el número de hipotecas firmadas.
Vigilancia del Banco de España
«El Gobierno, siguiendo las indicaciones de la UE, lo que va a hacer es que desde el Banco de España se vigilen los incentivos que se dan a las personas que trabajan en el sector financiero para hacer que esos incentivos no incrementen el riesgo a futuro sobre la solvencia del sistema financiero», recalcó.
En esto último si coincidió con Valeriano Gómez quien señaló que «en el ámbito financiero es bueno que aquellas entidades que utilizan fondos públicos para su reconstrucción y reflotamiento» tuviesen «algún tipo de límite fijado públicamente en la retribución de sus directivos».
Gómez ha considerado que, aunque la coyuntura actual «no es la mejor ni la más proclive» para explicar subidas en la carga fiscal o aumentos en las cotizaciones, «existe un ámbito de reflexión a medio y largo plazo» en esa línea.
«Tengo la convicción de que en el futuro, bien a través de la política fiscal, bien a través de la regulación, las economías más poderosas y con más capacidad serán economías que tengan un alto grado de justicia social en su seno y un alto grado de igualdad dentro, porque son las que mejor se comportan», explicó.
El ministro de Trabajo insistió en que España tiene que «estudiar, como ocurre en otros países europeos, la posibilidad de que las retribuciones muy altas, no de las entidades financieras, no de los banqueros, sino del conjunto de los directivos, tengan alguna relación con el resto de las retribuciones». Y que «cuando se dé el caso en que sobrepasen esa relación, exista la posibilidad de fijar tramos impositivos más fuertes, más altos que los actuales», ha planteado.
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