Cuando se cumple el primer aniversario de la millonaria manifestación en Barcelona contra la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, con gritos mayoritariamente independentistas, el presidente de la Generalitat Artur Mas tuvo que afrontar el acuerdo logrado con el PP para sacar adelante los presupuestos del 2011. Toda la oposición ha coincidido en calificarlos del Pacto del Majestic-2, recordando que los populares fueron uno de los responsables de los recursos al alto tribunal que conllevó la indignación de los catalanes. Como anécdota, cabe señalar que por aquel entonces los gritos que se daban en la calle Génova pasaron del “Pujol, enano, habla castellano” al “Pujol, guaperas, habla lo que quieras”
En 1994 una cena entre los principales dirigentes de CiU y del PP, encabezados por Jordi Pujol y José María Aznar, firmaron un pacto que permitió la investidura de Aznar a cambio de significativas contrapartidas para la autonomía catalana. Sin embargo el noviazgo entre los dos partidos se rompió en las siguientes generales en las que Aznar consiguió la mayoría absoluta. Hasta tal punto que las malas relaciones entre las dos formaciones propició que Artur Mas, en la campaña de las autonómicas del 2006, acudiera al notario comprometiéndose a no llegar a acuerdos con el PP.. En estos comicios CiU fue la fuerza más votada pero gobernó otra vez el tripartito (PSC, ERC e IC).
Ahora la oposición ha negado el respaldo –aunque fuera con su abstención- a los presupuestos del 2011 y han puesto a los populares catalanes una pelota de gol para entrar de lleno en la vida política catalana (hasta ahora era un partido que tenía votos, pero apenas poder). Aunque CiU ha intentado quitar hierro al pacto, a buena parte de la sociedad le ha quedado la imagen que el actual Govern es prisionero del PP (aunque las contrapartidas ofrecidas por CiU para lograr la abstención de los populares sean más simbólicas que efectivas).
Ayer Mas aprovecho su participación en el desayuno-coloquio organizado por Nueva Economía para hacer un llamamiento al resto de fuerzas políticas catalanas para que en vez de incomodarse por los acuerdos logrados con el PP, cambien de actitud y permitan la aprobación de los presupuestos del 2012, cuya elaboración es inminente: “Así podríamos llegar a un acuerdo más amplio en un tema de país, entendiendo que el Govern asumirá las críticas. La cara para recibir las bofetadas ya las ponemos nosotros, pedimos simplemente que nos dejen hacer”.
El president cuantificó en cuatro sus objetivos de este año: Aprobar los presupuestos y las medidas de austeridad, lograr la reactivación económica eliminando travas administrativas, dibujar con el máximo consenso su gran objetivo del pacto fiscal y finalmente, reducir el fracaso escolar.
Era la forma que usó el president de responsabilizar al resto de fuerzas políticas de su necesidad de pactar con los populares, dado que fue la única fuerza que se avino a sacar adelante los presupuestos, pero que para CiU es un compañero de viaje más que incómodo. Por ello Mas recordó la manifestación de hace un año contra la sentencia del Constitucional que congregó a más de un millón de personas en Barcelona: “El espíritu de aquella manifestación sigue absolutamente vivo” y apeló a los resultados que las encuestas dan sobre el grado de apoyo que tiene la segregación de Catalunya asegurando que “el sentimiento del derecho a decidir de Catalunya y el sentimiento de ir más allá en el sentido de las soberanía está muy vivo y va creciendo en el país” e hizo un símil agrario explicando que cuando se planta una simiente, “los frutos no se recogen a los cuatro días” por lo que concluyó que “el derecho de decidir del pueblo de Catalunya no es obra para impacientes, es una obra para perseverantes para aquellos que nunca tiran la toalla y siguen adelante”.
Estos planteamientos de CiU no son nuevos e incluso provocan recelos en Duran Lleida, pero pese a ello el PP no ha tenido inconveniente en ser el salvavidas de los primeros presupuestos de Mas y ofrecerse para negociar los del próximo año.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.