Según Zapatero, esta es la manera para que esos pasos logren los resultados esperados, aunque ha advertido de que la estabilidad no se recuperara «de una día para otro».
«No podemos esperar que la estabilidad, tras tantos meses de turbulencias, se recupere de un día para otro. Llevará tiempo», aseguró Zapatero durante su comparecencia en el Pleno del Congreso para informar de la reunión de los Jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona del pasado jueves.
En este sentido, recalcó que se ha alcanzado un «importante compromiso político, por encima de la prioridades nacionales», de hacer «todo lo necesario» para avanzar en una mayor integración europea y preservar la unión monetaria y económica y que no se detendrá hasta que produzca el resultado esperado, «estabilizar la zona euro».
«Seguiremos haciendo todo lo necesario porque sabemos que el barco no puede encallar, porque hemos decidido superar la tormenta juntos y seguir navegando. Seguir navegando por el único rumbo posible, el único rumbo conciliable con la historia y el designio del proyecto europeo: más integración, más Europa, más compromiso de todos con Europa», indicó.
A este respecto, el presidente del Gobierno afirmó que es de justicia reconocer al Eurogrupo y a los países que lo forman la capacidad de reaccionar «con medidas enérgicas» y ponerlas en valor. En su opinión, lo más destacable de esta cumbre, por encima de las decisiones «claras y precisas», es la «voluntad conjunta de hacer todo lo necesario para afianzar la estabilidad».
En esta línea, recordó que la solución a los problemas que se están viviendo actualmente no estaba escrita, «como tantas otras cosas en esta crisis». Así, añadió que no había «nada parecido a una hora de ruta previa» que hubiera podido servir de guía y contrastar la idoneidad de las decisiones adoptadas.
Zapatero remarcó que la cumbre ha dado respuestas «claras y articuladas» en tres aspectos: el nuevo programa de ayuda financiera a Grecia, la definición «precisa» de la participación del sector privado en la resolución de la crisis de este país y la flexibilización del fondo de rescate para que pueda actuar «como un verdadero fondo monetario europeo».
A este respecto, incidió en el «elevado valor político» de estas decisiones, que comportan «un nuevo avance en la gobernanza económica y están llamadas a conferir mayor estabilidad al proyecto común del euro».
Durante su comparecencia en el Congreso, Zapatero insistió en la importancia de alcanzar la estabilidad buscada, ya que de ella depende la fuerza de la recuperación, así como el bienestar futuro de los ciudadanos de Europa.
El presidente reconoció que en los últimos meses, la ausencia de decisiones «concretas», tanto sobre Grecia como para garantizar la estabilidad financiera de la zona euro, ha producido una tensión de «carácter sistémico» en todos los países de la unión monetaria.
Así, subrayó que esta inestabilidad de la zona euro afecta «directamente a España y es motivo de constante preocupación» porque, más allá del encarecimiento que supone para la financiación del Tesoro, dificulta el principal reto colectivo de la economía española, «acelerar la recuperación económica para crear empleo».
Rajoy pide otro Gobierno
Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, pidió en la Cámara al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que acorte su «epílogo» para permitir un nuevo Gobierno que pueda actuar «con determinación» y así «aprovechar» el respiro que supone para España el nuevo rescate griego y las decisiones aprobadas en la última Cumbre del Eurogrupo.
«Lo malo de los epílogos es que, como heraldos de un cambio necesario, paralizan todas las actividades del país hasta que se produzca ese cambio, con lo que se completa el circulo vicioso iniciado por los desaciertos del gobierno. Y hay situaciones que, cuanto más breves sean, mejor parecen», ha afirmado Rajoy.
Durante su intervención en el pleno del Congreso en el que Zapatero ha informado de esa Cumbre, Rajoy ha culpado al presidente, a su «despilfarro» y a sus «planes desquiciados» de las dificultades de financiación que ahora tiene España y el aumento de la prima de riesgo de su deuda.
A su juicio, «es natural» que el jefe del Ejecutivo haya vuelto «muy satisfecho de Bruselas» porque las decisiones del Eurogrupo han dado a España «un respiro, aunque sea momentáneo», y ha advertido: «bienvenido sea ese respiro si sabemos aprovechar la oportunidad».
Para aprovechar esa oportunidad y «salir de esta situación», el líder de la oposición ha subrayado que «lo obligado» es actuar «aquí y ahora con determinación» y eso no podrá hacerlo un «gobierno crepuscular, sumido en la nostalgia y del que no se espera más novedad que la fecha de las elecciones».
Así, ha advertido a Zapatero de que su discurso de los «brotes verdes» y del «mañana todo irá mejor» se ha quedado «huérfano y sin audiencia» y ha retratado la actual situación del presidente, «que disfrutó de un gobierno en el cuarto creciente», como conocedora de los «sinsabores del cuarto menguante», en el que «se desvanecen los discursos, se apagan los focos y se regatean los aplausos porque el público tiene prisa y se impacienta».
Rajoy ha recordado que, en abril de 2010, el PP apoyó el primer rescate a Grecia para defender el euro «a toda costa», aunque hoy se haya demostrado que aquellas medidas fueron «insuficientes en unos casos y equivocadas en otras».
Apoyo al Eurogrupo
El PP, ha añadido, apoya también las últimas decisiones del Eurogrupo, porque sigue pensando que para España «la Unión Monetaria ha sido un instrumento de éxito y volverá a serlo en cuanto se produzcan los oportunos cambios» en el plano doméstico.
Con todo, ha subrayado que la prima de riesgo del bono español frente al alemán está hoy mucho más alta que en abril de 2010 -323 el martes frente a 77 hace poco más de un año-, lo que implica un sobrecoste de 29.500 millones de euros al año para la economía española.
«España no puede seguir pagando casi un 6% por su bono a diez años», ha remarcado y, por eso, ha saludado las decisiones de la UE para flexibilizar el uso de sus mecanismos de ayuda financiera a modo de «cortafuegos».
No obstante, ha avisado de que los mecanismos para aplicar las decisiones están aún por concretar, y mientras tanto «las turbulencias han vuelto a colocar a España en los niveles previos a la Cumbre».
Contra las turbulencias, actuaciones
Rajoy ha deseado que las turbulencias sean «pasajeras», pero ha advertido de que la experiencia obliga «a la prudencia» y, además, a poner en marcha «actuaciones concretas» que saquen a España del «grupo de países bajo sospecha».
En su opinión, Zapatero no debería alegrarse de que el Eurogrupo haya saludado los «esfuerzos» de España, porque ha hecho lo mismo con Italia, Irlanda, Portugal y Grecia, y la mera presencia en esa relación «significa estar en la enfermería de la zona euro» y los mercados extraen conclusiones de ello.
En este punto, ha recalcado que España no está «en el pelotón de los desafortunados» por «casualidad», sino por el «empecinamiento sostenido» de Zapatero, al que ha acusado de negar la crisis por interés electoral y, posteriormente, fiarlo todo «al derroche», a planes de gasto que pretendían generar actividad económica y crearon «todo lo contrario, estancamiento económico, menos consumo, más paro y el mayor déficit público» de la historia reciente de España.
Rajoy ha vuelto a reprochar a Zapatero que en mayo de 2010, sólo 48 horas después de negarse a su petición de una reducción más rápida del déficit, rectificase «obligado» por la Unión Europea. Y además, de hacerlo de manera equivocada, porque «donde hacía falta un bisturí, aplicó un hacha» y prefirió hacer «recortes más llamativos, aunque más injustos y menos eficaces, que aplicar en serio una política global de recorte de gastos».
Para el líder de la oposición, 14 meses después España sigue «esperando las reformas necesarias y los ahorros» que Zapatero anunció entonces, porque el Gobierno hace siempre lo mismo: «hacer un gesto, dar unos pasitos y detenerse«.
Por eso, ha avisado al jefe del Ejecutivo de que el hecho de que la UE aplauda sus «pasitos» no es para presumir porque suyo es el «mérito» de que España esté en ese «incómodo grupo de países». Para Rajoy, mientras Zapatero ha culpado de la crisis «a los mercados, a la codicia o al PP», lo cierto es que «nadie le obligó» a «ocultar la realidad de la crisis» ni a «engañar a los españoles» o «al despilfarro» que ha llevado a España «a la ruina».
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