Horas después de que la vicepresidenta de la Generalitat se reuniera con los representantes de los 38 ayuntamientos catalanes con mayores problemas económicos, uno de los asistentes anunció que su municipio está en quiebra y no podrá pagar ni las nóminas ni prestar los servicios este mes de agosto. La propuesta que les hizo la vicepresidenta del Govern era que subieran impuestos.
Moià es un pueblo mediano (5.700 habitantes) que arrastra una deuda de 24,5 millones (casi el 400% de su presupuesto). Su alcalde Dionis Guiteras asegura que la situación es desesperada y en la Generalitat temen el “efecto contagio” y que la situación desesperada de este pueblo del Bages tenga imitadores. Por ello el consejero de Economia, Andreu Mas Colell, hizo un llamamiento a “no hacer alarmismo”, asegurando que la situación de Moià es “un caso aislado”, aunque reconoció que en muchos municipios se encuentran en “una situación delicada, como lo es también la de los gobiernos autonómicos y la del Estado». La vicepresidenta Joana Ortega aseguró que “la Generalitat tutelará un plan de viabilidad” y buscará sistemas para que este ayuntamiento pueda refinanciar su deuda. Por su parte el alcalde de la ciudad pide que les dejen contraer nuevos créditos y reclama de las instituciones que les ayuden a salir de la crisis. El alcalde –que preside un gobierno de unidad- dice que el origen de la actual situación se debe a la herencia recibida del anterior equipo que dirigía la ciudad, y que era de CiU y que había emprendido varias obras sin tener resuelta su financiación.
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