Prometimos un análisis del fallo producido en el Ibex el pasado 3 de abril. Dijimos que apostábamos por un giro en ese día y no sólo no se produjo, sino que estalló a la baja. Obvio es decir que nos saltaron los stops en Natra y en Arcelor Mittal y que reflejaremos convenientemente las pérdidas producidas en nuestra cartera, pero el apartado pecuniario (a pesar de que es importante) en este caso no es lo que más nos interesa. Por dos motivos, porque estaban acotadas en términos muy razonables y, segundo, porque de los errores intentamos seguir aprendiendo, que siempre es posible. Hay que aprender más de los fallos que de los aciertos, porque esa es la forma de seguir afinando el método.
Dijimos en nuestro primer escrito que no queremos ser considerados «vendedores de crecepelo» y eso supone no desaparecer cuando el producto no produce los efectos deseados. esta vez, el análisis no produjo el efecto deseado y tendremos que analizar si hemos cometido un error o es que el mercado es así.
Entremos en materia. Una vez analizada pormenorizadamente la situación al cierre del día 2 de abril, se daban suficientes circunstancias para pensar en un fuerte movimiento en el mercado. La pauta correctiva, como reflejábamos en aquél gráfico, estaba en un punto y había hecho un «dibujo» que podía considerarse propicio para una reacción:
Algunos de vosotros nos habéis hecho notar que no existe la divergencia positiva que nosotros señalábamos en el artículo y por eso hemos incluido en este gráfico las dos líneas. Los más acostumbrados a indicadores clásicos del tipo del MACD solo verán en este tipo de cosas una divergencia negativa y esta vez acertaron. Pero en indicadores de amplitud hemos detectado que este tipo de figuras lo que anuncian es que en el mercado están a punto de pasar cosas de cierta intensidad y muchísimas veces alcistas, pero esta vez fueron bajistas. Fallo y a otra cosa, que es saber si se podía haber previsto que sería hacia abajo.
Llegados a un lugar donde tenían que pasar cosas, dimos por bueno un recuento de ondas que la realidad ha dicho que no era bueno nos llevó al error. Ojo, el recuento en aquél momento era bueno, tan bueno como el que ha resultado finalmente, es ahora cuando se ve que no era bueno y este problema en los conteos existe siempre cuando se trata de imaginar la parte derecha del gráfico, que obviamente está en blanco.
¿Pudimos haber visto algún indicio de que ese conteo tenía muchas posibilidades de no ser el adecuado? Veamos el gráfico del Ibex con su oscilador y su línea AD normalizada:
Hemos marcado con la línea roja la fecha del 3 de abril, así que tendremos que fijarnos en lo ocurrido a la izquierda de esa línea. La situación del oscilador es compatible con una reacción alcista, ya que el retroceso era aún menor que el mínimo marcado en el retroceso precedente. La vela del precio tiene un perfil alcista y encaja con la posibilidad de un arranque alcista.
En cambio, la línea AD normalizada se encuentra en una situación que no habla de cambio hacia un perfil alcista. Es cierto que en algún momento tiene que producirse el cambio, pero la línea AD normalizada del Ibex apuntaba claramente hacia abajo, lo que aconsejaba prudencia y, posiblemente, ver qué estaba pasando en el resto de Europa.
La pauta del oscilador del Dax no era clara en absoluto, aunque acababa de superar el nivel cero, considerado la frontera entre el recorte y el arranque. Sin embargo, tiene mínimos descendentes y su línea AD normalizada es claramente bajista y su valor no se encuentra por debajo de 50, lo que en nuestro método imposibilita una entrada. De hecho, no recomendamos el Dax en aquél momento.
En cuanto al FTSE británico, la tónica era muy semejante a la del Dax, con el añadido de que el oscilador no había superado el nivel cero. La línea AD normalizada también se encuentra por encima del nivel 50 y si suponemos que estamos en una corrección de quinta onda este nivel debe ser perforado para comenzar la nueva onda alcista.
Con los dos mayores mercados europeos diciendo que no, supusimos que el Ibex, sin duda el peor índice de Europa, iba a encabezar una reacción fulgurante que, evidentemente, no se produjo. Conclusión: debimos ampliar el foco. Mientras el Dax y el FTSE no digan otra cosa, son los índices que mandan en Europa y el Ibex sólo se adelantará en la reacción si en estos dos índices se dan las circunstancias necesarias para ello.
Hacía mucho tiempo que no nos ocurría algo semejante y seguramente eso nos ha llevado a bajar la guardia. Esa es la enseñanza a sacar. Hay que aprender con los fallos más que con los aciertos y esta vez hemos aprendido algo crucial: confianzas, las justas. Adelantarse a un giro está siempre muy bien, pero sólo cuando todo, absolutamente todo, está en línea. Y esta vez no lo estaba.
De resto, ratificar que el método dijo lo que tenía que decir, que estaba a punto de pasar algo. Y que ese algo pasó en forma de gran movimiento a la baja. En un tono desenfadado, podría decirse que «el método no se hace responsable de la lectura que sus intérpretes hagan de sus señales».

