Los índices americanos siguen remolones hacia el final de sesión, pero parecen carburar mejor. El S&P 500 y el Nasdaq Composite han cerrado por encima de sus respectivas barreras psicológicas, los 1.400 y los 3.000 puntos respectivamente, lo que siempre es una buena noticia con la que contrarrestar el escaso empuje demostrado por el Dow Jones, en especial en el tramo final de la sesión.
Señalan los analistas que el lastre del sector farmacéutico se ha dejado notar en exceso en el índice de los blue chips, pero subrayan también que poco a poco los inversores se van concienciando de que parece que la economía está entrando en una senda de estabilización hacia el lado positivo y que «con tiras y aflojas» podemos estar de hecho ante un inicio de tendencia positiva.
Pero, como casi siempre, hay un «pero». El volumen en el S&P 500 ha sido notable, pero en el Dow Jones ha dejado mucho que desear y en el Nasdaq Composite no se ha destacado tampoco. Estas discrepancias en el volumen pueden estar tratando de decir algo, pero no soy capaz de descifrar el mensaje.
¿Elegimos el positivo del S&P o el negativo del Dow? A bote pronto, siempre el positivo del S&P, que ya saben mi idea de que es el índice que mueve al mundo, aunque cabe tomar el del Dow como una visto para extremar las precauciones, lo que siempre supone ceñir los stops.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,39%, el S&P 500 un 0,51% y el Nasdaq Composite un 0,87%. Como puede apreciarse, ya carbura, o eso parece.
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