¿Quién engaña a los consumidores? El reciente informe de la Comisión Nacional de la Competencia acaba de aclararnos un poco lo que está pasando con el precio de los combustibles desde que comenzó la crisis. Ahora resulta que las operadoras que hay en España han incrementado un 20% más sur márgenes desde que comenzó la crisis. Ya les vale. La razón es que son tan poderosos y fuertes que el mercado es suyo, e imponen su ley, esto es sus márgenes y los precios que pagamos. Y encima le echan la culpa al Gobierno y al precio de la materia prima.
Necesitábamos que la CNC lo dijera, porque nadie se hacía eco de nuestra extrañeza cuando con precios más bajos del barril de Brent resultaba que el precio en los surtidores seguía subiendo, y algunas veces nos engañaban con el chocolate del loro recortando algunos céntimos para tenernos callados. Unos céntimos que, por supuesto, no eran suficientes para batir todos los récords y registrar uno de los precios más caros de Europa. Y ya que a muchos les gusta compararnos, pues comparen las operadoras que nos hacen agujeros en los bolsillos los sueldos que hay en otros países. Y se quejan de que la demanda está cayendo. ¿Qué esperan que nos hipotequemos también por ellos?
Pero no solo es culpa suya. El informe de competencia nos aclara que las trabas que se ponen en suelo español para que entren nuevos operadores son la principal causa de que haya muy pocos. Luego son los gobernantes estatales, regionales y locales también culpables. Claro que es el propio Gobierno el que ha pedido la elaboración de este informe ya que el IPC se les está yendo de las manos y de alguna forma quiere poner freno al desmadre en este sector. Como se suele decir, siempre se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena, porque si no fuera porque la inflación se está disparando, sus urgencias serían otras, mientras el sufrido ciudadano va de pagano.
Competencia dispara directamente hacia el problema: en tiempos de crisis debe haber más competencia que tire de los precios hacia abajo. En la mayoría de los sectores es lo que está pasando. Pero el «chiringuito» en que se ha convertido la distribución de combustible en España ha provocado que nuestro país sea el segundo de la UE con el precio más alto de la gasolina, y el quinto en el precio del gasóleo, antse de impuestos. Y esta es otra, porque los impuestos que gravan el carburante se llevan la mitad de lo que pagamos.
Además, el informe lo que todos los consumidores denuncian, que cuando el precio del barril sube, las subidas en los surtidores son casi instantáneas, y cuando el petróleo baja su aplicación es más lenta, casi coincidiendo con la siguiente subida. Y todo esto coincide con el incremento de los márgenes de beneficios de las compañías. La CNC lo cifra en un 20% más entre 2007 y 2010.
Así nos va. Todos los precios relacionados con la energía (luz y gas, incluidos) han subido significativamente durante la crisis. No nos ha quedado otro opción que pagar, porque tampoco hay tantos operadores eléctricos o gasísticos. En el caso de los combustibles, la única opción posible es no coger el coche.
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