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	<title>diarioabierto &#187; Pretextos para caminar</title>
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	<description>Información Económica desde una perspectiva plural</description>
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		<title>Rayos y truenos</title>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 16:47:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pretextos para caminar]]></category>

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		<description><![CDATA[Las tormentas son una buena razón para renunciar a una excursión; pero vistas desde un refugio seguro son un formidable espectáculo que se presta a la observación y la reflexión para abrir nuestras mentes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/05/rayosgrande2.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-77778" title="rayosgrande" src="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/05/rayosgrande2.gif" alt="" width="638" height="290" /></a></p>
<p>Desde el amanecer los rayos de sol hacen aumentar la temperatura y provocan la evaporación que va formado nubes. A lo largo del día los cúmulos se desarrollan en vertical y si  se convierten en cumulonimbos las posibilidades de tormenta son muchas.</p>
<p>Un cumulonimbo llega a tener 10.000 metros altura, es de color gris negruzco y su coronación presenta con frecuencia una característica forma de yunque como consecuencia de los fuertes vientos que lo azotan en su cúspide.</p>
<p>En algunas zonas húmedas, en las temporadas de mayor insolación, las tormentas pueden repetirse día tras día como si se tratara de un ritual.  Por ejemplo; en Pirineos no es raro que, durante el mes de agosto, tras un amanecer despejado se formen pequeñas nubes a lo largo de la mañana, que terminan por convertirse en nubarrones y descargar a media tarde, aportando el agua que al día siguiente formará nuevas nubes.</p>
<p>Las tormentas suponen peligros reales, que en montaña van más allá de los rayos: humedecen pedreras y lanchas, propiciando las caídas; ocasionan desprendimientos; hacer subir el nivel de las corrientes de agua y nos ponen en apuro si nos encontramos en un cauce encañonado; causan descensos bruscos de temperatura, etc. Son una buena razón para renunciar a una excursión, o abortarla si ya le hemos iniciado.</p>
<p>Debemos estar atentos a los pronósticos meteorológicos, a la evolución de vientos y nubes, y no está demás fijarnos en el comportamiento de los animales; si cabras monteses y rebecos abandonan las cumbres para buscar refugio en el llano, es aconsejable que hagamos algo parecido.</p>
<p>Si se erizan los cabellos, o nuestras ropas producen pequeños chasquidos, el peligro es inminente y necesarias las precauciones.</p>
<p>Evitar los objetos metálicos o puntiagudos, los lugares elevados y todo lo que nos haga sobresalir de lo que nos rodea son precauciones elementales. Debemos procurar mantenernos aislados eléctricamente.</p>
<p><strong>En el refugio</strong></p>
<p>Vistas desde un refugio seguro, las tormentas pueden ser un gran espectáculo. Mirar los rayos y escuchar los truenos pueden aportarnos algunas enseñanzas; reflexionar sobre ellos abrirá nuestra mente.</p>
<p>Decimos que los rayos caen y tendemos a imaginárnoslos como si descendieran desde el cielo a la tierra. A veces es así, pero los rayos son corrientes eléctricas que saltan entre dos puntos con diferente carga eléctrica, y la corriente puede saltar tanto de arriba abajo como de abajo a arriba, también de forma transversal, o ir una descarga al encuentro de otra. Pueden saltar de nube a tierra; pero también de tierra a nube, entre dos nubes, o entre dos partes de una misma nube.</p>
<p>Las corrientes, de alto voltaje,  generan calor que hace que el aire de su entorno se expanda, y al expandirse producen ese sonido propio de toda explosión. Como, además, las corrientes eléctricas se desplazan a velocidades próximas a las de la luz, ese ruido llega a nosotros con gran estruendo ya que aquello que lo originó ha roto “la barrera del sonido”.</p>
<p>Pero el gran volumen sonoro de los truenos no es el único fenómeno curioso  que se produce como consecuencia de la alta velocidad a la que viajan las corrientes eléctricas. Imaginemos un rayo que “cae” (tal y como describe la creencia tópica) desde 10.000 metros de altura e impacta en el terreno a 360 metros del lugar en el que estamos. Veremos el rayo, o el relámpago, casi en el mismo instante en que se produce; pero  el sonido sólo empezaremos a oírlo al cabo de un segundo.  Después, lo continuaremos oyendo durante 10.000/360 segundos, es decir hasta que llegue a nosotros el sonido del momento en que se inició la descarga.</p>
<p>Si reflexionamos llegaremos conclusión de hemos oído la descarga al revés, es decir que lo primero que hemos oído (su llegada a tierra) es lo último que ocurrió, y que sólo después de más de veinte segundos oímos el final de trueno, es decir el momento en el que comenzó el proceso.</p>
<p>Los oídos más refinados pueden incluso intentar determinar si el rayo se ha  producido acercándose a nosotros (de cielo a tierra) o alejándose (de tierra a cielo)  ya que su sonido no es el mismo cuando se acerca que cuando se aleja, de manera similar a lo que ocurre en los circuitos de fómula uno, según los bólidos se aproximen o distancien.  Es  el efecto <a href="http://intercentres.edu.gva.es/iesleonardodavinci/Fisica/Ondas/Ondas13.htm" target="_blank">doppler</a></p>
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		<title>Miradores de los poetas</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Apr 2012 10:32:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pretextos para caminar]]></category>
		<category><![CDATA[caminar]]></category>
		<category><![CDATA[cercedilla]]></category>
		<category><![CDATA[excursiones]]></category>
		<category><![CDATA[montaña]]></category>
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		<category><![CDATA[rosales]]></category>

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		<description><![CDATA[  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/04/mirador22.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-76467" title="mirador2" src="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/04/mirador22.gif" alt="" width="600" height="269" /></a></p>
<p>¡Los excursionistas robaban los libros de poemas que había en los buzones de los miradores! Así ocurrió durante bastantes años, luego colocaron una nota indicando que en la  Biblioteca de Cercedilla los entregan gratuitamente a cualquiera que los solicite. Antes casi nunca había libros y ahora muchas veces los hay.</p>
<p>Los miradores de los poetas están en el Valle de la Fuenfría, cerca de la pradera de Navalurraque, donde desde 1984 se celebran los encuentros montañeros de Arrulaque, y hay varias instalaciones dedicadas  al recuerdo de personas y personajes.</p>
<p>Tenemos en la pradera y alrededores, la fuente de Díaz Duque y una tejavana aledaña;  el Reloj de Sol, dedicado a Cela; los monumentos, al Pastor y a Enrique Herreros; y los miradores, uno a la memoria de Luis Rosales, y el otro a la de Vicente Aleixandre. No sería excesivo si se tratara de un entorno urbano; pero sí en el medio rústico.</p>
<p>Una de las formas más descansadas  de ir a los miradores, es salir desde los aparcamientos  de Majalgavilán con rumbo Norte para pasar por el Puente del Descalzo y  llegar a la Pradera de Corralitos.</p>
<p>En Corralitos seguimos la amplia pista cambiando el rumbo al Este, y dejando a nuestra izquierda el Camino Schmid. Cuando llegamos al Arroyo de la Navazuela dejamos, también a nuestra izquierda, la Senda Victory y la Ducha de los Alemanes, y nuestro rumbo vira de nuevo, mientras continuamos por la senda, y se convierte en Sur.</p>
<p>A los cuatro kilómetros y medio  del inicio, encontramos una curva muy pronunciada que es desde donde parte el sendero, entre piornos, que nos lleva al Mirador de Luis Rosales, a un centenar de metros. Las vistas son muy buenas.</p>
<p>De nuevo en la pista, la seguimos hacia el Norte y pronto encontramos, pegado a ella, el Mirador de Vicente Aleixandre. Las vistas tampoco defraudan.</p>
<p>No muy lejos tenemos la Pradera de Navalurraque, buen lugar  para descansar junto a la fuente de Díaz Duque.  En sus proximidades encontramos la  Senda Victory, que  nos lleva a un bosquete  de con magníficos ejemplares de tejo, y a la Ducha de los Alemanes, en el arroyo de la Navazuela.</p>
<p>Siguiendo el  agua del arroyo se llega de nuevo a la pista, la Pradera de Corralitos, el Puente del Descalzo y los aparcamientos de Majalgavilán.  En recorrido ha sido de 9 kilómetros y los desniveles de subida, y bajada, de 400 metros.</p>
<p><strong>Cartografía </strong></p>
<p>Hoja 18-20 (Cercedilla) del Servicio Geográfico del Ejército o la 508 del Instituto Geográfico Nacional. Mapa excursionista &#8216;Sierra de Guadarrama&#8217;, de La Tienda Verde. &#8220;Guadarrama&#8221; de Editorial Alpina.</p>
<p><strong>Transportes</strong></p>
<p>En el pueblo de Cercedilla hay un autobús que va hasta el Hopsital de la Fuenfría y desde el se puede ir andando hasta el aparcamiento, la distancia es de un kilómetro y medio.<strong> </strong></p>
<p>Al Hospital también podemos ir andando desde la propia estación de ferrocarril de Cercedilla; son cuatro kilómetros. De ese modo salir y terminar en la estación de Cercedilla y hacer la excursión de los miradores tal y como la hemos propuesto totalizaría 20 kilómetros.</p>
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		<title>La aventura de salir de Madrid sin coche</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Apr 2012 08:44:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pretextos para caminar]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/04/sendatorretaconpie2.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-75996" title="sendatorretaconpie" src="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/04/sendatorretaconpie2.gif" alt="" width="600" height="270" /></a></p>
<p>Salir de Madrid a pie para llegar a la sierra, o simplemente al campo, no es tarea fácil; autopistas, instalaciones, terrenos privados, vallas, etc. dificultan salir de la ciudad, si no nos introducimos en un automóvil, u otro medio de transporte con el que salvar el cinturón de impedimentos que envuelve  la ciudad, y constriñe a los ciudadanos.</p>
<p>Posibilitar el que se pueda salir con tan sólo lo puesto, es decir  caminando, es una de las tareas en las que está enfrascada la sección madrileña de Ecologistas en Acción que este fin de semana organiza la <a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article22877.html">X Marcha de la Senda de las Merinas </a></p>
<p>La Senda de las Merinas aúna diferentes cañadas, coladas, vías pecuarias y caminos con los que es posible llegar a pie desde la Casa de Campo a San Lorenzo de el Escorial recorriendo 53 kilómetros.</p>
<p>En bastantes tramos esta señalizada como Sendero de Gran Recorrido, con bandas blancas y rojas, y tiene su comienzo junto a la estación de Metro El Lago. Remonta el arroyo Meaques  y sale de la Casa de Campo por la portilla del Zarzón.</p>
<p>Cruza, por pasarela, la M-502. Por los Retamares busca la cañada que deja a la izquierda el campo de golf, y por ella llega a la M-40 que pasa por debajo.</p>
<p>Llega a La Cabaña, Monte Alina y Monte Claro, luego  alcanza el Campo  Municipal de Golf las Rejas de Majadahonda, y ahí fue donde surgieron los primeros conflictos, pues la antigua vía pecuaria quedaba interrumpida, por las instalaciones deportivas.</p>
<p>Una sentencia judicial reconoció el derecho de paso, a la par que insistía en que no debían producirse daños a la hora de ejercerlo, y como allí había una valla que interrumpía el camino, se suscitó una situación tan sutil y enrevesada  como la que se describe en el Mercader de Venecia, en la que el prestamista puede resarcirse con una libra de carne de la persona que no devolvió el préstamo; pero que debe hacerlo sin derramar una sola gota de sangre.</p>
<p>En la actualidad se ha dejado un estrecho corredor,  a caballo de los términos de Majadahonda y Boadilla y pegado al campo de golf, que es por donde ahora pasan los participantes en esa marcha, que año tras año reivindica antiguos caminos y derechos de paso.</p>
<p>Después surge la M-50, que se puede salvar por pasarela y se entra en la Urbanización Bonanza, donde la cañada queda asfaltada y atrapada por las vallas que limitan la urbanización; pero al final hay una puerta que permite la salida, a lo que ya podemos empezar  tímidamente a llamar campo.</p>
<p>Desde El Lago hemos recorrido 17 kilómetros, y todavía quedan otros tantos para llegar a Valdemorillo. Se va por las urbanizaciones de La Mocha Chica y  El Mirador del Romero. Desde Valdemorillo a  San Lorenzo de el Escorial son  unos 18 kilómetros, se pasa por el Barrio de la Estación de Zarzalejo y ya no hay obstáculos urbanos reseñables.</p>
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		<title>El puerto de la Quesera, en el recuerdo</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Apr 2012 09:59:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pretextos para caminar]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/04/niebla3.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-75428" title="niebla" src="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/04/niebla3.gif" alt="" width="594" height="200" /></a></p>
<p>Me gusta recordar excursiones a la espera del sueño. Las primeras imágenes las evoco de forma consciente; pero tras ellas suelen llegar otras sin que sea necesario realizar el menos esfuerzo, ni acto de voluntad.</p>
<p>Suelo hacerlo con las excursiones más recientes; pero también hay algunas recurrentes, como una que realicé hace más de una década que todavía forma parte de mi actual repertorio.</p>
<p>Salimos de Madrid con niebla y tras pasar Somosierra, a pesar de haber cambiado de vertiente, seguimos entro de ella. Desayunamos perezosamente en Riaza, mirando tras los cristales las caras de frío de lo escasos viandantes.</p>
<p>Cuando volvimos a los coches y enfilamos al Puerto de la Quesera el manto de nieve sobre la carretera se fue haciendo más grueso, de modo que aprovechamos un  rellano junto a la carretera y aparcamos, nos abrigamos y echamos a andar cuesta arriba.</p>
<p>Es una carretera con tan poco tráfico que no habían pasado las quitanieves, ni era previsible que lo hicieran en breve, de modo que no circulaban vehículos, todo estaba en silencio, y oíamos el arrullador crepitar de la nieve bajo nuestras botas.</p>
<p>A la hora y media  de ascensión la niebla se fue haciendo más tenue y finalmente desapareció. Cuando llegamos al puerto teníamos un sol radiante, las cumbres preñadas de nieve, y un mar de nubes a nuestros pies.</p>
<p>Caminamos dos o tres horas en dirección a La Buitrera, y luego dimos media vuelta.</p>
<p>Paramos para comer, y recuerdo que lo hicimos casi en silencio, cruzando tan solo alguna mirada, o gesto cómplice para indicar que alguno de los alimentos nos había resultado especialmente agradable.</p>
<p>Pero cuando soltamos las mochilas, e iniciamos el viaje de vuelta, no paramos de hablar, contándonos lo bien que lo habíamos pasado,  hasta llegar a la ciudad y separarnos.</p>
<p>Como los recuerdos de los de las excursiones a los que he aludido al principio son eminentemente visuales, las ‘películas’ de las excursiones con sol y nieve, suelen quedar muy bien, y constituyen una forma placentera de llegar al sueño.</p>
<p><strong>El puerto</strong></p>
<p>El puerto de la Quesera, a 1.757 metros de altitud, está en la sierra de Ayllón, al Oeste de la Peña de la Silla y al Este del Calamorro de San Benito.</p>
<p>Punto de encuentro de las carreteras SG-112 y GU-186, que unen Riaza y Majalrrayo, tiene en su culminación unas pequeñas explanadas donde se puede aparcar,  y es un buen lugar para iniciar excusiones hacia el Pico del Lobo, al Oeste; o La Buitrera, al Este.</p>
<p>En sus proximidades están los hayedos de la Pedrosa, en la vertiente segoviana; y de Tejera Negra, en la vertiente de Guadalajara.</p>
<p><strong>Inversión térmica y frentes ocluidos</strong></p>
<p>Durante la noche, las laderas de las montañas pueden enfriar el aire que está en contacto con ellas, y hacerle descender  al fondo de los valles, donde se estanca en forma de niebla.</p>
<p>También cuando un frente frío alcanza a otro caliente, que se mueve más despacio, se introduce bajo él como si fuera una cuña; en este caso se habla de frentes ocluidos.</p>
<p>En las inversiones térmicas y en los frentes ocluidos, abajo puede haber nieblas o nubes, especialmente estratos, mientras que en capas más altas luce el sol.</p>
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		<title>Cerro de San Pedro</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2012 09:21:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/03/cerro1.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-74622" title="cerro" src="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/03/cerro1.gif" alt="" width="600" height="160" /></a></p>
<p>Con sus 1.423 metros de altitud sobre el nivel del mar, el  Cerro de San Pedro se eleva en solitario casi 500 sobre el altiplano que le rodea.</p>
<p>Desde su cumbre, la vista puede recorrer La Maliciosa, Alto de las Guarramillas, Cabezas de Hierro, Loma del Pandasco, y delante de ellas La Pedriza, con el Yelmo y Las Torres fácilmente identificables.</p>
<p>El paisaje serrano visible se prolonga por La Najarra, desciende a los puertos de Morcuera y Canencia, sube al Mondalindo, y tras el quiebro del Collado del Medio Celemín, la inconfundible silueta de la Sierra de La Cabrera, seguida de las pequeñas cumbres que se acercan a Torrelaguna.</p>
<p>En un plano posterior al Mondalindo asoma Somosierra, La Cebollera Vieja, Pico del Lobo y, ya borrosas, las últimas cumbres del Macizo de Ayllón. Apurando la mirada, entre los desdibujados contornos del horizonte aparece el Ocejón, y, en un plano anterior, la Peña de Cabra, del Circo de La Puebla.</p>
<p>Al  sur, el terreno entra en suave declive hacia el gran núcleo urbano de la capital, hacia él llevan modernas autopistas, y viejas vías pecuarias.</p>
<p>El cerro fue  campo militar de tiro donde se realizaban las prácticas del Centro de Instrucción de Reclutas nº 1, ahora su aprovechamiento es  ganadero.</p>
<p>Como es visible a distancia cabe la posibilidad de iniciar la excursión en diferentes lugares y dirigirnos  a la cumbre guiados por nuestra intuición. Aunque los toros bravos suelen quedar circunscritos a las proximidades del centro penitenciario de Soto del Real, no estará demás que prestemos atención antes de pasar puertas, o saltar vallas.</p>
<p>Os proponemos empezar  en San Agustín de Guadalix, el  pueblo donde se rodó ‘Bienvenido mister  Marshall’.  En su iglesia hace una veintena de años se realizó una restauración bastante vanguardista, que a unos gusta y a otros no, en cualquier caso merece la pena hacerla una visita.</p>
<p>Desde San Agustín se sale con rumbo sur por la carretera de Colmenar Viejo que pronto abandonamos para, con el cerro a la vista, ir a sentimiento en busca de las pistas y sendas que nos llevan a la pequeña crestería que hay al norte de la cumbre.</p>
<p>La subida por este lado no requiere tanto esfuerzo como por el oeste, salvo en los últimos 400 metros, en los que el repecho es realmente pronunciado.</p>
<p>La cumbre está coronada por una torreta de piedra y un vértice geodésico. El panorama, como detallamos al comienzo, es esplendido, y  os recomendamos que llevéis mapas para poder identificar las cumbres.</p>
<p>Si descendéis por el oeste encontraréis una senda bien definida que lleva hasta una antigua casilla de peones camineros al borde de la carretera con la que salimos de San Agustín, pero a ocho kilómetros del pueblo. Cruzando la carretera se puede ir a Soto del Real, aunque hay algunas vallas difíciles de sortear.</p>
<p>Bajando por el sur se llega a una encrucijada de cañadas, visible desde la cumbre. Camino adelante se va a Colmenar Viejo; las dificultades aparecen cuando estamos cerca del núcleo urbano: autopistas que no se pueden cruzar, vallas, etc.</p>
<h4>Cartografía</h4>
<p>El cerro de San Pedro y sus alrededores están reflejados en la Hoja 509 (Torrelaguna) del Instituto Geeográfico Nacional a escala 1/50.000.</p>
<p>Si queréis identificar las cumbres en la lejanía, al norte del cerro, debéis llevar ‘Sierra de Guadarrama’ y ‘Sierra de Ayllón y Ocejón’ editados por La Tienda Verde.</p>
<h4>Transportes</h4>
<p>A San Agustín, Soto y Colmenar hay autobuses frecuentes desde Madrid . Si no disponéis de mucho tiempo podéis ir en vehículo particular a la casilla de peones camineros que hemos mencionado y desde allí subir y bajar; pero son más de 400 metros de desnivel bastante pronunciado.</p>
<h4>Distancias</h4>
<p>De San Agustín a la cumbre hay poco más de siete kilómetros, desde Soto del Real aproximadamente ocho, y nueve desde Colmenar. Desde la casilla de camineros son menos de tres, aunque el desnivel es prácticamente el mismo.</p>
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		<title>La fuerza motriz del Cuerpo de Hombre</title>
		<link>http://www.diarioabierto.es/74203/la-fuerza-motriz-del-cuerpo-de-hombre</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Mar 2012 10:28:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/03/bejar2.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-74206" title="bejar" src="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/03/bejar2.gif" alt="" width="598" height="330" /></a></p>
<p>El textil hizo de Béjar una ciudad  industrial, y sus empresarios fueron paradigma de prosperidad económica, según evidencia la expresión “… como los ricos de Béjar” que aún se sigue utilizando en las provincias de Ávila, Salamanca y Cáceres, para indicar que se ha disfrutado de algo sólo asequible a privilegiados.</p>
<p>Tras recibir las aguas del Riofrío el Cuerpo de Hombre se encañona entre peñascos de granito y en sus márgenes se establecieron las fábricas. El cauce queda jalonado por pequeñas presas de las que salen las acequias que llevaron las aguas para mover los rodeznos y luego las turbinas.</p>
<p>Tras la Guerra Civil recibió grandes pedidos del Ejército, que la prefería a Cataluña, y la prosperidad duró hasta los años setenta en que aparecieron las fibras artificiales, determinando el cierre de la mayoría de las fábricas.</p>
<p>Hace un par de años se acondicionaron las abruptas márgenes del río Cuerpo de Hombre y ahora es posible hacer un recorrido por la antigua zona fabril. El paseo es de poco más de dos kilómetros, pero hay forma de alargarlo.</p>
<p>Se inicia al comienzo de la carretera de Ciudad Rodrigo y una vez encontrada la senda, acondicionada con pasarelas, barandillas y carteles explicativos, no hay problema para seguirla.</p>
<p>Antes de que termine en una pequeña curva con unos bancos de hierro fundido, hay unos indicadores señalando que ese el único punto en el que se puede abandonar la senda, para ascender por una rampa hasta a un puente y cruzar a la otra orilla.</p>
<p>En cualquier caso tras el final de la senda sigue un camino que se adentra en el encinar y aleja del cañón; pero una valla realizada con materiales variados nos cierra el paso y con sus carteles nos advierte de en caso de continuar corremos “Peligro de multa”.</p>
<p>Si hemos llegado  al final  de la senda debemos retroceder hasta la rampa, o hasta el inicio. Os recomendamos que lo hagáis hasta la rampa, subáis por ella, crucéis el puente y  subáis a la ciudad entrando por el barrio judío.</p>
<p>A medida que os adentráis en el núcleo urbano veréis el palacio de los Duques de Béjar, la iglesia de Santa María, la Plaza, y saliendo de ella la Corredera; calle de referencia y lugar donde se ha concentrado el comercio .</p>
<p>Bajando por la Corredera pasaréis por el Ateneo Popular y el Casino Obrero,  testimonios claros de la existencia de un pasado industrial, y del proletariado que conlleva.</p>
<p>Y al final de la corredera el Parque, donde está la actual Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, y el  edificio de la antigua Escuela de Peritos Industriales, un tipo de centro educativo del que no podían presumir las capitales de provincia como Cáceres, Ávila, Segovia, o Zamora por hablar sólo de las más próximas, exceptuando claro, la propia Salamanca.</p>
<p><strong>Medidas de caudal</strong></p>
<p>“Cuerpo de hombre” es una medida árabe de caudal, del mismo modo que lo son “brazo de hombre” y “pierna de hombre”. De ese modo el hidrónimo que nos ocupa indica que el río tenía un aporte determinado por unidad de tiempo.</p>
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		<title>Collado del Arcipreste y fuente de Aldara</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Mar 2012 16:06:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pretextos para caminar]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>El recuerdo que dejó en Juan Ruiz el puerto de Tablada, no fue bueno. En los versos que le dedica en su Libro del Buen Amor, nos habla de nieve, de frío, … y de una serrana orejuda, barbada, y con los senos tan flácidos que le llegaban hasta las ijadas<em>.</em></p>
<p>No debemos hacer caso al Arcipreste de Hita, un  mal día lo tiene cualquiera y lo suyo parecen exageraciones de poeta. De la serrana nada puedo decir; pero la zona no es tan exageradamente fría como la pinta y tiene bellezas que interesadamente silencia, para mantener el  tono de horror con que quiere impregnar su poema.</p>
<p>Para ir al collado del Arcipreste, antes puerto de Tablada,  se puede empezar a caminar en la estación de ferrocarril, poco más que un apeadero que  daba servicio a un antiguo hospital antituberculoso, ahora convertido en alberque. Aun así hay jefe de estación, y es porque debe debe regular el tráfico antes de que los trenes entren en el túnel de una sola vía por el que atraviesan sierra.</p>
<p>Una pequeña carretera alquitranada sale de la estación, y  por ella empezamos a ascender suavemente hasta pasar una curva y llegar a un portillo, a nuestra derecha. Atravesamos el portillo y accedemos  a un amplio cortafuegos; la ascensión deja de ser suave.</p>
<p>Desde la estación al portillo hemos andado 800 metros, y cuando llevamos otros 800 por el cortafuegos, que se nos hacen más largos, llegamos a una pista bastante llana que recorre la ladera; la tomamos a mano derecha y avanzamos medio kilómetro hasta llegar a la señal que indica el sendero que  se dirige al collado del Arcipreste. Poco antes  del llegar al collado, y unos metros apartada de la senda, está la Fuente de Aldara, nombre de la serrana que el arcipreste encontró en Tablada.</p>
<p>El collado está en la divisoria de aguas de las cuencas del Tajo y del Duero, que también es divisoria administrativa de las provincias de Madrid y Segovia. Desde el inicio habremos caminado menos de tres kilómetros, y si desde allí tomamos a la izquierda nos dirigiremos al Puerto del León pasando por  La Sevillana; si a la derecha vamos hacia la Peñota y tendremos que pasar por las inmediaciones de la Peña del Arcipreste; y  si tiramos de frente nos internamos en el valle del río Gudillos.</p>
<p><strong>Transportes</strong></p>
<p>Pocos trenes de los muchos que hacen el recorrido entre Madrid y Segovia tienen parada en Tablada; pero al menos hay uno al día, y si vamos en un grupo se puede solicitar a Renfe, con la debida antelación, que el tren que hemos elegido haga parada.</p>
<p><strong>Sobre Aldara</strong></p>
<p>En palabras para ti podemos leer los <a href="http://lenguamoliner.blogspot.com/2011/03/la-serrana-fea-aldara-de-tablada.html" target="_blank">cuartetos que dedicó a Aldara</a> Juan Ruiz, y ver como, tras su lectura,  imaginaron a la serrana algunos de los alumnos de 3º de ESO del IES María Moliner de Sevilla</p>
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		<title>La Maliciosa</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Feb 2012 17:46:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pretextos para caminar]]></category>
		<category><![CDATA[caminar]]></category>
		<category><![CDATA[excursión]]></category>
		<category><![CDATA[Guadarrama]]></category>
		<category><![CDATA[maliciosa]]></category>
		<category><![CDATA[montaña]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/02/baltasarcarlos2.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-72297" title="baltasarcarlos" src="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/02/baltasarcarlos2.gif" alt="" width="600" height="334" /></a></p>
<p>En algunas zonas rurales próximas  a la Sierra de Guadarrama se denomina ‘terreno malicioso’ a aquel en el que resulta difícil caminar, especialmente a las caballerías. Al pico de La Maliciosa desde luego no se puede subir a caballo: las caras Este, Sur y Oeste presentan fuertes desniveles, con algunos paredones que rozan la verticalidad; y en la cara Norte las acumulaciones de piedra fragmentada presentan unos huecos en los que un equino fácilmente podría meter la pata y rompérsela.</p>
<p>Con sus 2.227 metros La Maliciosa se alza en el extremo Sur de un cordal de unos dos kilómetros que la une con el Alto de las Guarramillas, y separa el valle de La Barranca, donde nace el río Samburiel, del Ventisquero de la Condesa, y el valle del Manzanares.</p>
<p>Resultado del choque de las placas de las dos submesetas,  las rocas predominantes son graníticas y la cara Sur presenta algunas muestras de erosión glaciar, como pequeñas hoyas y restos de antiguas morrenas.</p>
<p>Además de la cima principal, hay una prominencia al Suroeste, conocida como El Peñotillo, o Falsa Maliciosa, porque ascendiendo desde la Barranca puede parecer que se trata de la cumbre principal. También hay otra cumbre que se la conoce con el nombre de La Maliciosa Baja, su altitud es de 1.938 metros, y está a kilómetro y medio, al Este.</p>
<p>Su  belleza no sólo es apreciada por  los montañeros;  también llamó la atención de Velázquez que la eligió como fondo para su retrato del Príncipe Baltasar Carlos a caballo. La Maliciosa vista desde abajo llama la atención, pero desde la propia cumbre el panorama que se divisa es espléndido.</p>
<p>La ascensión desde la Barranca, y desde la Sierra de los Porrones  tienen un desnivel de aproximadamente 1.100 metros. Si se quiere hacer más cómoda la ascensión lo mejor es empezar a andar en el Puerto de Navacerrada y desde allí, por el collado del Emburriadero, ir en busca del Alto de las Guarramillas (esas antenas que se ven, en lo que ahora se conoce como Bola del Mundo) . Luego  hay una senda que pasa por el Collado del Piornal y  sigue hasta el  Pico de la Maliciosa. Aproximadamente son siete kilómetros, y el desnivel acumulado de subida  está en torno a los 600 metros.</p>
<p>Se puede regresar por el mismo camino; pero también bajar hacia la Barranca, o ir en busca del sendero que a poco más de un centenar de metros al Este del pico, desciende al Collado del Porrón pasando junto a La Maliciosa Baja. La pendiente es fuerte y se bajan 600 metros en menos de tres kilómetros.</p>
<p>Desde el Collado del Porrón se puede seguir el trazado de la Sierra de los Porrones para luego ir al Collado de Quebrantaherraduras y después a Mazanares el Real.  Si esta fuera nuestra opción  el recorrido desde el Puerto de Navacerrada sería de poco más de la veintena de kilómetros.</p>
<p><strong>Cartografía:</strong></p>
<p>Sierra de Guadarrama, editado por la Tienda Verde, escala 1/50.000. Hoja 508 (Cercedilla) del Instituto Geográfico Nacional, a escala 1/50.000.</p>
<p><strong>Transporte</strong></p>
<p>Al  Puerto de Navacerrada hay autobuses que se salen del Intercambiador de Moncloa, y también la línea C-9 de Cercanías Renfe (Cercedilla-Cotos).</p>
<p>Desde Manzanares el Real hay autobuses al Intercambiador de Plaza de Castilla.</p>
<p>En uno y otro caso, durante el día, la frecuencia aproximada es de una hora.</p>
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		<title>Los fantasmas de Casarás</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 15:53:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="../wp-content/uploads/2012/02/casaras.gif"><img title="casaras" src="../wp-content/uploads/2012/02/casaras.gif" alt="" width="600" height="234" /></a></p>
<p>Guadarrama no es una tierra prolífera en fantasmas, de modo que los tres que pueblan las ruinas de Casarás probablemente constituyan la mayor concentración de toda la sierra.</p>
<p>Unos sucesos brutalmente crueles. Un señor feudal  veja a uno de sus súbditos, y además le destierra. Pasa el tiempo y cuando el señor raya la senectud se enamora de una joven doncella que no está por la labor.</p>
<p>El señor  acude a un brujo que en los últimos años ha adquirido gran fama. El brujo, que no es otro que el súbdito desterrado, reconoce al señor, y disimula. El señor no reconoce a su antiguo súbdito, y se concierta una nueva cita, para realizar los encantamientos.</p>
<p>A la cita acude el brujo con un voluminoso saco y le dice al señor que para conseguir los favores de la amada debe dar muerte a la criatura que hay en el interior del saco, sin saber de qué, o quién, se trata. El señor duda pero finalmente atraviesa varias veces el saco con su espada.</p>
<p>Cuando los gritos se tornan en estertores agónicos, el brujo abre el saco y de él surge moribunda la doncella amada. El señor desesperado mata al brujo y después se suicida.</p>
<p>No hay que ser muy lince para adivinar que las tres almas en pena, que en las noches oscuras se aparecen a los caminantes, son las del brujo, el señor y la doncella.</p>
<p>Nunca he estado de noche en aquel paraje, por lo que no he visto a los fantasmas  y lo que he contado de ellos es de oídas (*); pero sí que puedo dar fe de que desde allí hay unas magníficas vistas del valle del Eresma, y sobre la cumbre de La Camorca es habitual ver buitres planeando.</p>
<p>Para ir a las ruinas de Casarás podemos iniciar nuestra excursión en el Puerto de Navacerrada y desde allí llegar al Collado de la Fuenfría, siguiendo un trecho por el Camino Schmidt y luego por la Senda de los Cospes.</p>
<p>Dos kilómetros al Norte de la Fuenfría están las ruinas. Las encontraremos a nuestra izquierda si vamos por la pista, o a nuestra derecha si vamos por el cordel de ganados, que algunos dicen que fue calzada romana.</p>
<p><strong>Distancias</strong></p>
<p>Desde el Puerto de Navacerrada al de la Fuenfría hay ocho kilómetros sin grandes desniveles. Tampoco hay desnivel de importancia entre la Fuenfría y Casarás.</p>
<p>Una vez en Casarás, además de regresar al Puerto de Navacerrada, podemos: ir a Cercedilla, unos 14 kilómetros; ir a Valsaín, también son 14 kilómetros; e ir a la estación segoviana de Guiomar (la del AVE) siguiendo las señales del  Camino de Santiago, son 15 kilómetros.</p>
<p><strong>Cartografía</strong></p>
<p>Hojas de Segovia y Cercedilla del  Servicio Geográfico del Ejército a escala 1/50.000. Mapa Sierra de Guadarrama de la Tienda Verde, y Guadarrama de Editorial Alpina.</p>
<p><strong>Transportes</strong></p>
<p>Al Puerto de Navacerrada hay autobuses de Larrea y trenes de la línea C-9 de Cercanías Renfe.</p>
<p>A Cercedilla también hay autobuses y trenes de Cercanías Renfe. En Valsaín hay autobuses para Segovia, y los domingos por la tarde uno para Madrid que pasa por el Puerto de Navacerrada.</p>
<p><em>(*) Existen otras versiones  de los sucesos, la mayor parte ellas  basadas en la novela neorromántica </em><em>La Sombra Blanca de Casarás de </em><em>Jesús de Aragón </em><em>publicada en 1931.</em></p>
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		<title>Segovia, una ciudad entre dos aguas</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 11:43:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/02/alcazar1.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-71317" title="alcazar" src="http://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2012/02/alcazar1.gif" alt="" width="600" height="340" /></a>Los cursos del Eresma y el Clamores pueden pasar desapercibidos al turista que visita Segovia, pero estos ríos y su erosión, conformaron la ciudad.</p>
<p>Os proponemos empezar a caminar en el Azoguejo, al pie de donde el Acueducto alcanza mayor altura y compone una de las imágenes más representativas de la ciudad.</p>
<p>Subimos por la calle Real en la que los establecimientos tradicionales se han revestido para hacer guiños al turista, y al final de la cuesta encontramos la plaza Mayor; sus cafeterías son un buen sitio para observar la &#8220;fauna&#8221; segoviana: intelectuales y artistas que huyen, o dicen huir, del bullicio; profesionales; madereros de Valsaín; e industriales varios.</p>
<p>Abandonamos la plaza pasando ante la catedral y la imagen de San Frutos, para llegar al Alcázar. En los jardines que hay ante la fortaleza, es muy conveniente dar un vistazo por la barandilla de la izquierda hacia el valle del Clamores, y es imprescindible hacerlo por la derecha; hacia la iglesia de los Templarios, el pueblo de Zamarramala, y los cañones horadados en la estepa castellana por tímidas corrientes de agua que vienen en busca del Eresma.</p>
<p>Hay que bajar al Eresma y cruzarlo, para desde El Parral remontar el rio por amplios caminos entre la arboleda, hasta el barrio de San Lorenzo. En esas orillas podemos ver los restos de antiguos molinos papeleros y de la Real Fábrica de la Moneda. Las aguas, aunque no son espectacularmente abundantes, fueron la fuerza motriz de la tecnología punta de otro tiempo.</p>
<p>Plaza e iglesia del barrio de  San Lorenzo son imprescindibles de visitar, y cuando desde allí retornemos al Azoguejo habremos echado la mañana, pero sería muy conveniente que pudiéramos echar al menos media tarde para ir al valle del Clamores; y descendiendo por él, acercarnos a la Fuencisla, para desde allí ver el Alcázar convertido en gigantesco mascarón de proa, alzado sobre los cañones de los dos ríos.</p>
<p><strong>Distancias</strong></p>
<p>Desde el Azoguejo al Alcázar 1,6 kilómetros. Desde el Alcázar bajar al Eresma, remontar hasta el barrio de San Lorenzo y retornar al Azoguejo, 3,5 kilómetros.</p>
<p>Desde el Azoguejo ir a la Fuencisla por el valle del Clamores, 2,5 kilómetros.</p>
<p>Desde la Fuencisla hasta la Plaza Mayor, 1,5 kilómetros con cien metros de desnivel de subida.</p>
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