Cierre en los mercados europeos
Apertura prometedora, cierre decepcionante
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Las alegrías matinales quedaron rápidamente controladas por los consabidos temores a que el miércoles la Fed pueda dar la luz verde al fin de la QE3 y se comiencen a desmantelar las políticas de estímulos. Está cada vez más claro que nadie desea lanzar las campanas al vuelo antes de escuchar atentamente a Ben Bernanke.
Y eso que había motivos, aparentemente, para ello. Para muestra, el calentón que se metió Telefónica por la noticia de una supuesta opa amistosa (por supuesto, desmentida) por parte de AT&T. No pongo ni quito coma a lo publicado, oportunamente por cierto. Pero lo cierto es que a pesar de la subida, la vela que ha dejado la operadora ha sido roja, se mire por donde se mire.
España es, sin duda, un país de contrastes. Más o menos a la misma hora que la operadora se disparaba en la apertura en la programación de la televisión pública aparecía un rótulo durante la tertulia de marras en el que se podía leer: "la inspección de trabajo realiza visitas por sorpresa a las empresas". Me ahorraré los comentarios, pero este no es el camino. El camino es meter en la cárcel a los que no han actuado durante años de esa forma, digo yo.
Pero a lo que íbamos. En el resto de Europa también debía tener motivos para el optimismo matinal, porque los índices quisieron avanzar con fuerza. El motivo es técnico, basado en el rebote del Eurostoxx en su media de 200 sesiones. En cualquier caso, el perfil de la vela que ha dejado hoy parece anunciar que el rebote está concluyendo, por lo que habrá que extremar las cautelas en las próximas sesiones.
Y si Europa perdía fuerzas casi sin ayuda externa, la apertura de Wall Street dio motivos a los índices para reaccionar y perder terreno. Ambas cosas en apenas dos horas, pero es que al mercado le va a pesar el dato de confianza de los constructores americanos, el mejor en siete años, ya que piensan los analistas que puede ir en contra del mantenimiento de los estímulos.
Por eso, tras una primera lectura, los índices optaron por el parón, la recogida indisimulada de beneficios y la prudencia hasta el miércoles. Eso sí, atentos a las telecos, que son un hervidero de rumores tras el desmentido de Telefónica. Hay quien piensa que AT&T va en serio en Europa y que ha salido de compras ahora que están baratas las operadoras por aquí.
Al cierre, el Dax avanzó un 1,08%, el FTSE un 0,35%, el CAC un 1,54% y el Ibex un 0,81%. Raro, raro que el FTSE no quiera seguir la estela ni de lejos. Me pone la mosca detrás de la oreja. El mejor, el CAC que, además, fue el que menos "menguó" al cierre.





