Ahorro
Empresas: cómo evitar el riesgo de impagos
Última actualización 28/06/2010@09:58:52 GMT+1
Lucía Martín
Doce de cada cien empresas tendrán un alto riesgo de impago este año (en 2009 la tasa estaba en torno al 9%), según un informe de Iberinform. El sector de la construcción, seguido del de industria, son los peor posicionados, pero, sin querer caer en manidos mensajes catastrofistas, lo que buscamos en esta noticia es contarles cómo una empresa puede eludir el riesgo de impago, porque poder, se puede.
1. Lo primero es evaluar el riesgo de los clientes: “Una de las primeras cosas que tiene que hacer la compañía es fijarse en varios elementos de su cliente: la antigüedad (por norma general, cuanto más joven es la empresa, mayor es el riesgo); la forma jurídica (los autónomos no tienen obligación de depositar sus cuentas, así que el riesgo es mayor, mientras que las sociedades anónimas y las limitadas sí las depositan. Además, el capital social de las limitadas es mayor…)”, explica Ignacio Jiménez, de Iberinform.
También es importante fijarse en el objeto social del cliente porque, en función del ciclo económico hay algunas actividades que se pueden ver más afectadas. “Por ejemplo, los negocios de reparación de calzado pueden ir bien en tiempos de crisis”, comenta Jiménez.
Otro de los aspectos a analizar es la información contable de los registros públicos, información que, en general, es bastante fiable. Todas las empresas están obligadas a depositarlas si bien es cierto que algunas no lo hacen: “Ojo en este caso”, advierte Jiménez. El problema de la información pública es el retraso en el tiempo desde el momento en que la compañía lo deposita hasta que se consulta…
¿Existen señales que nos puedan llevar a pensar que ese cliente puede dejar de pagar? Sí: una disminución de las ventas, resultados negativos continuados (durante dos o tres años), elevado nivel de endeudamiento, disminución de los márgenes y el fondo de maniobra…
2. Una vez evaluado el riesgo, hay que limitarlo. ¿Cómo se hace? Pues, por ejemplo, viendo si se concentra en momentos determinados del año o no; se ha de analizar también el plazo, el importe de la deuda y la forma de pago… Si, analizadas todas las variables, uno cree que existe riesgo conviene o bien externalizarlo a través de un seguro de crédito (aunque las pymes que facturen 100.000 euros no podrían contratarlo) o contratar un factoring. A través del factoring, el banco o empresa de factoring se encarga de cobrar las facturas pendientes.