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Parlamento

Luz y taquígrafos

Última actualización 09/03/2010@16:09:23 GMT+1
Luis Díez
El ministro de Asuntos Exteriores acudió el martes a la comisión correspondiente del Congreso de los Diputados a exponer “tres dicotomías” sobre la guerra de Afganistán y la transición hacia la creación de “un Estado afgano sostenible”. A la primera dicotomía, la de la “reconciliación y la reinserción”, España aportará 10 millones de euros con el fin de que los talibanes que decidan dejar las armas y volver a sus pueblos puedan contar con los recursos necesarios para rehacer sus vidas. La cantidad comprometida representa el 10% de un fondo de 100 millones de euros comprometidos por las naciones árabes, Estados Unidos y algunos países europeos. España acogerá además las reuniones previas a la conferencia de paz y reconciliación que el presidente Hamid Karzai quiere celebrar en mayo en Kabul. Si el proceso de diálogo con la insurgencia no se tuerce, desembocará en unas elecciones legislativas previstas para septiembre.

El segundo binomio o dicotomía, según Moratinos, es “seguridad-reconstrucción nacional”, al que España lleva aportados más de 1.000 millones de euros en los últimos ocho años en materia militar y 132 millones de euros en cooperación civil y ayuda a la reconstrucción. La cifra comprometida a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional y de los organismos de ayuda al desarrollo es de 150 millones de euros, a los que, según el ministro, se añadirán 60 más en los años 2011 y 2012. La seguridad y la reconstrucción pasan por la formación de unas fuerzas armadas y una policía afgana en la que se pretende encuadrar a 300.000 individuos hasta 2013. El esfuerzo español es considerable y ha requerido duplicar las tropas en un año, pasando de 800 a 1.600 militares y guardias civiles.

La tercera dicotomía, la “formación-consolidación” del Estado afgano, con su ejército, su policía y su administración central y departamental, permitiría la retirada y el final de una misión que hasta el momento ha costado la vida a 90 militares españoles. Sobre el papel, los planes son perfectos. La realidad es otra cosa. Y en referencia a la misma, Gaspar Llamazares habló de la imposibilidad de “ganar el corazón de los afganos” mientras se siga bombardeando por error a la población civil. Y desde la posición opuesta, Gustavo de Arístegui manifestó que no se podrá avanzar en la reconstrucción mientras no se derrote a los talibanes, que son un castigo para los afganos. “Lo que hay que hacer es ganar la guerra”, insistió el portavoz popular, para el que ni Kazai es de fiar ni el vicepresidente norteamericano Joe Biden está acertado al deslindar Al Qaeda y talibanes. No son un binomio sino un monomio fundamentalista que lucha por un estado narcoterrorista y paga mejor que el ejército afgano, según dijo.
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