Considerado el observatorio más importante sobre emprendimiento a escala mundial, el GEM ofrece, entre otros resultados, la evolución de los índices TEA (Total Entrepreneurial Activity), que es el porcentaje de personas de la población de 18 a 64 años de un país que se encuentra entre una de estas dos fases del proceso emprendedor: montando una empresa o dirigiendo una que no lleve más de 42 meses de actividad. Según comenta a diariabierto.es Alicia Coduras, directora técnica del Proyecto GEM 2012 España y de la Cátedra en Fomento del Espíritu Emprendedor de la Universidad Nebrija, “mientras crecían el número de emprendedores nacientes y nobeles, la disminución de los juniors ha hecho caer la tasa”. En definitiva, se crean nuevos proyectos empresariales, pero no se consolidan.
Coduras explica que la actividad naciente y la novel, que son las que se están poniendo en marcha y que han entrado más recientemente en el mercado, han registrado aumentos interanuales del 1,1% y del 9,34%, respectivamente, frente a la contracción del 34,5% de la parte junior o en consolidación. “Es el resultado de una significativa mortandad de lo creado en los dos últimos años”, asegura Coduras.
La consecuencia de esta prematura desaparición de actividades que estaban en consolidación, es la falta de relevos empresariales y de autónomos para el tejido empresarial español consolidado, que se refleja en la disminución de la tasa de actividades que superan la fase emprendedora de 3,5 años. Esta tasa se ha situado en un 8,74% habiendo sufrido una variación interanual negativa del 1,32%.
Según el GEM 2012, el índice TEA registra una disminución del 2% entre los años 2011 y 2012 que, aunque muy moderada, no evitará una nueva contracción de la actividad consolidada en el año 2013, “pues no se han generado suficientes relevos como para cubrir el bache emprendedor derivado de la crisis”, puntualiza Coduras. A continuación, se destacan otros datos relevantes del GEM 2012 en España:
.- Autoempleo, por necesidad. Del total de actividad emprendedora, un 25,6% se ha producido por necesidad ante la falta de alternativas de empleo por cuenta ajena. Este porcentaje ha disminuido dos décimas con respecto al del año 2011, lo que indica que por el momento se ha frenado la escalada de este tipo de emprendimiento. En España predomina el emprendimiento por oportunidad (72,3% del total en el 2012), pero la crisis ha tenido como efecto la duplicación de la parte generada por necesidad, evolución que se ha dado también en otros países de la Eurozona como Grecia, Irlanda o Portugal.
.- Actividades por sectores. Un 52,2% de las empresas creadas son iniciativas orientadas al consumo, un 25,6% de servicios a otras empresas, un 18,4% de transformación o industriales y un 3,8% del sector extractivo o primario.
.- Creación de empleo. Casi un 43% de las nuevas empresas son iniciativas con empleados, frente al 29,3% del 2011. La dimensión de las empresas sigue siendo micro en la mayoría de los casos, pues sólo tienen 20 y más empleados el 0,8% del total de las que se hallan en esta fase.
.- Apuesta por la innovación. Aumentan un 17,8% las empresas y negocios innovadores en producto o servicio, que representan un 19,2% del total.
.- Más tecnología. Se registra un aumento del 52% de los negocios que se ponen en marcha en sectores medianamente o intensivamente tecnológicos y que representan un 9,9% del total. Sin embargo, la inversión en tecnologías de última generación (de menos de un año en el mercado) sufre una contracción del 15,5% y se da en un 12,5% de los casos.
.- Emprendedores sin fronteras. El año 2012 ha aumentado la proporción de actividades emprendedoras que exportan más del 75% de su producción, cifra que se sitúa en un 6,9% del total frente al 3,7% estimado el año anterior.
.- Caen las expectativas de crecimiento notable en el mercado. Disminuyen un 62%, sólo se dan en el 1,8% de las iniciativas. Este resultado tiene un reflejo directo en la proporción de empresas que declaran no tener competencia y que se sitúa en un 13,5% del total, frente al 16,3% del año 2011.
.- Diferencias por género. La tasa de actividad emprendedora femenina es del 4% y la masculina del 7,3%. La primera ha sufrido una disminución interanual del 11,9% y la segunda un aumento del 4,4%. “Las mujeres son más sensibles a la adversidad económica. Suelen conseguir menos financiación, tienen más dificultades para afrontar el miedo al fracaso, lo que las frena más”, comenta la directora técnica del informe.
.- Juventud emprendedora. La tasa de actividad de las personas más jóvenes, de 18 a 35 años de edad, es del 6,47%, superior a la de los adultos de 36 a 64 años de edad que arroja una cifra del 5,28%.
.- Los extranjeros emprenden, pero menos. La contribución del emprendimiento extranjero a la TEA española muestra una disminución interanual del 8,42%. Tomando la TEA como 100%, la contribución española a la actividad emprendedora representa un 91,1% y la extranjera un 8,7%. El colectivo extranjero sigue siendo proporcionalmente más emprendedor que el español, con una TEA algo superior al 9% frente a la española del 5,5%, si bien, el de régimen general o inmigrante está acusando en mayor medida el escenario económico adverso.
.- El mundo rural, más emprendedor. En los municipios de hasta 5.000 habitantes, la tasa de actividad es del 5,8%, frente al 5,7% del entorno urbano.
.- Disminuye la tasa de personas que vislumbran oportunidades. La población española ha visto mermada su capacidad de detectar oportunidades para emprender a lo largo de la crisis. Así, la tasa de personas que las vislumbran en el 2012 es del 13,9% de la población de 18-64 años, cuando en el 2007 era del 25%.
Crisis y emprendimiento
La crisis alienta la intención emprendedora, de forma que la tasa de personas que declaran tener el deseo de emprender en los próximos tres años no ha cesado de aumentar desde el año 2009. Actualmente, esta tasa se sitúa en un 12% de la población de 18-64 años, el valor más alto registrado desde el año 2000 en España. Sin embargo, la materialización de estas intenciones se viene produciendo de una forma muy condicionada por el clima económico.
Así, el análisis de la actividad emprendedora española a lo largo del período 2000-2012, revela que a nuestro país le correspondería una tasa de actividad en torno al 8% con una tasa de desempleo inferior al 10%, mientras que tenemos una tasa de actividad del 5,7% con una tasa de desempleo algo superior al 25%. Por consiguiente, España está por debajo de su capacidad emprendedora a pesar de que una parte cada vez mayor de la población exprese su deseo de incorporarse al proceso empresarial. El informe GEM 2012 España destaca también estas cuestiones:
.- La falta de crédito, retrae la actividad emprendedora. Y promueve una mayor intervención de la inversión informal por parte de familiares y otros allegados. La tasa de población involucrada en este tipo de acción de apoyo no ha cesado de aumentar durante la crisis, y se sitúa en un 3,8%. Las cantidades medias que aportan los inversores informales son modestas: la más típica es de 3.000 euros y la mediana es de 6.000, como también lo son las necesidades de capital semilla que se sitúan en una mediana de 18.000 euros y en un caso típico de 5.000. La menor ambición de las iniciativas emprendedoras es un hecho y estas cantidades no han cesado de disminuir a lo largo de la crisis, pues en el año 2007 se situaban en 45.000 y en 30.000 euros, respectivamente.
.- Condiciones del entorno para emprender. El diagnóstico proporcionado por los expertos entrevistados por GEM España acerca del estado de las principales condiciones de entorno para emprender es algo más optimista que el obtenido en el año anterior, si bien, tan sólo “aprueban” cuatro de diecisiete conceptos evaluados. Se trata de la infraestructura física y de servicios a empresas, de la predisposición de la población a consumir productos innovadores, del apoyo a la mujer emprendedora y de la accesibilidad a infraestructura comercial y profesional para gestión de negocios emprendedores. El resto de condiciones, tales como la financiación, las políticas y programas públicos, la educación y formación emprendedora, la transferencia de I+D, la apertura del mercado interno, las normas sociales y culturales y otras, no son aprobadas por los expertos. Las condiciones más críticas son: la educación y formación emprendedora en la etapa escolar y la financiación.
La cooperación, el gran reto de las pymes
“El acceso a nuevos y más amplios mercados es una de las principales razones por las que las pymes de la UE necesitan cooperar más entre ellas”, advirtió Rob van der Horst, director del Observatorio de las Pymes Europeas de la Comisión Europea, en noviembre de 2004, durante el IX Congreso Redepyme organizado por la Escuela de Organización Industrial (EOI). Y añadió: “Uniendo sus esfuerzos y recursos, las pymes incrementan su competitividad y afrontan mejor los obstáculos. El crecimiento es mayor en las pymes que utilizan esta estrategia: consiguen más acceso al know how y la tecnología, logran economías de escala, reducen riesgos, incrementan su capacidad de producción y, por tanto, se reducen costes (…) Exportar juntos, crear una central de compras, compartir cursos de formación o la fuerza de ventas son formas útiles de cooperación».
Dijo entonces van der Horst que los países escandinavos son los que cooperaban más, y que Portugal, Alemania y España, los que menos. Casi una década después, Alicia Coduras se lamenta: “La consolidación de las redes empresariales es precaria”. En concreto, según se señala en el GEM 2012 España, “del conjunto de la Eurozona, Grecia, Irlanda y España aparecen como los casos en que el emprendimiento tiene un mayor recorrido que efectuar en cuanto al despliegue de relaciones profesionales”.
Y, precisamente, una de las novedades del GEM 2012 España es la inclusión de Capítulo 7. Bajo el título Relaciones profesionales entre emrpendedores y otras empresas y agentes dinamizadores, se muestran las posiciones relativas de la actividad emprendedora de los países de la Eurozona respecto a la prevalencia de las cuatro principales relaciones profesionales que pueden desplegar en la fase de consolidación: trabajar con otras empresas u organizaciones para el desarrollo del producto o servicio, para buscar suministros, para llevar a cabo la comercialización del producto o servicio hacia los clientes potenciales y para hacer más eficiente el nuevo negocio. Iralanda, España, Grecia y Finlandia tienen mucho menos extendido que el resto el primer tipo y segundo tipos de relación. El emprendimiento en Portugal destaca por una mayor aplicación de la búsqueda de colaboración para hacer más eficiente el negocio y Finlandia se desmarca en positivo en la búsqueda de colaboración para la comercialización hacia clientes potenciales (ver gráfico).
Más información
.- Descargar el informe GEM España aquí.
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