La lencería que viene

27/02/2017

Carmen Duerto.

Lo vimos en la firma lencera, Comando, que acaba de instalarse en los Cortes Ingleses de España y lo acabamos de ver en la presentación de la colección para esta primavera-verano de Etam, la lencería pierde los aros por el camino, abusa del encaje y sube las braguitas al estilo culotte, que es como un pantaloncito. La lencería es sexy pero cómoda. Los aros seguramente recogen y suben la mama, pero hay algunos médicos que no recomiendan su uso. De ahí que cada vez se tienda más a su desaparición. Los tejidos también son parte fundamental de la comodidad interior. Los algodones, satén y sedas, conviven con los tecnológicos que incluyen algo de licra. Los rellenos siguen evolucionando y la clave está en el patrón. Un buen corte o una cinta de licra pueden ahorrar los aros. Cada vez más la lencería se piensa para lucirla por dentro y para intuirla por fuera. De ahí que algunas veces se dude en lucir los top, sujetadores o bodys, como prenda exterior. En la marca de lencería Comando, hemos visto unas combinaciones largas hasta los tobillos, en negro y color carne, de lo más útiles para esos vestidos de gasa semitransparentes o simplemente para usarla y evitar que se marque la ropa interior. También las fajas han evolucionado, ya no son esas tremendas corazas dificilísimas de poner por lo apretadas que eran e incluso, algunas braguitas culotte tienen algo de licra que pueden hacer un efecto faja.

La paleta de color aumenta su gama cromática y no se reducen a los clásicos negro y beig. Los granates, verdes o rosa palo serán tendencia y más si se les da un doble uso, ropa interior con vocación de exhibirse por fuera. También los tejidos con encajes y los dibujos de efecto tatuaje.

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