El agua que quita las ganas de fumar

23/11/2018

Carmen Duerto.

Hacer una pausa o mejor una desconexión en una villa termal con un entorno único, es un placer para los sentidos y para el cuerpo. En Las Caldas de Oviedo, milagros no hacen pero se acercan. Hace más de tres siglos los habitantes de la rivera del río Nalon, a su paso por la comarca ovetense, descubrieron una terma, con un agua diferente que salía a 40 grados y que tenía un sabor y olor distinto a las de otros manantiales, desde entonces los mineros y las personas con problemas respiratorios las han aspirado o se han bañado en ellas. Ahora tienen hasta programas para desintoxicarse del tabaco con una duración de una semana o planes para pasar el puente de diciembre a unos precios asequibles, por ejemplo, dos noches en el hotel de cuatro estrellas 318 euros.

Hace más de doscientos años que se conocen las propiedades de las aguas que brotan a 40 grados del manantial de Las Caldas en Oviedo. Hace diez años se renovaron las instalaciones completamente. Al antiguo edificio del siglo XVIII obra de Ventura Rodríguez, que alberga el Gran Hotel de cinco estrellas, se le anexionó uno nuevo, de cuatro estrellas, que cuenta con una zona de spa con piscinas de chorros, gimnasio y tratamientos. Todo ello en el mismo entorno privilegiado. Un valle rodeado de castaños, robles, el río Nalón y un jardín romántico con fuentes, paseos, glorietas y huerto propio, del que sale la verdura que el chef cocina diariamente.

El privilegio es estar a cinco kilómetros del centro de Oviedo, con servicio de autobús urbano que te deja en el centro histórico ovetense, para aprovechar el tiempo libre y acudir a disfrutar de una ópera o simplemente un paseo por la ciudad de La Regenta. En Las Caldas es como si el tiempo se hubiese detenido y las dolencias también porque no hacen milagros pero se acercan. Fui porque tenía en mi retina imágenes de la película de José Luis Garci “Historia de un beso” y también porque mi cuerpo empezaba a dar muestras de colapso. Enseguida entendí por qué el 80 por ciento de su clientela son hombres y repiten. Ejecutivos estresados que se reservan una semana al año para hacer una inmersión saludable en Las Caldas. Aparqué el coche en el subterráneo y ahí se quedó inmovilizado 7 días, los mismos que mi cuerpo necesitó para comenzar a movilizarse y a olvidarme del teléfono y las redes sociales.

 

Plan de choque

Una completa analítica, según llegas a la Villa, le da pistas al médico de los requisitos de alimentación que necesita cada persona. Establece una pauta, la comunica a la cocina y ellos se encargaran de prepararte un menú apetecible que no te hace echar de menos, ni una grasa, ni un gramo de azúcar, ni un gluten, ni una pizca de sal porque las erradican de tu dieta. El médico te habla con sentido común de los hábitos saludables; 150 minutos de actividad física semanal, dieta mediterránea o moderar las cantidades de comida, son algunas de sus recomendaciones y de uno depende aplicarlo. Luego, Marina te establece un ritual de tratamientos para descontracturarlo todo, cuello, piernas, espalda y hasta la mente, que la llevaba agarrotada también. Se suceden los masajes relajantes, bioenergéticos (con unas potentes ventosas, exclusivo de Las Caldas), drenantes o linfáticos y cuando sólo quieres que tu vida sea un masaje detrás de otro, te descubren un nuevo edén.

La piscina de suspensión, es como vivir flotando, sin gravedad. El cuerpo no pesa y es imposible hundirse porque flotas dada la densidad de sal, lo que ocurre en el Mar Muerto. Ahí puedes pasarte una hora o incluso, la vida, pero tienes que seguir con el plan y este no puede ser mejor, una bañera de chorros colmada de agua termal mineromedicinal, en la que no puedes estar más de 20’  porque tiene gas radón que tiene efectos sedantes. La ventaja de Las Caldas, a diferencia de otros centros, es que al entorno único, que proporciona paz y unos paseos relajantes, se une que las aguas mineromedicinales con las que realizan parte de los tratamientos, como las inhalaciones de vapor, son relajantes, mejoran el reuma, la artrosis, artritis o los problemas en los huesos.  Es una vida saludable y aunque en Las Caldas cuentan con aparatos y medios que aceleran el bienestar, imposibles de reproducir en nuestras vidas cotidianas, sí que se preocupan de enseñar, durante la estancia en la Villa Termal, hábitos de vida saludable que pueden quedarse con nosotros para siempre y así prolongar las terapias y mejorar nuestra calidad de vida.

La vida en albornoz

Decir que el personal se desvive porque la estancia sea parecida a la que nos cuentan que es el paraíso, el entorno natural es único, Oviedo tiene imán, las aguas mineromedicinales le aportan el plus y las instalaciones son tan decadentes que aunque vayas en albornoz te sientes envuelto en sedas y los bañistas se saludan y se dan los buenos días al entrar en el Salón de los Espejos para desayunar. Creo que, después de vivir la experiencia Las Caldas, puedo afirmar que este entorno fomenta un estado anímico positivo. Aunque lo ideal es hacer un programa de siete días, también hay un mínimo de tres que sirve de acercamiento para vivir una experiencia saludable. Por cierto, en el Gran Hotel de cinco estrellas sólo se permite el acceso a niños entre las 10 y las 12h. En el de cuatro sí que pueden alojarse las familias con hijos pequeños. Y aunque tradicionalmente la temporada de aguas comenzaba el uno de junio y acababa el 30 de septiembre, actualmente está abierto todo el año. No puedo imaginar mejor plan para un puente o para vivir las siempre tensionadas vacaciones navideñas.

 

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