Patricia Fernández: “Nuestra investigación es fundamental para afrontar el cambio climático”

02/12/2019

Susana de Pablos. Entrevistamos a esta bióloga, premio L’Oréal-Unesco For Women in Science.

Las cinco investigadoras galardonadas en la edición de los Premios L´Oréal-UNESCO 2019. / Paco Nuevo / Grupo L´Oréal España

El programa L’Oréal-Unesco For Women in Science ha otorgado más de un millón de euros a las 67 investigadoras premiadas desde que arrancó en España. Un año más, desde hace casi 20, ha repartido sus cinco Premios a la Investigación 2018 a proyectos clave, desarrollados por mujeres, que investigan sobre algunos de los grandes desafíos científicos de la Humanidad. Son proyectos elegidos por su carácter innovador, su impacto y contribución científica, desde campos como la biomedicina, la biotecnología, biología computacional, la genómica de plantas o la ciencia marina, entre otros.

“El mundo necesita ciencia y la ciencia necesita mujeres que, como ellas, contribuyan a avanzar en la resolución de los innumerables retos existentes en el mundo. Un año más, las premiadas demuestran la indiscutible calidad de la ciencia en nuestro país, y en concreto, de la ciencia desarrollada por las mujeres”, señaló durante la entrega de estos galardones, el pasado 27 de noviembre, Juan Alonso de Lomas, presidente de L’Oréal España. El mismo día se anunció que siete nuevos científicos de primer nivel, entre ellos el prestigioso cardiólogo Valentín Fuster, se unían a la Liga Masculina Men For Women in Science, presentada en 2018 y que ya cuenta con 24 hombres con responsabilidades clave en el ámbito científico y académico español.

La bióloga Patricia Fernández Calvo, en su laboratorio.

Insecticidas naturales
Una de los proyectos de investigación galardonados en la decimocuarta edición de estos premios ha sido el desarrollado por Patricia Fernández Calvo, dirigido a identificar los azúcares vegetales que activan las defensas de las plantas, las protegen frente a ciertas enfermedades y podrían usarse como remedios naturales para combatir los efectos devastadores de las plagas en los cultivos. Licenciada en Biología por la Universidad de Santiago de Compostela, con un máster realizado en la misma Universidad, fue contratada por el Centro de Astrobiología en Madrid para colaborar con investigadores de la NASA, con quienes trabajó en el desarrollo biosensores para la exploración planetaria. “Estos biosensores, que se desarrollan para astrobiología, permiten detectar moléculas de vida, por ejemplo, en Marte”, aclara esta especialista.

Pero el empeño de esta bióloga en seguir estudiando las plantas la llevó al Centro Nacional de Biotecnología (CNB), donde hizo una tesis sobre hormonas vegetales que regulan respuestas de estrés. Posteriormente, realizó varias estancias postdoctorales en París y en Gante (Bélgica), como becaria EMBO, Marie-Curie y FWO.

Por fin, en 2018, regresó a España para unirse al Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP, UPM-INIA), donde actualmente desarrolla su proyecto de investigación galardonado, que tiene como objetivo identificar azúcares vegetales que activan las defensas de las plantas y las protegen frente a ciertas enfermedades causadas por bacterias y/o hongos. Estos azúcares podrían usarse como remedios naturales para combatir los efectos devastadores de las plagas en los cultivos. “Mi investigación puede contribuir al desarrollo de plantas más resistentes a enfermedades y, por lo tanto, a una agricultura más productiva, pero también más respetuosa con el medio ambiente”, explica Fernández Calvo.

Ella lo dejó claro en la ceremonia de entrega de los premios L’Oréal-Unesco For Women in Science: “La agricultura representa un 10% al PIB y es el sector menos afectado por la crisis económica. Ahora lo que necesitamos son cultivos que se adapten al cambio climático, porque además podrían garantizar un futuro con comida suficiente para una población creciente”. El día siguiente a la gala, accedió a charlar con diarioabierto.es:

diarioabierto.es: ¿Cómo impactará este premio en su investigación?
Patricia Fernández Calvo: Por el prestigio del premio, le dará una visibilidad importante a mi investigación, ahora que acabo de regresar del extranjero, para poder presentarme a plazas y estabilizarme. Más que por el dinero, valoro este galardón por la visibilidad que da y por el prestigio que tiene.

diarioabierto.es: ¿A qué plazas aspira usted?
P.F.C.: Como casi todos los que somos investigadores postdoctorales, me gustaría ser group leader, es decir, dirigir un pequeño laboratorio para poder continuar mi propia línea de  investigación de forma realmente independiente.

diarioabierto.es: Existen más de 1.000 plaguicidas diferentes cuyo impacto sobre el medioambiente se sabe que es negativo para los seres vivos. ¿Su investigación está dirigida a acabar con su uso o a desarrollar una alternativa menos dañina?
P.F.C.: Acabar con los plaguicidas es muy difícil, dado que están muy integrados en el sistema, en el sentido de que todos los agricultores los usan y hacerles  cambiar de chip será complicado. Además, son moléculas muy potentes, mientras que todo lo que desarrollemos a partir de moléculas naturales, que ya están en las plantas, seguramente ofrecerá menos protección, si bien tienen la ventaja de ser naturales, de forma que su permanencia en al medio será mucho menor y serán menos dañinas tanto para el medio ambiente como para la salud humana. Se ha demostrado que muchos de los plaguicidas que se aplican a los cultivos acaban acumulados en el hígado, por ejemplo, y en otros tejidos, tanto de seres humanos como de animales, claro. La idea es desarrollar compuestos naturales que puedan sustituir progresivamente a los insecticidas y/o plaguicidas sintéticos.

diarioabierto.es: La catástrofe medioambiental que sufre el Mar Menor ¿está  vinculada con el mal uso de insecticidas plaguicidas químicos?
P.F.C.: En parte sí, aunque lo que ha ocurrido allí está más vinculado a la fertilización de los suelos. Los sobrantes de los fertilizantes que se usan comúnmente se lixivian, se mezclan con las aguas de escorrentía, de riego, que llegan hasta al Mar Menor. Eso hace que cada vez lleguen más nutrientes, lo que culmina en un proceso de eutrofización: empiezan a crecer todo tipo de algas, lo que resta oxígeno al agua y provoca que los peces mueran.

diarioabierto.es: Por tanto, su investigación podría servir para solucionar ese problema o al menos para prevenir que ocurra en otras zonas…
P.F.C.: En parte sí, claro, porque eliminaríamos al menos la parte del impacto negativo de los pesticidas químicos, que no llegarían a los sistemas acuíferos, otro gran problema, pues acaban en los sistemas fluviales, las aguas de riego e incluso en las que bebemos. Pero quiero dejar claro que mi investigación no acabará con el problema del Mar Menor, aunque pueda ser una pequeña parte de la solución. En definitiva, utilizar biopesticidas de origen vegetal serviría en parte como prevención.

diarioabierto.es: Su investigación se centra en la identificación de azúcares vegetales que, como remedios naturales, activan las defensas de las plantas y las protegen frente a enfermedades, evitando las plagas en los cultivos. ¿Está creando usted semillas transgénicas?
P.F.C.: En parte, sí. A veces tenemos que crear semillas transgénicas porque producir en grandes cantidades esos azúcares, que es lo que nos interesa, dependerá de que activemos los genes que llevan a incrementar esa producción. Este es un centro de biotecnología y, por lo tanto, utilizamos transgénicos a diario. Recientemente hemos incorporado una nueva tecnología de edición génica, el crispr, que nos permite ir mucho más al detalle.

Nosotros utilizamos los transgénicos como un medio para estudiar los procesos que queremos identificar. Es muy probable que una vez que identifiquemos esos procesos no necesitemos el transgénico, o sí.

diarioabierto.es: Como experta, ¿qué opina la queja de los agricultores referidas a las semillas transgénicas, pues se ven obligados a comprar cada año nuevas semillas, cuando antes las recolectaban de sus propias cosechas?
P.F.C.: En efecto, se quejan de que las semillas no germinan en la siguiente generación, algo que ya pasaba, desde los años 50, con los híbridos estériles —por ejemplo, de maíz, cebada…—, dado que a las compañías que los producen les interesa que para la siguiente generación se los vuelvan a comprar. A pesar del incremento de su mala reputación, personalmente estoy a favor de los transgénicos, pues son una herramienta excelente para identificar procesos naturales, y porque tú y yo somos transgénicas también, pues en nuestro genoma tenemos integrados genes procedentes de virus, de bacterias, etc., que los humanos hemos ido integrando a lo largo de nuestra historia evolutiva. La insulina se produce de forma transgénica y nadie se queja de ello, menos aún los diabéticos. Además, cuando se comercializa un alimento transgénico pasa unos controles excepcionales.

Y las semillas transgénicas pueden ser más resistentes a las plagas, las sequías… Su riesgo potencial derivaría de que pudieran extenderse de un campo a otro de manera incontrolada, fertilizándose de manera cruzada con otras plantas aledañas, lo que es muy improbable, precisamente, porque son estériles.

diarioabierto.es: ¿Podrían los transgénicos acabar con el hambre en países que sufren más el cambio climático, como los de África?
P.F.C.: La ventaja de los transgénicos es que te permiten desarrollar plantas diseñadas a la carta, por ejemplo, plantas que sean más resistentes a la falta de agua o al incremento de temperatura. Yo creo que los transgénicos serán una pieza indispensable para la alimentación del futuro, pues nos permitirán enfrentar los desafíos del cambio climático.

diarioabierto.es: Y el resultado de su investigación ¿servirá para que los agricultores puedan afrontar mejor los problemas derivados del cambio climático?
P.F.C.: Por supuesto. Por ejemplo, una de sus consecuencias es el aumento de la temperatura, que provocará el incremento de hongos, lo que impactará directamente en la agricultura. Si tenemos cultivos mejor equipados para defenderse, podremos afrontarlo mejor. Nuestra investigación es fundamental para enfrentar los desafíos del cambio climático.

Otra consecuencia del calentamiento global será la desertificación, cuestión que están abordando otros grupos de investigación, centrándose en la optimización de los recursos hídricos en plantas, etc.

diarioabierto.es: ¿Su investigación servirá tanto para prevenir como para curar?
P.F.C.: Sí, en la parte de prevención, y mediante transgénesis, la planta produciría más azúcar defensor para tener su sistema inmune activo, por si es atacada por el hongo, y así no sufrir la enfermedad. Y si la planta llega a enfermar, que es en lo que está más centrada nuestra investigación, podríamos utilizar un plaguicida natural derivado del azúcar para curarla.

 

Más información
⇒ Perfiles de las investigadoras premiadas dentro del programa L’Oréal-Unesco For Women In Science 2019
Datos clave del programa L’Oréal-UNESCO For Women in Science
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