Un destino exótico e histórico

17/03/2020

Carmela Díaz.

Con un nombre evocador, Samarcanda es una ciudad vinculada a grandes personajes de la historia como Alejandro Magno, Gengis Kan, Tamerlán, el español Ruy González de Clavijo o Marco Polo. Este oasis en el borde oriental del desierto de Kyzylkum ha tenido comerciantes, soldados, poetas y peregrinos durante casi tres milenios.

El rincón mágico. En nuestros días Samarcanda fusiona una ciudad moderna con la urbe que sedujo a conquistadores y exploradores, la que alberga una de las plazas más bellas de Asia. Por eso hay que llegar cuanto antes a Registán para descubrir todo lo que puede ofrecer. Esta plaza es un gigantesco escenario con bellísimas construcciones dedicadas a la cultura que se remontan al año 1420. El espectáculo visual es incomparable: mosaicos celestes de mayólica, cúpulas coloridas y brillantes, alabastros tallados, columnas con grabados, minaretes o las dos madrazas más antiguas y mejor conservadas del mundo. La de la izquierda está decorada con infinitas estrellas. En la madraza central hay un agradable patio ajardinado y una mezquita decorada en azul y oro. Los antiguos dormitorios y algunos espacios libres están invadidos por talleres de lo más diverso, desde escritura a instrumentos musicales, así como tiendas de recuerdos y artesanías, entre las que destacan sus alfombras y cerámicas, vestidos y pañuelos de seda, antiguos bordados y bellos grabados, algunos pintados con café, que muestran las caravanas de la Ruta de la Seda con Marco Polo.

Otras joyas cercanas. La siguiente visita tiene nombre de mujer: Bibi Khanum fue la esposa favorita de Tamerlán. Sorprendió a su esposo con una gran mezquita en la que trabajaron los mejores artesanos y en la que emplearon incluso zafiros y turquesas. Se dice que para su construcción participaron más de noventa elefantes que transportaron bloques de mármol blanco de la India hasta Samarcanda; el portal de entrada mide 38 metros de altura y una de las cúpulas más de 40, lo que la convierte en una de las mayores de Asia Central.

El mercado. ¡Siob Bazaar es enorme! Los puestos de frutas, verduras y especias son especialmente olorosos y coloristas. Llama la atención el gran espacio que se dedica a la venta de halva, un dulce típico de la ciudad.

Los mausoleos. Uno de los lugares más emocionantes es Shah-i-Zinda, una avenida de mausoleos (hay unos veinte) que contiene algunos de los mosaicos más ricos y vistosos del mundo musulmán. El resultado es una fascinante referencia cruzada de varios estilos arquitectónicos, métodos y artesanía decorativa. Al final del camino, el complejo se abre hacia el cementerio principal de Samarcanda. La tumba más hermosa es el mausoleo Shodi Mulk Oko, lugar de descanso de una hermana y sobrina de Tamerlán; en él se puede apreciar el exquisito trabajo de mayólica y terracota con un minúsculo espacio entre las baldosas, una artesanía muy minuciosa. Estas obras muestran una gran riqueza creativa, ya que ningún mausoleo es igual a otro. Otra visita imperdible es Gur-e Amir, el mausoleo del conquistador Tamerlán, también conocido como Timur, quien dio máximo esplendor a la ciudad. Los azulejos y la cúpula son particularmente hermosos. Al interior del mausoleo se accede a través de una galería oriental. Las baldosas hexagonales de ónix dan a las paredes inferiores un translúcido verdoso, coronado por inscripciones coránicas talladas en mármol y pintadas en jaspe. Si se entra después del anochecer, la cámara central brilla cuando la luz parpadea desde la araña de cristal que cuelga debajo de la cúpula.

Gastronomía. El plato tradicional del país es el plov del que hay hasta sesenta variedades. Se cocina con carne de cordero mezclada con arroz y acompañada de cebolla, zanahoria, pasas y especias como el comino y el cilantro. También son frecuentes en cualquier comida los shashlik, pinchos de carne de cordero, ternera, pollo o hígado de ave, a menudo servidos con cebolla cruda y las samsá, unas empanadillas cocidas en horno de barro con diferentes rellenos de carne picada con cebolla, calabaza, patatas o verduras.

Dónde dormir. Aunque en Samarcanda hay infinidad de hoteles de todas las categorías, el Centro Europeo de Eco y Agro Tourim (ECEAT) propone apoyar el turismo rural basado en la comunidad. Ayuda a reducir la pobreza, genera empleo, preserva las culturas locales y el medio ambiente.

Más información:

http://uzbekembassy.es/index.php/es/turismo-a-uzbekistan

https://www.centralasia-travel.com/sp/countries/uzbekistan/places

http://www.eceat.org/

 

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