Uno de los destinos invernales más bonitos del mundo

04/12/2020

Carmela Díaz.

La llegada del invierno convierte a Suiza en la idílica imagen que todos tenemos de este país. Las primeras nieves comienzan a cubrir las montañas, las estaciones de esquí se preparan para acoger a los amantes de los deportes de invierno y las ciudades ultiman la inauguración de los mercadillos navideños. Muy pronto podremos viajar de nuevo por Europa, así que os presentamos diversas propuestas a lo largo de todo el país. ¡Y para todos los gustos!

Paseo con raquetas, baño caliente y fondue. El plan comienza en Göschenen con un paseo por el bosque con raquetas de nieve disfrutando de la belleza del paisaje y del silencio solo interrumpido por el crujir de la nieve. Para reponerse del ejercicio, nada mejor que sumergirse en una tina de madera con agua caliente para tomar la primera copa bajo el cielo estrellado y con vistas al glaciar Damma. Se completa la experiencia, como suele ser habitual en este país, con una buena fondue de queso en un establo alpino.

Deslizarse en trineo por la pista más larga de Europa. La pista para trineos Big Pintenfritz es una de las más largas de Europa con sus once kilómetros de recorrido y salva un desnivel de 1.350 metros. Aunque es bastante rápida, vale la pena frenar de vez en cuando para disfrutar de las preciosas vistas del Eiger, el bosque nevado y con un poco de suerte, los ciervos en la linde del bosque. Los trineos se pueden alquilar en Grindelwald o en la estación de montaña First.

Dormir en una cueva de 120 millones de años. Hölloch es el sistema de cuevas más grande del continente. No importa si hay una tormenta de invierno o si la luna brilla, aquí debajo se entra en otro mundo a una temperatura constante de unos seis grados. En el eterno silencio del inframundo, lejos de la civilización, se pueden apreciar las inmensas dimensiones de esta gigantesca cueva con más de 200 kilómetros explorados. En las profundidades de Hölloch se aprecian estalactitas, formaciones rocosas de millones de años. Pasarás la noche en un vivac confortablemente equipado.

Paseo invernal con huskies, lamas o yaks. Si te gustan los animales, no olvidarás la experiencia con los huskies, cariñosos, obedientes y con unos preciosos ojos azules. Durante una o dos horas, el musher profesional muestra a los visitantes cómo conducir un trineo. Después de que los perros y los visitantes se hayan olfateado lo suficiente, los animales salen a pasear y se disfruta un momento único en el que se descubre la velocidad, la fuerza y la resistencia de los perros de trineo viajando como conductor o pasajero. Otra opción menos conocida es hacer el paseo con llamas que son tan suaves como un peluche, para disfrutar de un paseo inolvidable por los bosques y prados nevados de Brienz. Es obligatoria la parada para degustar una deliciosa fondue alrededor del fuego. Si se busca una experiencia aún más excitante y sentirse casi como en el Himalaya, se puede hacer una travesía acompañados de yaks.

Bucear bajo el hielo. Bajo la superficie helada del lago Lioson se puede disfrutar de un espectáculo realmente mágico. El lago domina Les Mosses y es una joya entre los lagos alpinos. En invierno queda cubierto de hielo y nieve. Los visitantes podrán sumergirse debajo del hielo, para bucear con el acompañamiento y la instrucción de expertos. El agua es cristalina y los buceadores podrán admirar el prodigioso juego de luces del mundo helado. Descubrirán burbujas de hielo e incluso podrán nadar rodeados de peces. Y, al terminar la estimulante aventura acuática, se recuperan fuerzas en Lac Lioson, un restaurante típico que merece la pena visitar.

Excursión para los más sibaritas. Esta propuesta lleva el nombre de Camino de los sentidos. Es una ruta de senderismo culinario que atraviesa el bosque y caminos invernales por las montañas de los alrededores de Flims. El camino se divide en tres etapas, de un restaurante a otro, y en cada ubicación se puede disfrutar de un menú para ir descubriendo las especialidades más típicas de la región. Desayuno con bündnerfleisch, salsiz, queso de montaña y peras; almuerzo de capuns, raviolis de pera, sopa de cebada con salchicha de la casa y gulash de ternera con polenta; merienda de bündner nussorte en vaso y café. Durante el camino, los excursionistas disfrutarán de idílicos paisajes nevados y de las magníficas vistas de la Garganta del Rin y descubrirán todos los secretos sobre la cocina grisona.

Más información en www.myswitzerland.com/es-es

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