Los mercados ya descuentan que el PP llevará a cabo las reformas pendientes

17/10/2011

Salvador Arancibia. “Los mercados consideran que el nuevo gobierno que salga de las elecciones va a hacer las reformas necesarias” y eso significa un “factor político” que juega a favor de España frente a Italia y que se muestra en la menor prima de riesgo de la deuda española. Es lo que piensa Luis de Guindos, una de las personas mejor colocadas para ocupar un puesto en el futuro gobierno del PP.

“La bolsa española se está comportando mejor que el resto de los mercados europeos”, ha afirmado el ex secretario de estado de Economía con José María Aznar y eso se debe, en su opinión, a que los mercados “avanzan los efectos de las medidas” que el nuevo ejecutivo tomará en los primeros meses de mandato. De Guindos  lo tiene claro: “los mercados descartan ya una victoria del Partido Popular”.

Aunque ha querido guardar una apariencia de neutralidad política, y ha eludido cualquier referencia a su posible futuro político, quien fue uno de los altos cargos bajo la vicepresidencia económica de Rodrigo Rato no ha dudado en apuntar a una pronta victoria de Mariano Rajoy a la luz de las encuestas que se publican y, sobre todo, de la reacción de los mercados que confiarían más en estos momentos en que un nuevo gobierno de ese signo pondría en marcha las reformas necesarias.

De Guindos las ha cifrado en una reforma laboral que se centre sobre todo en la negociación colectiva y que de primacía al convenio de empresa sobre cualquier otro y que ha apostado por la puesta en marcha de un nuevo contrato único, en línea con lo preconizado por un centenar de economistas  que lo propusieron hace meses y que la patronal CEOE vería con buenos ojos ya que implicaría una disminución sensible de la indemnización por despido.

Junto a la reforma laboral propuso que se termine la reestructuración de las entidades de crédito, que se profundice en la liberalización de los horarios comerciales, en línea con lo hecho por la Comunidad de Madrid, aunque reconociendo que las condiciones de cada territorio son distintas y que es mejor “convencer que obligar por ley” y una reforma de la ley de alquileres.

Además, ha pedido que se reforme el funcionamiento de los organismos reguladores. No ha concretado a este respecto pero todo indica que el PP es partidario de unir al menos la actual Comisión Nacional de la Energía con la de las Telecomunicaciones para, entre otras cosas, conseguir desalojar de la presidencia de estas dos comisiones a sus actuales responsables que han sido nombrados sin ningún tipo de consenso entre el Gobierno y la oposición.

Luis de Guindos recalcó que el nuevo Gobierno tiene que reafirmar su compromiso de terminar 2012 con un déficit público del 4,4% y que eso implicará nuevos esfuerzos ya que todos los expertos empiezan a pronosticar que 2011 se terminará sin alcanzar el déficit previsto del 6% y que será bastante superior. No ha dado una cifra pero es probable que 2011 termine con un 7% o algo más.

Va a haber una desviación en el déficit de las Comunidades Autónomas, que podría ser de medio punto o algo más respecto al previsto;  el Estado es probable que termine su ejercicio con una cifra inferior a la que se había comprometido, aunque los ingresos fiscales siguen cayendo. El problema, para De Guindos, está en las cuentas conjuntas de la Seguridad Social y el INEM. La previsión es que cierre 2011 con un superávit de cuatro décimas pero es muy probable, a la luz de la evolución de estos meses, que se vaya a un déficit de medio punto o algo más incluso.

“El problema es que no hay ingresos”, afirmó el ex secretario de estado de Economía. “El IVA cae porque no hay consumo; el impuesto de sociedades porque descienden los beneficios; el IRPF porque no hay rentas privadas al aumentar el desempleo, y las cotizaciones a la Seguridad Social porque no se crea empleo”. Con este panorama es muy difícil, señaló, alcanzar los objetivos de déficit que es, en su opinión, el objetivo esencial para el Gobierno.

Junto a la austeridad presupuestaria De Guindos dijo que era necesario poner en marcha medidas que auguraran un crecimiento futuro, las reformas citadas anteriormente, de forma que se recuperara la confianza interna y externa y eso permitiera terminar con el segundo problema de la economía española: el que el BCE sea el único que está prestando recursos a España. Para De Guindos es imprescindible que los mercados financieros se vuelvan  a abrir a la economía española y que las grandes empresas y las entidades financieras puedan volver a acceder al crédito internacional en condicionas razonables de financiación.

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