Electromovilidad: avanzamos, pero hay que acelerar

04/06/2024

David Vallespin, CEO de Eranovum.

La electromovilidad no es un capricho. Es una solución real a la necesidad de descarbonizar la movilidad y el transporte en Europa y una alternativa a la dependencia de España y Europa de combustibles fósiles importados del extranjero. Es una tecnología que promete devolvernos la soberanía energética que perdimos hace más de 150 años, y también un mercado que puede poner a España a la vanguardia en todos los niveles: desde la producción de energías renovables hasta la industria del automóvil y de la electrónica de potencia, pasando por el sector de los servicios.

Además, la legislación europea determina que, para frenar el cambio climático, la Unión Europea deberá reducir sus emisiones al menos en un 55% antes de 2030. Y para ello, se ha aprobado un paquete de medidas que marcan el camino a los estados. Impulsar el vehículo eléctrico y desarrollar las infraestructuras necesarias para conseguir su implantación masiva es una de esas medidas. En el caso de España, se han establecido unos hitos que sería necesario ir consiguiendo año a año para alcanzar los objetivos de descarbonización marcados por la UE en la fecha prevista, y para este año 2024 deberíamos contar con 64.000 puntos de recarga de vehículo eléctrico de acceso público.

David Vallespin

Sin embargo, según el Barómetro de la Electromovilidad elaborado por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) correspondiente al primer trimestre, la cifra real actual se queda en los 32.422. Es decir, justo a mitad de camino. Es cierto que nos quedan otros tres trimestres para terminar 2024, y que los datos apuntan a un avance del 10% respecto al trimestre anterior, con 3.121 nuevos puntos de recarga. Pero no es suficiente.

Si atendemos al Indicador Global de Electromovilidad, que valora la penetración de los vehículos electrificados y la instalación de infraestructuras de recarga de acceso público en la UE 27, España recibe una puntuación de 14,7 sobre 100 (+0,6 respecto al trimestre anterior), situándose la media europea en 28,4, prácticamente el doble. Sería pretencioso querer alcanzar a los dos países que lideran la clasificación, Noruega con un 100,8 y Países Bajos con un 72,8. Pero también nos quedamos lejos de nuestros vecinos Francia (35,2) y Portugal (30,2), y tan sólo superamos a Italia, Hungría y la República Checa. Es decir, seguimos a la cola en términos netos y de crecimiento respecto a los países líderes de la electromovilidad en Europa.

Si nos fijamos en el Indicador de Infraestructura de Recarga, la situación es similar: España obtiene 7,6 puntos sobre 100 (+0,9 respecto al trimestre anterior), se queda la tercera por la cola, duplicada por la media europea de 15,9, y con Países Bajos y Noruega con notas de 75,9 y 63,6, respectivamente. Por tanto, vemos que queda mucho por hacer, aunque la mejora en términos de infraestructura de recarga es ligeramente superior a los avances en términos globales. Y esto se debe al esfuerzo importante que están realizando las empresas de infraestructura de recarga, y que está incentivando el desarrollo en el mercado.

Sin embargo, sería necesario adoptar algunas medidas para que España pueda dar un salto cuantitativo y cualitativo y ponerse a la altura de otros países. Por ejemplo, aportar más competencia a la venta de vehículos eléctricos, con una bajada de precios que los haga equiparables a los de combustión, más asequibles para el bolsillo de cualquier ciudadano. Y ayudas directas e incentivos eficaces tanto para compradores de vehículos eléctricos como para desarrolladores de infraestructura. 

Impulsar la carga rápida

Por otro lado, que la infraestructura de recarga esté dotada de potencias elevadas que permitan cargar el vehículo eléctrico en menor tiempo y poder utilizarlo de forma generalizada es esencial para su despliegue. De otro modo, su uso siempre será residual y quedará circunscrito a las ciudades, pero no podrá ser considerado un medio de transporte adecuado y cómodo para moverse en desplazamientos más largos entre territorios.

Pero según el Barómetro de ANFAC, de los 32.422 puntos de recarga de acceso público operativos en la actualidad, sólo el 25% tiene una potencia superior a 22 kW. Y si nos centramos en el rango entre 50 y 150 kW, el porcentaje desciende al 14,6%. Por tanto, es esencial que todos los agentes del sector impulsemos la carga rápida para que nuestro sector avance al ritmo necesario para equipararnos con Europa. En nuestro caso, de nuestros 640 puntos de recarga operativos en la actualidad, el 42% es de carga rápida, con potencias entre 50 y 150 kW, casi triplicando la media del país, y apostamos por fabricantes españoles líderes en el sector de la electrónica de potencia.

Agilizar la operativa

Otro de los grandes problemas del sector es la cantidad de puntos de recarga que existen instalados pero no operativos, ya sea por avería o porque están a la espera de ser conectados a la red de distribución eléctrica. Este informe los cifra en 8.645, es decir, un 21% de la infraestructura de recarga de acceso público instalada.

Para resolver este problema y recortar los tiempos de puesta en marcha de la infraestructura sería deseable que existiera mayor visibilidad y transparencia por parte de las empresas distribuidoras en el proceso de puesta de conexión, y también más agilidad por parte de las autoridades autonómicas a la hora de legalizar expedientes.  Es una pena que por burocracia estemos avanzando por una carretera secundaria cuando deberíamos ir por una autopista, todos a una, para poder acelerar.

¿Te ha parecido interesante?

(Sin votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.