El Gobierno irá de boda

22/05/2012

Carmen Duerto.

El chupinazo de San Fermín, parece que es el cohete para firmar bodas. La eligió Telma Ortíz, aunque luego se casara hace unos días de tapadillo, en secreto y con lo que llevaba escondido en el bolso. También parece ser que es una fecha que les ronda a Iker Casillas y a Sara Carbonero. Otra boda de portada de revista para el 7 de julio será la de Cristina Comenge, la hija de Mari Luz Barreiros, viuda de Polanco.

A Telma Ortiz le salió la fecha rana pero Gema Ruiz parece que la mantiene. Si la primera, con Francisco Álvarez Cascos, no la considera una verdadera boda, la que llevará a cabo con el abogado de Bankia, Juan Díaz Alonso, sí que es “La Boda” y la primera para el novio.

Cuando Gema se casa con Álvarez Cascos, lo hace también con el vicepresidente primero del primer Gobierno de José María Aznar. El segundo hombre con más poder en España en esos momentos. Ella estaba prometida con un piloto –guapo y apuesto- pero se cruzó por el camino el político asturiano y la joven estudiante de derecho, se lió la manta a la cabeza y se fue de casa. Cascos, hombre pasional de los que se enamoran y se casan, fue a por ella a Córdoba y meses después celebraban boda por la noche y por lo civil en El Alcázar de los Reyes Cristianos cordobeses, con el entonces presidente, José María Aznar y su mujer, de testigos de boda. Lo mismo que podría repetirse en este segundo enlace, ya que Viri, la esposa de Mariano Rajoy, es una de las mejores amigas de Gema.

Ese 19 de octubre a las ocho de la noche, la novia con su vestido blanco de media cola hacia el paseíllo por delante de todo el gobierno, eso incluía a Javier Arenas, Trillo, Esperanza Aguirre y Rodrigo Rato – antes ministro y ahora ex jefe del novio en Bankia-. Ese overbooking de políticos gobernantes volverá a repetirse el 7 de julio porque Gema, curiosamente, se vuelve a casar con el PP en el poder. En aquella boda hubo 400 invitados y en esta seguro, que muchos más. Las que no faltaran serán sus amigas de pandilla; Paloma Segrelles, Paloma Cuevas, Cristina Yanes o Patricia Cerezo. Aunque ellas no sepan dónde es la celebración, sí que tienen reservada la fecha. Como bien decía Paloma Segrelles; “como todas mis amigas salen en el Hola, nunca cuentan nada para que no se filtre la exclusiva”.

Evidentemente la boda no será en Córdoba pero sí en la Comunidad de Castilla y León. Esta semana la revista Diez Minutos aseguraba que podría ser la finca Soto de Mozanaque que Blanca Suelves alquila en Algete, en las afueras de Madrid. Sin embargo, jamás pidió presupuesto allí porque nunca lo contempló como lugar para su boda. Y más teniendo un novio con campo y raíces castellanas en Ávila y en su PP.

Aunque la pareja vivan juntos desde hace tiempo y hayan puesto fecha de boda en varias ocasiones, lo cierto es que esta parece la definitiva porque el jueves, sin ir más lejos, Díaz Alonso se probaba el chaqué clásico hecho a medida en Scalpers de la calle Velázquez de Madrid. La casualidad quiso que yo entrara a ver las cabezas de rinocerontes del artista Demo que decoran la tienda, cuando el novio se probaba el traje encargado. Las cosas como son, Gema, desde aquí te lo digo; no le quedaba nada mal.

Juan Díaz Alonso, está soltero, es abogado, trabaja en Bankia y es cuatro años más joven que Gema. Vive con su novia y los dos hijos; Alfonso e Íñigo Cascos Ruiz, que ella aporta a la pareja. Se conocieron en un avión y desde entonces, son tan felices que se casan por la Iglesia y como dicen los católicos como Gema; “como Dios manda”, que para eso ella es creyente. Ya se sabe que no es lo mismo, como le sucedió en su boda con Álvarez Cascos, que te case Rafael Merino, aunque sea alcalde de Córdoba y del PP, que un cura y si es amigo de la familia pues mucho mejor.

Sobre el traje de la novia, si el primero tuvo media cola, es seguro que para esta ocasión, será de cola entera y larga. No hay duda que Gema lo ha encargado con mucha ilusión a una persona que la suele vestir y no es “Alba del Brillante” pero sí de una persona a la que ella suele corresponderle acudiendo a sus desfiles. Pronovias y Rosa Clará se han ofrecido encantados a vestirla, pero la novia quiere desmarcarse de las cesiones a cambio de publicidad porque ya la tiene garantizada. Su boda será ampliamente divulgada en Hola, que para eso ella trabaja por las tardes en esa revista y aunque ese día tenga una gran competencia con Iker Casillas y Cristina Comenge. Gracias a Dios, las tres son bodas que aunque se solapen en fechas cuentan con invitados especializados en tres áreas que no son competencia. La de Casillas en deportes. La de Comenge en empresarios; Polanco, Koplowitz, Albertos y hasta Botín y la de Gema Ruiz en políticos.

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