Segunda carta a mis nietos. La sanidad

17/12/2012

Rodolfo Serrano.

Cuando estáis malitos, vuestros papás os llevan al médico. A veces, incluso habéis estado en el Hospital. Son esos sitios donde hay muchos médicos y mucha gente con bata blanca. Y no os dejan moveros de la cama. Y os ponen inyecciones y miran vuestra garganta con una tira que luego os regalan.

Los hospitales y los consultorios son nuestros. Los construyen con el dinero que pagamos entre todos. Cuando os compramos un juguete, una chuche o unos zapatos, una parte del dinero que pagamos lo guardan y, luego, construyen esos hospitales. También, cuando vuestros padres cobran el sueldo por trabajar, les quitan un poco de dinero para pagar esos centros, hacer las carreteras, arreglar las calles o poner juegos en los parques.

Como veis todo se hace con el dinero que pagamos al hacer cualquier cosa. Eso está muy bien. Por eso, cuando dicen que los hospitales son gratis, y los médicos gratis y las medicinas gratis, no dicen la verdad. Porque todo eso lo pagamos con el dinero que nos guardan al pagar cualquier cosas que compramos o disfrutamos. Por ejemplo, el piso en que vivis. También vuestros papás pagan todos los años un dinero por él, que luego sirve para que Madrid sea más bonito y más cómodo para vivir.

O sea, que nada es gratis. Unos pagan más y otros menos (o así debería de ser) según el dinero que tiene cada uno. Hay gente muy pobre que no tiene nada. Y su parte se lo pagamos entre todos. Eso se llama solidaridad.

Ahora habréis visto que mucha gente de bata blanca sale a la calle con carteles. Es que no están de acuerdo con lo que quieren hacer: Ahora quieren que paguemos por ir al hospital, por tomar una ambulancia o por ir a la farmacia a comprar medicinas. Y eso sería como pagarlo dos veces. Es como si a tus papás o a tus abuelos, cuando compran una chuche, quisieran cobrarle otra vez, cuando vais a comeros la chuche.

Nosotros no podemos estar de acuerdo con esas cosas. Porque creemos que la sanidad, que el médico nos cure, es un derecho. Es decir que nos deben atender a todos, como hasta ahora se ha hecho. Y nos deben atender bien. Pagamos para eso, como ya os he dicho, al comprar el pan, vuestros vestidos o al cobrar nuestro sueldo.

Incluso, tengo que deciros que como decían que no había suficiente dinero para atender a esas cosas, hace muy poco nos subieron la parte que hemos de pagar todos para poder atenderlas. Así que ahora pagamos más y, además, nos quieren cobrar otra vez.

Bueno. Ya os seguiré contando. Os pongo otra poesía que hizo una vez un poeta que se llamaba José Agustín Goytisolo, sobre un lobito que era bueno:

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.

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