La próxima reunión del BCE será el 11 de junio
El mercado inmobiliario se juega en junio algo más que el precio de las hipotecas
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La próxima reunión del Banco Central Europeo (BCE), prevista para el 11 de junio, volverá a poner a prueba al mercado inmobiliario europeo. Después de casi dos años en los que los tipos de interés han redefinido el acceso a la vivienda, la evolución de la política monetaria continúa, junto con la disparidad entre oferta y demanda, marcando el ritmo de las compraventas, las hipotecas y la capacidad de compra de miles de hogares.
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Aunque el mercado residencial español ha resistido mejor de lo esperado durante los últimos ejercicios, el contexto actual es muy distinto al de hace apenas tres años. La demanda sigue activa, especialmente en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, pero el comprador ha cambiado. Hoy analiza más, compara más y depende mucho más de su capacidad real de financiación.
La inflación, la desaceleración económica europea y la incertidumbre internacional siguen condicionando las decisiones del BCE. Y, con ellas, también las del mercado inmobiliario. “El mercado sigue funcionando, pero ha entrado en una etapa mucho más racional. El comprador ya no toma decisiones impulsivas y cualquier variación en el coste de financiación tiene un impacto inmediato sobre la demanda”, explica Joan Balasch, director de hipotecas de Housfy.
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El impacto sería inmediato sobre el crédito. Las hipotecas variables volverían a encarecerse y las fijas podrían registrar nuevas subidas, aunque más moderadas. Parte de ese escenario, de hecho, ya está siendo descontado por el mercado. El Euribor encadena varios meses al alza pese a que el BCE lleva prácticamente un año sin mover tipos.
Para el sector inmobiliario, esto se traduciría en un mercado todavía más selectivo: compradores con mayor cautela, más dificultades de acceso a financiación, y operaciones que requerirán más negociación entre ambas partes. “El acceso al crédito se ha convertido en el gran filtro del mercado inmobiliario. La demanda existe, pero no todos los compradores tienen hoy capacidad financiera suficiente para asumir determinadas operaciones”, apunta Joan Balasch.
Aun así, desde Housfy no prevén una caída brusca de precios. El motivo sigue siendo el mismo que viene sosteniendo el mercado en los últimos años y es la falta de oferta. “España sigue teniendo un problema estructural de vivienda disponible, especialmente en determinadas zonas urbanas. Mientras exista ese desequilibrio entre oferta y demanda, es difícil pensar en ajustes profundos de precios”, añade el director de hipotecas de Housfy.
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Aunque el mercado residencial español ha resistido mejor de lo esperado durante los últimos ejercicios, el contexto actual es muy distinto al de hace apenas tres años. La demanda sigue activa, especialmente en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, pero el comprador ha cambiado. Hoy analiza más, compara más y depende mucho más de su capacidad real de financiación.
La inflación, la desaceleración económica europea y la incertidumbre internacional siguen condicionando las decisiones del BCE. Y, con ellas, también las del mercado inmobiliario. “El mercado sigue funcionando, pero ha entrado en una etapa mucho más racional. El comprador ya no toma decisiones impulsivas y cualquier variación en el coste de financiación tiene un impacto inmediato sobre la demanda”, explica Joan Balasch, director de hipotecas de Housfy.
Si suben los tipos habrá menos operaciones y compradores más prudentes
En caso de que el BCE opte por una nueva subida de tipos, el mensaje sería claro y es que la inflación continúa siendo la principal preocupación del organismo europeo, incluso a costa de enfriar parcialmente la economía. [caption id="attachment_699609" align="alignnone" width="575"]
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El impacto sería inmediato sobre el crédito. Las hipotecas variables volverían a encarecerse y las fijas podrían registrar nuevas subidas, aunque más moderadas. Parte de ese escenario, de hecho, ya está siendo descontado por el mercado. El Euribor encadena varios meses al alza pese a que el BCE lleva prácticamente un año sin mover tipos.
Para el sector inmobiliario, esto se traduciría en un mercado todavía más selectivo: compradores con mayor cautela, más dificultades de acceso a financiación, y operaciones que requerirán más negociación entre ambas partes. “El acceso al crédito se ha convertido en el gran filtro del mercado inmobiliario. La demanda existe, pero no todos los compradores tienen hoy capacidad financiera suficiente para asumir determinadas operaciones”, apunta Joan Balasch.
Aun así, desde Housfy no prevén una caída brusca de precios. El motivo sigue siendo el mismo que viene sosteniendo el mercado en los últimos años y es la falta de oferta. “España sigue teniendo un problema estructural de vivienda disponible, especialmente en determinadas zonas urbanas. Mientras exista ese desequilibrio entre oferta y demanda, es difícil pensar en ajustes profundos de precios”, añade el director de hipotecas de Housfy.





