Acoso a las empresas y al empleo

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Los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) de este primer trimestre de 2026, que muestran el mayor descenso de la ocupación desde 2013 con la excepción de 2020, el año de la pandemia, -disminuyó en 170.300 personas y el número de parados subió este trimestre en 231.500 personas- más que fruto de una tendencia estacional apuntan a un enfriamiento de la economía y a una recesión más permanente en nuestro mercado de trabajo derivada tanto de la subida de los costes laborales como del deterioro de la actividad empresarial, agravados por la guerra de Irán y la falta de Presupuestos del Estado. La última Encuesta Trimestral de Coste Laboral muestra que en el cuarto trimestre de 2025 el coste laboral por trabajador y mes aceleró su tasa interanual hasta el 3,8%, por encima de la inflación. Y dentro del coste laboral, el coste salarial aumentó un 3,6%, mientras que los otros costes subieron significativamente hasta el 4,4%, a lo que contribuyó el mayor incremento de las cotizaciones sociales, que crecieron un 4,5%. Mientras que los resultados de la Encuesta a las empresas españolas sobre la evolución de su actividad (EBAE) revelan que, en el primer trimestre de 2026, la evolución de la actividad empresarial muestra señales de moderación. La facturación registra una caída, en línea con el comportamiento estacional habitual de comienzos de año, pero incluso, tras ajustar estos efectos, se observa un ligero retroceso, rompiendo la senda de crecimiento sostenido de trimestres anteriores Una dinámica que el último informe sobre el Panorama Económico y Empresarial de la CEOE apunta que es coherente con otros indicadores de actividad, que apuntan a una desaceleración en los primeros meses del año y se refleja de forma generalizada en la mayoría de los sectores, con descensos algo más intensos que en ejercicios previos. También la inversión experimenta un ligero retroceso, tras siete trimestres consecutivos de expansión, con una caída más acusada en la industria, si bien parcialmente influida por patrones estacionales En la misma línea las ventas totales de las Grandes Empresas, deflactadas y corregidas de variaciones estacionales y de calendario, se incrementaron en febrero un 1,2% respecto al mismo mes del año pasado, tasa que es casi un punto inferior a la de enero. Pérdida de dinamismo que desde la CEOE se explica tanto por la contracción de las exportaciones, como por la moderación de la demanda interna. Las ventas interiores avanzaron un 1,9% en febrero, por debajo del 3,1% registrado el mes anterior. En paralelo, el sector exterior mostró un comportamiento más débil, con una caída de las exportaciones del 1,8%, intensificando el descenso en aproximadamente punto y medio en comparación con enero. Un panorama de decadencia que permite explicar también porque, como refleja la EPA, el empleo privado, es decir el del sector productivo, bajó en 191.400 personas entre enero y marzo, hasta 18.630.500, mientras que el empleo público aumentó en 21.100, llegando 3.662.500, por lo que el déficit fiscal aumentará. Al tiempo que el número de trabajadores por cuenta propia descendió en 68.600 personas y la tasa de paro oficial aumentó 90 centésimas y se situó en el 10,83% duplicando prácticamente la tasa de la Unión Europea. Y para cierre constatar que la EPA no considera activos y, por tanto, no contabiliza como parados a los fijos discontinuos inactivos, más de 860.000, por lo que el paro real no son los 2.708.600 de personas que reconoce la EPA, sino que estaría en el entorno de los 3,7 millones de parados. Todo ello en un contexto en el que España sigue en el vagón de cola de la renta per cápita de Europa. Con más de 12 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión. Que nuestro poder adquisitivo es hoy un 4,7% inferior a la media de la UE y la capacidad de compra de los hogares españoles un 5,6% inferior a la de 2008. Esto es lo que el gobierno entiende por progreso mientras presume de política social.