No funciona
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De repente se transmite la sensación que España “no funciona”. Afloran una serie de servicios que tienen una serie de carencias que les impide que cumplan dignamente su función.
Nos referimos a las comunicaciones que a raíz de varios accidentes se ha descubierto el mal estado de la red viaria por falta de mantenimiento o por el robo de cobre. Durante demasiado tiempo el servicio ha funcionado con parches y de golpe aparecen numerosos puntos con graves deficiencias, bien sea en las vías o por falta de mantenimiento (por no hablar de los retrasos).
Durante años se ha ahorrado en el mantenimiento solucionando los problemas que iban surgiendo con pequeñas chapuzas que permitían su funcionamiento, pero el problema de fondo subsistía.
No hablemos de las escuelas, donde los alumnos de muchos colegios sufren en sus carnes los calores del verano en unas aulas que normalmente superan el número de alumnos por clase, añadiendo que los niños que necesitan una atención especial pocas veces cuentan con profesores de apoyo, por no hablar de algunas instalaciones que hace años que se tenían que jubilar. Punto y aparte merece la situación del profesorado, tanto en materia retributiva (en Catalunya hace veinte años que la Generalitat no ha aumentado la aportación económica de la franja autonómica). Si hasta ahora el voluntarismo del profesorado ha permitido, mal que bien, ir tirando hacia adelante, ha llegado el momento que el profesorado se ha plantado: nada de servicios extraescolares, horas extras, colonias o excursiones…
También los médicos se han rebelado. Prometen cumplir estrictamente con su horario laboral con lo que se agravan las listas de espera, así como las operaciones no urgentes, mientras se potencia la sanidad privada. Se quejan de las guardias de 24 horas e incluso que los ”consejos” que de vez en cuando reciben los médicos de cabecera para que no receten determinados medicamentos y se lo piensen dos veces antes de firmar las bajas laborales…
Y vamos con los problemas de seguridad y la justicia. Hay ciudades que los carteristas parece que tengan barra libre y los ajustes de cuentas entre bandas rivales están al orden del día, aparte de las agresiones sexuales o los robos con armas blancas, alunizajes o robos en domicilios. En numerosos casos la policía los detiene y tras comprobar que los ladrones tienen una gran colección de detenciones, los ponen a disposición de la justicia.
Pero el juez no tiene más remedio en muchos casos que dejarlos en libertad dado que no tienen ninguna condena en firme. Esto no es culpa de los jueces sino de los políticos que son los responsables de elaborar las leyes.
Podríamos poner más ejemplos que transmiten la sensación que en España no funciona nada, pero la culpa de ello está muy repartida, del gobierno actual y de los anteriores que en su día prefirieron hacer obras espectaculares como el AVE y “se olvidaron” de ir adaptando el país a las nuevas situaciones, bien sea con obras de mantenimiento, condiciones laborales o modificaciones legislativas. Pero claro esto no da votos y “el que venga detrás ya se apañará".





