Los juegos y fuegos de Pau Riba

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La discográfica Munster Records tuvo la brillantísima idea de reeditar una de las grandes obras de Pau Riba: “Electroccid Áccid Alquimistic”, hecho del que dimos noticia hace unos meses en  Diario Abierto. En estos días, reaparece una colección de canciones de su primera época que fueron recogidas en el álbum “Joguines d´epoca i capses de mixtos”  (“Juegos de época y cajas de cerillas”). Otra buena idea de Munster , que lo reedita en formato de dos álbumes de vinilo y que nos permite disfrutar de este excepcional álbum del genio catalán nacido en Mallorca. Es una recopilación de rarezas, versiones inéditas y canciones embrionarias, algunas ya conocidas por estar con diferentes tratamientos en otros álbumes del artista, y supone una visión completa y seleccionada de sus grandes creaciones entre 1967 y 1969, su época más puramente psicodélica y folk rock. Comienza con “Taxista” una de las canciones emblemáticas del genio y que estuvo en el álbum “Dioptria” la magna obra del folk rock español. La versión que recoge “Joguines d´epoca …”acude a un tratamiento “Sweet Jane” de Reed que la ennoblece y  la baña de rock elegante. El “Like a Rolling Stone” patrio Las siguientes tres canciones “Aquest carrer més prohibit”, “El mati de Sant Esteve” y “Els morts de l´any 40”, recogen con enorme sensibilidad, los aires folk rock que estaban llegando a España desde los discos de Dylan, Donovan o Michel Polnareff. Después, uno de los mejores temas que se hayan hecho nunca en nuestro país: “Noia de Porcellana”, en esta ocasión con aire bossa nova y ritmo vacilón que la hace ganar frescura frente a la versión de “Dioptria”. Y a continuación otra obra maestra “L´home estátic”, que es el “Like a Rolling Stone” patrio. Con una letra inteligente, mordaz y poética que ya nos descubre a un autor literario excelente. “S´ha mort l´estel del pol” muestra las influencias dylanianas y de la Incredible String Band en los inicios de Pau. “Al matí just a trenc d´alba” es otro soberbio ejemplo de la enorme sensibilidad, ironía y belleza que caracteriza la obra de Pau Riba y que queda reflejada en una recopilación magistral  del material de sus primeros años. Bien como joven artista en solitario, bien como miembro  del Group de Folk de corta duración pero enorme influencia en toda la música catalana. Con Máquina En muchas de las canciones, Riba cuenta con la colaboración de Jordi Pujol (nada que ver con el político) que toca flauta, pandereta, caja de mixtos  y canta, (el músico, no el político), en piezas tradicionales catalanas. Así mismo, le acompaña con frecuencia Jordi Batista, fundador y  bajista de la banda Máquina. Otros miembros de este grupo están también en el disco como, por ejemplo, Enric Herrera , guitarra solista, piano y órgano Hammond; o J.M. Paris, también guitarra de Máquina. Sin olvidar a Jordi Riba, Toti Soler, de Picnic, María del Mar Bonet o Max Sunyé que luego fundó Iceberg. Pau contaba con reconocimiento y admiración poco frecuentes  entre los músicos de España. Todos participaron en estas primeras obras que enseñaban su enorme potencial musical y poético. Emanan hermosura, carisma y mordacidad como las de su obra. Un genio que se marchó, hace ya cuatro años, a una de esas galaxias siderales que amaba. Pero que nos dejó un legado inmortal. Si miráis bien el cielo el día del eclipse es muy probable que veáis una sonrisa irónica y una barbita de gnomo forestal que salta entre juegos y fuegos.