Negocios, obscenidad y mercenarios
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Definía recientemente Felipe González a Pedro Sánchez, sin citarle pero con una claridad diáfana por las referencias y el contexto, como un líder mercenario. Palabra, mercenario que el diccionario define como “combatiente o soldado profesional entrenado militarmente que participa en un conflicto bélico o realiza operaciones de seguridad principalmente por lucro o retribución económica, sin estar motivado por ideologías, lealtades nacionales o políticas”. Apreciación esta que, a la vista de los informes de la UDEF y del sumario del Juez Calama, y preservando siempre la presunción de inocencia, serviría no sólo para Sánchez, sino igualmente para describir las acciones, manejos y actuaciones de José Luis Rodríguez Zapatero.
También expresidente y socialista, Zapatero ha sido el referente ideológico y político de Sánchez y el sanchismo, el ministro jefe de gabinete y ministro de Exteriores en la sombra del actual jefe del Gobierno, y el paradigma moral de una izquierda frentista, reaccionaria, autocrática, antioccidental, y partidaria de las dictaduras sangrientas de Venezuela, Cuba, China o Irán.
Un Rodríguez Zapatero cuya actividad más obscena, al margen de los delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias, falsedad documental y apropiación indebida en el caso Plus Ultra que ya son obscenos de por sí, ha sido la de haber colaborado con la narcodictadura de Chaves y Maduro en Venezuela y haber comerciado para enriquecerse, si se confirma el auto judicial, con el hambre de cientos de miles de venezolanos y la libertad de presos políticos.
Comisiones por el rescate de Plus Ultra y otros favores a empresas, negocios con petróleo, oro y níquel, sociedades fantasmas en paraísos fiscales y joyas de valor incalculable -los expertos hablan de varios millones de euros- que de ser herencia como se intenta justificar debería estar registrada mediante escritura pública y el correspondiente informe de tasación, acompañados además por la declaración a Hacienda a través de los impuestos de Patrimonio y Sucesiones. Documentación que, de momento, no aparece.
Sean cuales sean finalmente las consecuencias jurídicas y política de la investigación en marcha y de las resoluciones judiciales, lo que a día de hoy es incuestionable es que las obscenidades de este caso han destrozado éticamente a Zapatero, y con el al Gobierno y al PSOE. Porque hablando de obscenidades debemos recordar que el rescate de Plus Ultra se aprobó en Consejo de Ministros con su presidente al frente, que las decisiones del Consejo de Ministros son colegiadas, que la aerolínea ni era estratégica ni cumplía las condiciones de solvencia y de estar al corriente con la Seguridad Social, que el gobierno de Pedro Sánchez blindó el rescate y se ha negado siempre ha dar explicaciones y que aprobar una ayuda a una empresa que no cumple los requisitos legales exigidos apunta a delito de prevaricación.
Un gobierno enfangado por las imputaciones y casos de presunta corrupción de la mujer y el hermano del presidente, de Ábalos y Koldo, del Fiscal General, de la financiación ilegal del partido, de los acosadores sexuales, y ahora también de la financiación de las cloacas de Santos Cerdán y la fontanera lady Díez para desactivar investigaciones judiciales que afectan a la formación socialista o al Gobierno, atacando los principios fundamentales del Estado de Derecho.
Y no sólo obscena, sino mercenaria y contraria a los principios de honestidad y democracia es la actitud de los socios del sanchismo, el PNV, Junts, ERC, Sumar, Coalición Canaria o el resto de formaciones de la “Frankestein” manteniendo a un gobierno implicado en ya una decena de investigaciones y procesos judiciales de presunta corrupción e incapacitado para gobernar, sólo para seguir sacándole prebendas, privilegios y dineros que atentan contra la Constitución y rompen la igualdad entre los territorios y los ciudadanos españoles. Ellos son también cómplices y colaboradores necesarios de las corrupciones que se contrasten. Los mismos que utilizaron el argumento de la corrupción para apoyar la censura al gobierno de Rajoy, sólo por una frase en la sentencia de la Gürtel, y que ahora a pesar del aluvión de documentos, pruebas y grabaciones callan como Judas. Y, en la bancada lanar socialista ¿no habrá nadie con un mínimo de dignidad y de vergüenza? Evidentemente, ambas condiciones brillan por su ausencia.





