Independientemente de los motivos que llevaban a cualquier persona a iniciar su negocio, hasta ahora existían varias clases de emprendedores:
.- El autónomo profesional, que por su experiencia posee ciertas habilidades técnicas y las pone al servicio de otros. No tienen mucha estructura y van ganando más o menos algo similar a un salario. Un ejemplo podría ser un fontanero o un contable.
.- El profesional independiente, que factura sus honorarios en base a las horas de trabajo. Su precio es más elevado, pues suelen tener conocimientos específicos sobre una materia en concreto. Podríamos englobar en esta categoría a abogados, diseñadores gráficos, programadores freelance, etc.
.- El pequeño emprendedor que empieza con una estructura pequeña, menos de cinco empleados y cuyo negocio se basa en el comercio, una pequeña empresa de servicios (agencia de viajes, asesoría de empresas, etc.). No hay plan de empresa, y de hecho ni siquiera hay plan. Puede ser una ampliación del primer punto, por necesidades de crecimiento.
.- El emprendedor “como Dios manda”, que dirían en las escuelas de negocios. Este tipo de emprendedor tiene una idea, la valida, desarrolla un plan de negocio, convence a un equipo de personas que constituyen su human core -esto es, su núcleo humano (este tipo de emprendedores lo suelen decir todo en inglés, no sé muy bien el porqué)-, preparan un Power Point de la leche y salen a buscar inversores y clientes, prometiendo en su plan de empresa que en cinco años se habrán salido de la tabla de la rentabilidad.
Este último punto es una exageración para darle un toque de humor al artículo, pero es cierto que muchos emprendedores han seguido este patrón. Intentan emular a los CEO de Facebook, Twitter, Groupon, Amazon y tantas otras.
Cuando no te puedes permitir fracasar
Según un artículo de The Wall Street Journal, tres de cada cuatro startups fracasarán. Y de las que queden, no creo que muchas terminen teniendo un éxito que perdure en el tiempo.
En este momento de convulsión económica y social, surge otro tipo de emprendedor: el infoemprendedor. Antes de explicar qué es y cuáles son sus características, me gustaría resaltar que tiene mucho en común con los cuatro citados al principio, si bien hay una serie de factores condicionantes que facilitan su aparición:
.- Democratización de la tecnología. Hoy en día las últimas tecnologías son más accesibles e incluso en muchos casos son gratuitas.
.- Internet de banda ancha. Permite llegar a cualquier parte del mundo en un solo clic, y hacerlo tan rápidamente que una videoconferencia se convierte en un juego de niños.
.- Asia. Los habitantes de lugares como China o India son tantos que por estadística existe un número muy elevado de técnicos cualificados, que dada la extensa oferta reducen hasta el mínimo el precio de sus servicios. Talento lowcost.
.- Crisis. Sin duda, una crisis de estas características hace que el ingenio se agudice y favorece la proactividad, además de que los gobiernos aprovechan para promover el emprendimiento como una alternativa a la escasez de creación de empleo.
Algunos de estos factores fueron mencionados por Daniel H. Pink en su libro Una nueva mente, donde además ensalza las virtudes del hemisferio derecho cerebral, al que otorga todo el protagonismo para esta época de cambio. En su opinión -y es una visión que comparto sin reservas-, es el arma principal de esta nueva clase creativa de emprendedores.
¿Qué es un ‘infoemprendedor’?
Es alguien que inicia un negocio basado en la información, ya sea en el mundo virtual, en el real o con un mix de ambos (lo más habitual y rentable). Suelen estar muy especializados en un tema concreto, y no se dirigen a mercados de masas, sino a mercados de nicho.
Por poner un ejemplo, podríamos considerar infoemprendedor a un consultor de marketing online para comercios locales que imparte clases en una escuela de negocios, lleva a cabo talleres y cursos de manera autónoma, organiza webinars (seminarios online, normalmente videoconferencias), vende ebooks y cursos online, y quizá desarrolle un software de monitorización y segmentación de clientes para comercios tradicionales basado en tecnologías de geolocalización.
Como dije antes, aúna las características de un emprendedor tradicional, con ciertas evoluciones y menos peso. Es un emprendedor “más ágil”: no hace grandes planes de negocio, sino algo más ejecutivo y enfocado a pasar a la acción cuanto antes; no contrata, sino que subcontrata; no tiene una gran estructura, pues sólo necesita un PC, una buena conexión a Internet y un smartphone con funciones de cámara de fotos y vídeo integrada. A medida que crecen, reinvierten en su negocio, manteniendo las premisas de estructura ligera, ágil y muy tecnológica.
No todo vale…
Ser infoemprendedor requiere de grandes dosis de creatividad, una elevada autodisciplina, habilidades tecnológicas y una adecuada preparación técnica. Su modelo de negocio, para que acabe siendo rentable y no asfixie al emprendedor convirtiéndolo en un esclavo del día a día, debe cumplir con las siguientes premisas:
.– Omnipresencia de Internet. Maximiza el alcance del proyecto, permitiendo llegar a cualquier parte del mundo y multiplicando así las opciones del negocio.
.- Aprovecha la economía ‘longtail’ o de larga cola. Este término, acuñado por Chris Anderson en octubre de 2004 en un artículo para la revista Wired, define dos tipos de mercados: el mercado de masas, centrado en el alto rendimiento de pocos productos y que según Anderson ya se está quedando atrás; y los mercados de nicho, basados en la suma o acumulación de todas las pequeñas ventas de muchos productos, que pueden igualar o superar al primero. Este último modelo se ve beneficiado por Internet.
.- Escalabilidad. Se trata de hacer que el esfuerzo se rentabilice de forma redundante, y no tan sólo una vez. La manera en que se consigue es productizando servicios, es decir, en vez de vender horas de su tiempo, un infoemprendedor las enlata en un infoproducto -o producto digital- y las vende una y otra vez.
.- Sistemas y automatización. Debido a la ligereza de la estructura característica de un infoemprendedor, todas las tareas repetitivas deben estar protocolizadas para ahorrar costes y tiempo, y gracias a la tecnología muchas de estas tareas se pueden automatizar con costes muy bajos, en ocasiones variables, e incluso nulos. Todo ello permite que el infoemprendedor se pueda enfocar en el marketing y la innovación, y descargarse un poco del área financiera.
.- Autofinanciación. Este tipo de proyectos suele requerir de poca financiación, y por tanto se inicia con fondos propios o financiándose a través de clientes, lo que le permite a su vez validar la idea de negocio. Esto es lo que se conoce como bootstrapping, una práctica cada vez más extendida, pues reduce mucho la incertidumbre del inicio (si los clientes compran en preventa, es indicativo de que la idea tiene mercado) y favorece el crecimiento y sostenibilidad financiera del proyecto.
.- Subcontratación. La potente combinación entre globalización e internet favorece el trabajo por proyectos y el crecimiento sostenible del negocio, pues ahora la competencia no es sólo a nivel local, y los desequilibrios económicos entre las diferentes naciones contribuyen a abaratar los precios de contratación de técnicos talentosos. Puedes pedir a un diseñador gráfico en Argentina la creación de tu imagen corporativa, a un programador en Rusia o India que desarrolle una plantilla para tu sitio web con funcionalidades avanzadas, y a un traductor de cualquier parte del mundo que te traduzca los textos de tu web o de tu ebook de español a inglés, todo por menos de 300 euros, muy posiblemente.
El éxito de Miguel Hernández
Con más de 10 años de experiencia y una sólida formación, este joven es el fundador de Grumo Media, una agencia especializada en producir vídeos explicativos para clientes como Hipmunk, inDinero, AshtonKutcher, Faronics, VideoGenie, Buy4.com, Olo.com. Por cierto, Miguel reside y opera desde Vancouver, Canadá, aunque nació en Bilbao.
Es un apasionado de la producción en vídeo. Y esta pasión le llevó a crear un curso para enseñar a otros a crear vídeos como lo que su empresa produce, subirlo a la plataforma de formación Udemy y facturar más de 90.000 dólares en un año. Más de 1.800 alumnos han pasado por este curso, muy pronto en versión española. Y está produciendo más; ya van cinco, de momento.
Así pues, el infoemprendimiento parece una tendencia con muy buenas perspectivas de futuro y al alcance de la mayoría. Quizá los gobiernos se deberían plantear promover políticas que faciliten este tipo de iniciativas, mucho más realistas que los macroproyectos del estilo Silicon Valley o las reformas laborales para un modelo obsoleto anclado en la Revolución Industrial.
Florencio Martínez (@FlorencioMtnez, en Twitter) cuenta con más de 10 años de experiencia en consultoría de negocio. Con un MBA por ENAE Business School y un Máster en Marketing Digital y Social Media Management por la UNED, es formador y ‘coach’ y se dedica a ayudar a las personas a descubrir sus pasiones, desarrollar sus talentos y construir negocios rentables por Internet. Martínez trata estos temas e impulsa el emprendimiento ‘online en’ su blog: NegociosEnAuge.net
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