A principio de año, un estudio global de la empresa Symantec revelaba que más de la mitad de los empleados despedidos se llevan de recuerdo datos confidenciales de la empresa; un 40% planea utilizar esa información en su nuevo puesto de trabajo, y en general no creen que dichas prácticas puedan acarrearles consecuencias de ningún tipo. Además de estos supuestos de extracción de información, los profesionales de Forest Digital Evidence (FDE) hemos participado en gran cantidad de investigaciones relativas a accesos de empleados a correos electrónicos intercambiados entre directivos o a carpetas de red con información confidencial, fruto de una configuración de seguridad incorrecta o bien de la obtención deliberada de contraseñas por métodos tan prosaicos como mirar de reojo mientras el usuario teclea sus credenciales.
Ante el menor indicio de fuga de información confidencial que pueda levantar nuestras sospechas (desde una página impresa con los salarios de toda la empresa olvidada en la fotocopiadora hasta una empresa competidora que realiza sistemáticamente ofertas a la baja a nuestros principales clientes), lo mejor es ponernos rápidamente en manos de forenses informáticos expertos, para que nos ayuden a esclarecer si se está cometiendo o se ha cometido alguna irregularidad. Es fundamental hacerlo cuanto antes, ya que si en efecto existen en nuestros sistemas datos que se puedan llegar a convertir en prueba en un posterior proceso judicial, su manipulación inadecuada puede conllevar la imposibilidad de utilizarlos legalmente: en multitud de ocasiones, cuando hemos sido requeridos, hemos constatado impotentes cómo los informáticos de la casa, en su intento de contribuir al rápido esclarecimiento de la situación y pese a su excelencia técnica, han modificado inadvertidamente determinadas propiedades o metadatos cruciales para determinar con total seguridad la cronología y la autoría de los hechos.
El riesgo es todavía mayor si, en lugar de hacerlo el departamento informático, lo hace, por ejemplo, el director de recursos humanos, que “controla de ordenadores” y es quien ha detectado los primeros indicios. Porque él, simplemente navegando por la estructura de carpetas, realizando búsquedas en el explorador de Windows, abriendo determinados ficheros, o copiándolos a un pendrive USB para facilitar su estudio posterior, puede haber liquidado cualquier posibilidad de utilizar como prueba la información obtenida.
Esto es lo que diferencia a los expertos en informática forense de los simples expertos técnicos. Son los primeros quienes combinan la excelencia técnica con un profundo conocimiento de los requisitos formales y materiales de un informe pericial y, sobre todo, disponen de la experiencia suficiente para anticipar los argumentos, pegas y objeciones que pueda presentar la parte contraria para intentar invalidar o desacreditar la prueba.
Solamente sabiendo cómo atacar un informe pericial informático se puede construir un trabajo realmente sólido y que resista los embates de cuantos abogados y peritos puedan intervenir de contrario, de la misma manera que al construir un rascacielos debemos tener en cuenta la actividad sísmica del terreno y las inclemencias meteorológicas que vaya a tener que soportar. Además, por supuesto, de saberse explicar en un lenguaje a la vez riguroso y comprensible por jueces con manifiesta alergia a la informática, que son en definitiva quienes deben reconocer el efecto probatorio de los indicios técnicos hallados.
Lo mejor, prevenir a tiempo
Por supuesto, la mejor manera de ahorrarse todos estos problemas es prevenirlos a tiempo. Para ello, nada mejor que mediante la adopción de medidas destinadas tanto a evitar como a detectar accesos o extracciones indebidas.
La clasificación de la información corporativa por niveles de confidencialidad, la asignación y revisión periódica de permisos de acceso, la implantación de medidas técnicas de detección y aseguramiento tempranas, así como la comunicación con los empleados son algunas de las medidas que forman parte del Programa de Preparación y Adaptación a la Prueba Electrónica de Forest Digital. Este programa complementa y se integra a la perfección con los de compliance penal, gestión de riesgos y seguridad informática, que ya estén implantados o se encuentren en proceso de implantación en una organización.
Licenciado en Ingeniería Informática por la Universitat Politècnica de Catalunya, Joan Tous Nadal ocupa desde 2010 el cargo de director de Tecnología de Forest Digital Evidence. Tous es uno de los más prestigiosos expertos en el análisis forense de equipos informáticos, en la realización y defensa de dictámenes periciales y en la formación en materia de prueba electrónica a jueces, fiscales y cuerpos de seguridad, así como en el ámbito de la empresa privada. Recientemente ha participado en las jornadas FDE ForensicInsights, destinadas a compartir conocimientos técnicos con integrantes de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
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